Vivimos en un mundo donde hay una guerra en curso contra los judíos. En las primeras décadas después de la fundación de , esta guerra fue convencional en su naturaleza. El objetivo era directo: usar la fuerza militar para derrotar a Israel. Bastante antes que el Muro de Berlín cayera, este enfoque ya había fracasado claramente.

Ahora la guerra ha entrado en una nueva fase. Esta es la guerra blanda que busca aislar a deslegitimizándola.

El terreno de batalla está en todas partes: los medios, las organizaciones multinacionales, las ONG. En esta guerra, el objetivo es hacer de un paria.

El resultado es la curiosa situación que nosotros tenemos hoy:

Cada día, los ciudadanos de la patria judía se defienden contra ejércitos de terroristas cuyos mapas expresan el objetivo que ellos tienen en mente: un Medio Oriente sin Israel. En Europa, las poblaciones judías cada vez más son blanco por parte de quienes comparten este objetivo. Y en los EEUU, yo temo que nuestra política exterior a veces alimenta a estos extremistas.

distanciándose del estado judío.

Cuando los americanos pensamos en antisemitismo, tendemos a pensar en las caricaturas y ataques vulgares de la primera parte del siglo XX.

Hoy parece que las ramas más virulentas vienen de la izquierda. A menudo este nuevo antisemitismo se viste del ropaje de un desacuerdo legítimo con Israel.

Allá por el año 2002 el presidente de Harvard, Larry Summers, lo expresó de esta manera: ” El antisemitismo y las opiniones que son profundamente antiisraelíes han sido tradicionalmente la reserva de populistas de derecha pobremente educados, pero hoy las opiniones profundamente antiisraelíes están encontrando cada vez más apoyo en las comunidades intelectuales progresistas. Gente seria y pensante esta defendiendo y tomando acciones que son antisemitas en su efecto si no en su intención”.

El Sr. Summers estaba hablando sobre todo acerca de nuestros campus universitarios. Como yo, sin embargo, él estaba también golpeado por los alarmantes acontecimientos en Europa.

Lejos de ser descartado de plano, el antisemitismo hoy disfruta de apoyo tanto en los estratos más altos como los más bajos de la sociedad europea -desde sus políticos más elitistas a los habitantes de sus ghettos, en gran parte musulmanes-. Los judíos europeos se encuentran atrapados en esta tenaza.

Este ministro no sugirió que el problema era cualquier política israelí específica. El problema, como él lo definió, es la naturaleza de los judíos. Para rematar el absurdo, este hombre para aplacar a sus críticos trató de enmendar su posición diciendo: “el antisemitismo no tiene lugar en el mundo de hoy y esta fundamentalmente contra nuestros valores europeos”.

Por supuesto, el ha mantenido su cargo.

Ustedes no tienen que buscar muy lejos otras señales de peligro: El gobierno noruego prohíbe a un constructor de barcos alemán, radicado en Noruega, utilizar sus aguas para probar un submarino que está siendo construido para la armada israelí.

Inglaterra y España están boicoteando una reunión de turismo de la OCDE en Jerusalem.

En los Países Bajos, la policía informa de un 50% de incremento en la cantidad de incidentes antisemitas.

Quizás nosotros no debamos sorprendernos por estas cosas. De acuerdo a una infame encuesta europea unos pocos años atrás, los europeos nombraron a delante de Irán y Norcorea como la mayor amenaza para la paz mundial.

En Europa hoy, algunos de los más ilustres ataques sobre el pueblo judío, los símbolos judíos, y casas de oración judías han provenido de la población musulmana.

debían culparse en parte a sí mismos.

Cuando los dirigentes políticos de Europa no enfrentan a los matones, ellos prestan crédito a la idea que

Eso me trae a mi segundo punto: la importancia de las buenas relaciones entre y los EEUU.

Algunos creen que si EEUU quiere obtener credibilidad en el mundo musulmán y promover la causa de la paz, Washington tiene que poner alguna distancia entre sí e Israel. Mi opinión es la opuesta. Lejos de posibilitar más la paz, estamos asegurando que haya más hostilidades. Lejos de hacer las cosas mejores para el pueblo palestino, unas relaciones amargas entre los EEUU e garantizan que los palestinos comunes continúen sufriendo.

La paz que todos nosotros queremos llegará cuando

Ahora mismo nosotros tenemos guerra. Hay mucha gente llevando a cabo esta guerra. Algunos hacen volar cafés. Algunos disparan cohetes hacia áreas civiles. Algunos están buscando armas nucleares. Algunos están combatiendo la guerra blanda, a través de boicots internacionales y resoluciones condenando a Israel. Todas estas personas están observando la relación americano-israelí de cerca.

A este respecto, yo estuve complacido de escuchar al vocero del Departamento de Estado clarificar la posición de EEUU la semana pasada. Él dijo que los EEUU reconocen “la especial naturaleza del estado israelí. Es un estado para el pueblo judío”.

Este es un mensaje importante para enviar al Medio Oriente. Y cuando la gente ve a un primer ministro judío maltratado por un presidente norteamericano, ven un estado judío más aislado. Eso solo envalentona a aquellos que favorecen las armas por sobre aquellos que favorecen la negociación.

Allá por 1937, un hombre llamado Vladimir Jabotinsky urgió a Inglaterra a abrir una ruta de escape para los judíos huyendo de Europa. Solo un hogar nacional judío, dijo, podría proteger a los judíos europeos de la inminente calamidad.

En palabras proféticas, él describió el problema en esta forma: “No es por el antisemitismo de los hombres”, él dijo. “Es por sobre todo, por el antisemitismo de las cosas, la xenofobia inherente del cuerpo social o del cuerpo económico bajo la cual nosotros sufrimos”.

El mundo de 2010 no es el mundo de los años 1930. Las amenazas que los judíos enfrentan hoy son diferentes. Pero estas amenazas son reales. Estas amenazas están empapadas en un desagradable lenguaje familiar para cualquiera lo suficientemente viejo como para recordar la II Guerra Mundial. Y estas amenazas no pueden ser encaradas hasta que nosotros las veamos como lo que son: parte de una guerra en curso contra los judíos.

Editado de un discurso que el propietario de muchos medios de comunicación Rupert Murdoch dio en New York en una cena de la Liga Anti Difamacion (ADL)
Autor: Rupert Murdoch – Propietario de Fox News, Times de Londres, New York Post entre otros
Fuente: Jerusalem Post
Traducido y publicado por el blog de la Organización Sionista Filial Córdoba www.soysionista.blogspot.com

FuenteJPost

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