Hay ciudades de las que se puede escribir una biografía, porque tienen vida propia. Y eso es lo que ha hecho el historiador Daniel Gómez Aragonés (Madrid, 1983) con , «la ciudad más importante de nuestra historia», además de objeto del amor y causa de todos los desvelos de este residente de la «ciudad sagrada». Recorremos con él la urbs regia del reino visigodo, corazón de un reino taifa, referente de la Reconquista y ciudad de muchas culturas.
«¡Levantad los corazones, que nacimos castellanos; por más gloria, toledanos bajo el éxtasis del sol! ¡Coronemos a con laureles de Victoria; que en el templo de la Historia fue el espíritu español!». Con el Himno a comienza el compendio, de ni más ni menos que 710 venturosas páginas, por nuestra Historia, que ha recogido en el libro Toledo. Biografía de la ciudad sagrada (La Esfera de los Libros, 2022). « es nuestra Jerusalén; es la ciudad más importante no solo de , sino que ha sido clave en el devenir del mundo. Desde el punto de vista histórico-político, al igual que desde la visión sacro-religiosa, muchos de los grandes acontecimientos que han marcado la Historia han pasado de manera directa o indirecta por , y a nivel cultural ha sido, es y será un referente reconocido internacionalmente».
Nos encontramos delante de la Catedral de Toledo, y a Gómez Aragonés le puede el entusiasmo. «Venir a y no visitar la catedral es pecado. Es la iglesia más importante de España. No lo digo por amor por la patria chica, no es toledanismoEs la cabeza religiosa del reino: es catedral primada». Para el historiador no solo es corazón de España, sino que esta ciudad que lo adoptó como «hijo predilecto» es la capital espiritual del país. Conviene este joven alejado de cualquier imagen clásica de historiador, con más pinta de guitarrista de una banda de rock que de experto en los visigodos, que para entender el alma de los lugares es importante entender los símbolos.
El libro 'Toledo. Biografía de la ciudad sagrada' (La esfera de los libros), de Daniel Gómez Aragonés

El libro ‘Toledo. Biografía de la ciudad sagrada’ (La esfera de los libros), de Daniel Gómez Aragonés

 

«Recaredo y Leovigildo son dos de los reyes más importantes, aunque ya nadie se aprende sus nombres, ni sus hazañas. Ellos son los ‘padres de la patria’, porque los godos son los primeros en tener un proyecto político: Hispania. Wamba es de los más ensalzados, y es quien hace de un verdadero centro espiritual. Reforma de la ciudad y ordena que en cada puerta de haya un santo, por eso cuando entras en la ciudad te encuentras ya en un espacio sagrado». Más allá de que fuera la ciudad de las Tres Culturas, donde convivieron las tres religiones monoteístas, y de ahí también la comparación con Jerusalén, «es cierto que para las tres culturas y religiones fue una ciudad por la que vivir y morir, por la que pelearon y por la que lloraron cuando la perdieron».

Recorremos las calles de esta ciudad única, que se pueden visitar con este cicerone de excepción gracias a una empresa, Paseo por el Mágico, que busca preservar la Historia del centro de la patria. «Desde los primeros asentamientos a orillas del Tajo, como el del Cerro del Bú, hasta la de nuestros días, pasando por Toletum, Tulaytula o la ciudad imperial, esta ciudad ha sido carpetana, celta, luego romana (fue eje comercial y de transporte), visigoda, musulmana… Y lo mejor: hay un mito que dice que fue fundada por Hércules».
Daniel Gómez Aragonés frente a la Catedral de Toledo

Daniel Gómez Aragonés frente a la Catedral de María Serrano

 

«Un mito con más gancho que un guion de Netflix»

Historia, mito y leyenda confluyen en la ciudad del Tajo. Delante de las cuevas de Hércules, el historiador se detiene en relatar la leyenda fundacional: de hecho, cada uno de los once capítulos cuenta con un epígrafe final llamado «marco legendario», porque « no se entiende sin sus leyendas». «Cuando Hércules, semidiós griego e hijo de Zeus, llegó a Hispania, fundó Toledo, y lo hizo en una cueva que, según algunos historiadores, podría haber cavado con sus propias manos, donde impartía magia a quienes quisieran aprenderla. Así se gestó la fama inmemorial y atemporal de como urbe de las artes mágicas por excelencia». Cuenta Gómez Aragonés que cuando los visigodos saquean Roma en el 410 d.C., se llevan la mesa del rey Salomón, entre otros tesoros, y el rey Alarico la esconde en las Cuevas de Hércules por su importancia simbólica tanto para cristianos como para judíos. «Incluso se tiene constancia de que los nazis, entre sus locuras, decidieron venir a a buscarla, pero otra leyenda dice que acabó en Damasco…».
Pero los mitos se construyen alrededor de la Historia. Una Historia que en el caso de Toledo, tiene para el historiador y escritor tres momentos clave. «El primero es la época visigoda, otro es el que coincide con el capítulo quinto, que además se titula ‘La ciudad sagrada’, que va desde la reconquista de por Alfonso VI en 1085 hasta la muerte de Alfonso X el Sabio en 1284». Según Gómez Aragonés, en ese tiempo la ciudad volvió a ser cristiana, y recuperó uno de sus símbolos: que el rey castellano fuera enterrado en la ciudad. «Además, fue clave la batalla más importante de la Reconquista, como la de las Navas de Tolosa en 1212 con Alfonso VIII; se puso la primera piedra a la catedral con el arzobispo Jiménez de Rada y con el rey Fernando III el Santo, cuyo hijo Alfonso X cerró esta época en la que culturalmente también destacó la Escuela de Traductores».
El tercer gran momento de la ciudad, marcada siempre por su consideración como punto estratégico, tuvo lugar durante el siglo XVI, que en el libro lleva el título de ‘Rebeldía, Imperio y orgullo’. «Arrancó con la muerte de Isabel I de Castilla, para mí una de las mujeres más importantes de la historia de ; luego vino Carlos I de y V de como emperador, tiempo en el que se produjo la revuelta comunera, con las figuras toledanas de Juan de Padilla y su mujer, María Pacheco». Sobre los comuneros le gustaría hablar más al escritor, que piensa que es un episodio olvidado por historiadores y, sobre todo, por instituciones, que no han hecho nada por conmemorar este quinto centenario. «Fue la primera revolución moderna. Si fuera Francia o Inglaterra, ¿cuántas películas y series habría?», se lamenta.
Daniel Gómez Aragonés explicando la revuelta de los Comuneros frente a la estatua de su líder, Juan de Padilla

Daniel Gómez Aragonés explicando la revuelta de los Comuneros frente a la estatua de su líder, Juan de PadillaMaría Serrano

 

«Nosotros somos contingentes, pero y su Historia son necesarias»

Cuántos grandes autores de nuestras letras no se embriagaron de la magia toledana en el amplio sentido del término… «Y por si esto no fuera suficiente, si nos movemos en el singular y movedizo plano del mito y de la leyenda, nuestra consideración de alcanzaría una especie de certificación de corte mitológico», añade el escritor. Mitos que alimentaron la literatura, como en el caso de los hermanos Bécquer, que vivieron en la ciudad, o de Lope de Vega, enamorado de sus noches: «Que como el corazón es el cuerpo, / el centro y el principio de la vida, / así es Toledo corazón de España».
«Los toledanos tienen un carácter guerrero, rebelde y épico, algo que comenzó en la época goda. Toledo fue capital del Reino Visigodo que es lo que le ha dado su halo mítico. Si eso no hubiera sucedido, todo lo que ha sido Toledo, después y ahora, no sería igual, sino que sería una ciudad más del centro-sur de Castilla y ya está. De hecho, como yo digo en el libro, con la urbs regia comienza el mito».
Huye de los mitos cuando tiene que elegir a su figura toledana predilecta. Isabel I tiene un especial hueco en su alma («Que Isabel I te guarde y te guíe», estampa en la dedicatoria del ejemplar que regala a El Debate), pero aunque Toledo está muy vinculada a los reyes y al poder regio, «a la hora de hacer ciudad y generar identidad en muchos casos, para mí emerge más la figura del arzobispo. En este sentido, yo me quedo con cuatro de ellos: San Ildefonso, Jiménez de Rada, el cardenal Cisneros y el cardenal Lorenzana».

Toledo, un orgullo

Daniel Gómez Aragonés es Académico Correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, colabora con diferentes medios de comunicación y compagina su actividad divulgativa con la realización de rutas y visitas guiadas en Toledo y Madrid, impartiendo conferencias y clases, y ejerciendo como bibliotecario. «Desde que empecé a escribir, siempre tuve en mente hacer algo sobre Toledo. He dedicado muchos libros a la época visigoda y, en parte, la cuestión toledana la he podido tener cubierta». Pero como no cree en las casualidades, sino que es un hombre de fe, que encuentra señales de Dios en el camino que se le va poniendo delante, sabe que cuando le propusieron escribir este libro, justo antes de la pandemia, era el momento de hacerlo.
«Cuando me lo propusieron, no dudé ni un momento, aunque está claro que es una responsabilidad. En Toledo hemos tenido y tenemos una comunidad historiográfica espectacular y el hecho de poder escribir sobre la historia de la ciudad que más amas y que ha marcado tu vida es un orgullo». Leerla, escucharle y visitar Toledo de su mano también lo es.
«Me siento deudor de los grandes maestros. He querido presentar la historia de Toledo como yo siento y percibo que es, con su valor simbólico. Si eres positivista, vinculado al materialismo histórico, la mención de la fe te puede rechinar: pero no entendemos la Historia como entomología», concluye Daniel Gómez Aragonés. «Desde el respeto, no vemos la Historia desde los postulados del marxismo historiográfico: todo ocurre por algo, y esa es la única forma de enfrentarse a la Historia».