Diario Judío México - “Por favor, ¿podrías mandarme a alguien que me compre los remedios en la farmacia?”

“Te llamaba para pedirte ayuda, si alguien podía venir a arreglarme el celular, yo se lo dejo en la puerta, que no puedo hablar con mi hijo”.

“Sólo quería saber como estabas tú y tus hijos con todo este desastre”.

“Tengo de todo, pero no tengo con quien hablar”

“¿Me mandas a alguien que me haga las compras?”

Estas frases, entre otras, son las que se escuchan día a día cuando se trabaja con un área de la población que se considera vulnerable, y aún más, en tiempos de pandemia.

La Fundación por el Bienestar de los Sobrevivientes del , es una ONG que fue creada por un grupo de supervivientes el año 1994, quienes entendieron que las necesidades de aquellos que llegaron a durante y después de la Segunda Guerra Mundial, eran muy específicas y que se necesitaba una red de apoyo que concentrara la ayuda.

Con alrededor de 192.000 sobrevivientes en todo el país, de los cuales 60.000 viven bajo el umbral de la pobreza, la ONG ayuda a cerca de 50.000 con el apoyo de donaciones y trabajando directamente con el Ministerio del Tesoro de , quienes oficialmente administran los beneficios y las listas de nombres.

En un año normal, un sobreviviente del , sin importar cuándo llegó a , de dónde viene y si estuvo en un gueto, campo de concentración, escondido o se escapó en medio de la guerra, tiene derecho a los mismos beneficios. También se consideran en este grupo aquellos que eran fetos en el útero y nacieron hasta 1945. Todos pueden solicitar atención dental subvencionada, anteojos, gift cards, renovaciones en sus casas, visitas de asistentes sociales y voluntarios fijos una vez por semana, que llegan a acompañarlos para conversar y tomar un café.

En épocas de Coronavirus, dónde la tercera edad tiene prohibido no solamente salir a la calle, sino que también recibir visitas, esta Fundación se ha convertido en el epicentro de la ayuda a los sobrevivientes. Porque el problema ya no es asignarles un dentista que llegue a su casa o convertirles la tina del baño en ducha para que no se caigan, sino que se administran las necesidades más básicas como comprarles comida y medicamentos.

Llegan cientos de requerimientos semanales y por suerte, también muchos voluntarios y redes de apoyo que entienden la situación y quieren ayudar. Ante el pedido, dependiendo de la zona del país que sea, se manda un mail o mensaje a los grupos de whatsapp de voluntarios fijos, y se pregunta quien puede realizar la compra en ese momento.

También existen organizaciones de estudiantes de las universidades que han creado documentos compartidos para ingresar los requerimientos y son ellos mismos los que se reparten por las ciudades, contactando a la persona y llevándole lo que necesita.

Mientras tanto, hay otros que están horas llamando por teléfono y dando apoyo emocional, cosa que no es menor. Puede que el sobreviviente tenga comida y medicamentos, pero no tenga con quien hablar y eso es fundamental para su bienestar también.

Se han recibido miles de donaciones de comida por parte de los supermercados, y trabajadores que recibieron gift cards como regalo de Pesaj, han decidido también destinarlos a aquellos que más lo necesitan, y ser ordenados es fundamental para que la mayoría pueda ser beneficario de una o más donaciones.

En tiempos de incertidumbre, encierro, dónde nos hemos replanteado como sociedad cómo queremos seguir viviendo cuando todo esto termine, recibir la bendición de alguien que simplemente necesita que lo ayuden con lo básico para poder seguir adelante, es una recarga de energías inexplicable. Llamar para preguntar si hay necesidad de algo y que termines media hora escuchando un testimonio en primera persona, privado, especialmente para ti, no tiene precio, y vale completamente la pena las largas horas de organización logística que este trabajo requiere.

No nos olvidemos de los que más lo necesitan no solamente ahora en tiempos de crisis, sino que durante todo el año. La sonrisa y agradecimiento que van a recibir de vuelta les van a recordar lo valiosa que es la vida.

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