Diario Judío México - Jakiw Palij, un antiguo guarda de un campo de concentración nazi que vivió oculto en durante más de 50 años, ha muerto en a los 95 años de edad, un año y medio después de haber sido deportado desde territorio estadounidense.

Palij murió el miércoles, según han contado responsables del Gobierno regional de Warendorf. El exguarda del campo de concentración nazi estaba en una residencia en la localidad de Ahlen desde que accedió a la petición de para que se asentara en territorio alemán.

Cuando fue deportado, Palij no era ciudadano alemán ni estaba siendo investigado en . llevaba solicitando su salida del país desde 2004. Palij trabajó como guarda en un campo de concentración en la Polonia ocupada por los nazis y, años después de la caída del Tercer Reich, se fue a , donde pasó viviendo oculto más de 50 años.

El presidente estadounidense, Donald Trump, abogó públicamente por la deportación de Palij a . Los procedimientos legales contra Palij en los tribunales germanos se paralizaron en 2016 por falta de pruebas sobre su implicación en asesinatos y ejecuciones.

Nacido en una zona que ahora es Ucrania, Palij emigró en 1949 a y en 1957 consiguió la ciudadanía, tras ocultar ante las autoridades migratorias estadounidenses su pasado con el régimen nazi. Palij aseguró ante las autoridades que pasó la Segunda Guerra Mundial trabajando como granjero y como empleado de una fábrica.

En agosto de 2003, un tribunal de Nueva York revocó la ciudadanía estadounidense de Palij por sus vínculos con el régimen nazi, fijando las bases para dejarle como apátrida y ordenar su deportación en el año 2004.

El tribunal concluyó que Palij trabajó en marzo de 1944 en una unidad que llevó a cabo numerosas atrocidades contra civiles polacos y de otras nacionalidades. Sin embargo, no se llegó a probar, como sostenía , que Palij estuviera presente en una masacre de 6.000 judíos en noviembre de 1943. “Sabemos que estaba allí entonces”, aseguró este martes en Berlín el embajador de ante , Richard Grenell.

El Ministerio del Interior alemán decidió acoger a Palij en territorio germano tras concluir que tenía capacidad para hacerlo para “proteger los intereses políticos de Alemania”. Las peticiones de representantes de comunidades judías y asociaciones de víctimas, senadores y congresistas y del Gobierno de Estados Unidos influyeron para que Alemania decidiera finalmente hacerse cargo del exguarda del campo nazi.