Algunas voces dentro y fuera de Israel llaman a cesar la ocupación de territorios palestinos, aunque los conflictos principales no se dan en éstos, sino en Gaza, zona que Israel le entregó a Egipto en 1982 y este se lo entregó a los palestinos, para que después Hamas se apoderará del control político y estableciera un imperio de terror. Arruinando la infraestructura dejada, como los invernaderos en Yamit.

Gaza tiene zonas prósperas y zonas en pésimas condiciones, pero por las imágenes que genera Hamas no se logra ver un efecto benéfico de la fortuna entregada por el mundo. Los videos que Hamas circula muestran niños entrenándose para matar judíos, escenas de muertos que reviven al moverse la cámara. Israel circula imágenes de los túneles de terror construidos con la ayuda internacional y el daño de papalotes incendiarios. No vemos un esfuerzo para desarrollar la economía local o la ciencia y tecnología (a menos que sea para matar, misiles).

Gaza no es zona ocupada sino zona en conflicto dónde los palestinos juran que su misión es borrar a Israel del mapa, y la misión israelí es evitar que esto suceda. El choque entre estas dos visiones causa profundo dolor a inocentes que sueñan con prosperar y ser felices, en ambos lados.

Toda vez que hay una frontera delimitada, las acciones bélicas son declaraciones de guerra; quemar llantas y atacar la malla fronteriza son actos agresivos que son rechazados con energía. No son actos genocidas y es un despropósito considerar que debe haber simetría en las respuestas, Ningún ejército responde con resorteras, y ojalá a los israelíes nunca se le ocurra lanzar papalotes con bombas molotov sobre las zonas urbanas en Gaza en respuesta a ese tipo de agresión de los palestinos.

En Israel hay diversas posturas sobre el futuro de la convivencia con los palestinos en particular y los árabes en general. Hay muchas voces, especialmente de intelectuales reputados que llaman a frenar la violencia y a una solución de dos Estados. Y aquí surge un problema central.

Supongamos que el gobierno israelí se tome en serio la idea de salir de todos los territorios ocupados y se establezca el Estado Palestino en toda forma, Una pregunta legítima es ¿a cambio de qué saldrán? ¿Con quién van a hablar? ¿Encontrarán una fuerza hegemónica palestina que determine no buscar su destrucción y esté dispuesto a vivir en paz?

Hay palestinos que se quejan porque Israel no entrega permisos de trabajo, que restringe el paso solamente a causas humanitarias, En hospitales israelíes se atiende desde niños sirios, pacientes palestinos hasta líderes palestinos, Pero tal vez la respuesta más estremecedora la dio una mujer cuyo hijo fue salvado en Israel y luego fue detenida cuando llevaba una bomba para destruir el hospital donde salvaron a su hijo.

Me comentó un amigo israelí que al no saber quién entraba con buenas o malas intenciones optaron por cerrar la puerta.

Por supuesto que cerrar esa entrada de dinero ha afectado a los palestinos. ¿Acaso la culpa es de Israel? Las empresas israelíes que se han instalado en territorios palestinos se enfrentan al boicot en varios países por parte de aquellos que expresan su judeofobia como si fuera anti sionismo. No hay salida. Llevar la bonanza israelí está mal y esta mal cerrar la puerta a los actos de terror que son premiados con fondos provenientes de la ayuda internacional.

La guerra tiene costos y beneficios. La industria militar israelí ha ayudado a lanzar a la ciencia y tecnología y conforma una buena parte de las exportaciones. En cambio la Intifada tiró la economía palestina. Quiero imaginarme en que situación estaría Gaza si los miles de millones de dólares de ayuda internacional no se hubieran enterrado en tunes de terror o en construir misiles, o si no se hubieran desviado a los bolsillos de líderes, o si en cambio se hubieran destinado a construir una fuerte economía, escuelas y hospitales. Tal vez, no existiría la penuria que convence a muchos a lanzarse contra Israel.

Israel no se avergüenza del tremendo éxito que ha tenido en 70 años de existencia. Su desarrollo agrícola, industrial, educativo, médico tal vez no tenga paralelo en el mundo. Están en la vanguardia en temas de agua y energía solar y eso que han estado rodeados de amenazas. ¿Qué sería del Medio Oriente si el dinero se usara para la paz. Un vergel sin comparación, pero la realidad es de anhelos de destrucción y las mejores energías se desperdician en odiar al otro. Yo preferiría mil veces vivir en el Jerusalén democrático, que en Damasco o el Cairo, o en Teherán, dónde además no puedo por ser judío.

Israel debe salir de esos territorios, pero solo a cambio de garantías de paz y convivencia pacífica, ¿quién las puede garantizar?