Por el cine a la conciencia



Alicia Korenbrot en exclusiva para Diario Judío México – Beit Berl Academic College está en las afueras de Kfar Saba. Fue establecido en 1970. Hoy es el más grande de Israel y tiene 7 000 estudiantes, está entre dos racimo de pueblos, árabes de un lado, judíos del otro. Allí nació la iniciativa de ofrecer a jóvenes árabes y judíos la oportunidad de conocer íntimamente el mundo de cada uno al través de la colaboración en la creación de una película. Seis árabes y seis judíos israelíes participarían en esta actividad de verano de dos semanas auspiciada por el College.

Dan Muggia, director del Departamento de Cinematografía, motivado por el interés de los jóvenes en hacer películas. Comentó sus ideas con otros maestros y “pensamos que el cine sería un medio concreto y atinado para reunir jóvenes que, tal vez, no tendrían otra oportunidad de conocerse aunque vivían a corta distancia uno del otro. El cine ofrece otra ventaja, en un medio potencialmente volátil, cuando se está atrás de una cámara, entrevistando a alguien para un documental, se pueden hacer preguntas que de otra manera resultarían incomodas.” Explica en un artículo del periódico Haaretz.

La primera semana del programa fue dedicada a aprender los rudimentos en la creación de una película, mientras los jóvenes peloteaban con ideas de proyectos a realizar por grupos pequeños; los participantes fueron instruidos para concentrarse en temas que los reflejaran personalmente, eventualmente se escogieron tres temas y se formaron tres equipos de trabajo.

En un rincón del Campus había un grupo de cuatro jóvenes, tres árabes y una judía, trabajando en una película que exploraba su fascinación con las personalidades de YouTube. “Dimos con esta idea porque nuestros padres siempre se molestan por el tiempo, mucho, que pasamos viendo videos en nuestros teléfonos.” Dijo Haya Eqeiq de 17 años, llegada del pueblo cercano, Taibeh.

El día anterior, el equipo había salido a filmar en locación a sus ídolos, todos árabes israelíes, que habían logrado localizar. Para Tal Arazi de 16 años, natural de Bat Hefer, que no habla árabe, la película representaba un reto, ”pero al mismo tiempo, agrego, me abrió un mundo nuevo, no era consciente de la enormidad de este fenómeno, supongo que simplemente no había tenido gran interés en la media social.”

A Eran Jaber de 17 años le gustan los deportes y siempre veía a un instructor muy popular de Zumba en YouTube y dijo: “Tendemos a seguir YouTube porque hacen cosas que suenas hacer algún día y nos preguntamos si seguirlos nos ayudaría eventualmente a realizar nuestros sueños, o tienen un efecto contrario.”

Después de dos días de intenso trabajo de producción, todavía no habían llegado a ningún acuerdo respecto a la respuesta.

La tía de Nayeb Abu Kheidas le inspiro el documental que está filmando; su equipo incluye a tres jóvenes judíos que hasta la semana pasada nunca habían estado en Tira, el pueblo de Nayeb.
Su tía se casó a los 16 años sin terminar la secundaria. Muchos años más tarde, cuando sus hijos ya eran mayores, completo la secundaria, siguió a la universidad y obtuvo la licenciatura y la maestría. Hoy dirige una clínica de Terapia de Arte en Tira.

Su abuela fue menos afortunada, o atrevida, la sacaron de la primaria en cuarto año, su vida transcurre esclavizada en la cocina. Pero su hija, en contraste e influida por su madre, ni siquiera considero casarse antes de terminar sus estudios universitarios. El tema del documental son las tres generaciones de mujeres. Pero Nayeb piensa que cuenta una historia más extensa: los movimientos sociales en la sociedad árabe en Israel.

Después de pasar un día en la casa de su abuela, Nayeb y su equipo trabajaron en un estudio de la escuela traduciendo del árabe al hebreo y armando las imágenes de como la abuela preparaba verduras silvestres en su cocina mientras respondía a las preguntas que le hacían. “Con mi tía decidimos hacer la entrevista en un lugar más amplio, dice Nayeb, que simbolizara el vacío en su vida hasta que empezó a estudiar.

En Ometz, una comunidad agrícola a media hora de viaje, otro equipo filmaba en locación otro tema importante: Amor de adolescente y amistad. El día anterior habían entrevistado a Tal Naor de 16 años, directora de la película, sobre su relación con su mejor amiga, “nos hemos tratado diez años y solo hemos tenido un disgusto.” Explica.

Visitaron a Gal Efrain en su casa, su novio, Nir Arad, es parte del equipo. “Esta es la primera vez para los dos que nos hemos enamorado.” Dice Nir, de 16 años, mientras toma de la mano a su novia, “hemos estado juntos tres meses.”

Tal les pregunta: ¿Sienten que estar en esa relación los ha distraído de la escuela? Sin darles mucho tiempo para contestar, continua ¿Les parece que pasan menos tiempo con sus amigos desde que están juntos, o más?

Atrás de la cámara esta Layla Daher -17 años- de Tira. Al día siguiente será su turno de estar frente a la cámara y hablar de su relación especial con su hermano gemelo.

Cuando acompañen a Layla a su casa, será la primera vez que Nira y Tal visiten Tira.

“Admito que tenía muchas inquietudes respecto a participar en este programa porque nunca había tenido amigos árabes,” dice Tal mirando a sus compañeros de equipo para ver la reacción a su confesión y continua “pero esta experiencia de veras ha cambiado la forma como veo las cosas. Creo que me di cuenta de que son exactamente como nosotros.”

El programa de filmación se abrió durante una semana especialmente tensa en las relaciones entre árabes y judíos en Israel, la decisión del gobierno de instalar detectores de metales en las entradas a la mezquita de Al Aksa, después de un ataque mortal a dos policías israelíes, incendio numerosas protestas. Eventualmente los detectores fueron retirados.

“Nosotros evitamos las discusiones sobre política en este programa, no es buena idea.” Dice Nir, pero después de unos segundos no parece estar muy convencido. ¿Ustedes que piensan? les pregunta a los miembros de su equipo. “Piensan que deberíamos de hablar de la situación política, temo que si lo hacemos terminaremos peleando.” Cambiando el tema se disculpa por su ausencia el día anterior, “tuve que presentarme para los trámites de mi reclutamiento,” dice.

Después mira a Layla y Sara Daas, sus compañeras de equipo, mientras junta valor para la siguiente pregunta que quiere hacer: Saben, me preguntaba ¿Cómo se sienten ustedes a propósito de que mi incorporación al ejercito? ¿Les molesta?

Ellas titubean por unos segundos antes de responder. “No, dice Layla, entendemos que es algo que estás obligado a hacer.” Sara expresa su acuerdo con un gesto.

En el espíritu de la conversación, Tal les dice a sus amigas: “Me he estado preguntando ¿Cómo te sientes acerca de vivir en Israel? ¿Sienten que son parte de este lugar?

Sara va a contestar, considera sus palabras cuidadosamente, después de una pausa responde: ”Puedes decir que sí.”

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Acerca del Autor

Nació en la Ciudad de México, terminó sus estudios de Filosofía en la UNAM, es Escritora y traductora. Actualemente reside en Israel.