Diario Judío México - Francisco Rivas Puigcerver, nació en Campeche, que en ese entonces formaba parte del estado de Yucatán en 1850. Judío converso- asistió al Colegio Seminario de San Miguel de Estrada en Campeche destacándose como estudiante de latín y griego, lo que le valió obtener una beca para estudiar en el Union Theological Seminary de Nueva York en donde obtuvo el grado de Doctor en Filosofía. Al parecer, su estancia en Nueva York fortaleció su devoción por la libertad religiosa como uno de los principios constitucionales mas importantes. Rivas dominaba once idiomas.

Rivas aseguraba ser descendiente del poeta español Judah León Abarbanel, quien dejó España en 1492, tras la expulsión de los judíos de ese país trasladándose a la Nueva España posteriormente. El poeta se estableció en Campeche, cambió su nombre y comunicó a su familia el secreto de su origen judío solo en su lecho de muerte.

Rivas Puigcerver pertenecía a una secta llamada “jovelim, adoradores de Jehova-Elohim, Creador del Universo”. Los jovelim eran descendientes de una secta de españoles “monoteístas” que desde mucho tiempo atrás vivían en España. Los judíos españoles los ignoraban pues estos jovelim, aunque guardaban el sábado, sólo tenían como fuente religiosa del capítulo 1 de Génesis al capítulo 2, versículo 4, es decir, los versículos que se refieren a la Creación hasta el séptimo día. Sin embargo, durante la intolerancia antijudía en España en el siglo XV se les identificó como judíos y muchos de ellos huyeron a América. En nuestro país se establecieron en Campeche y Tabasco y vivían en una comunidad muy cerrada y tradicionalista. Sin embargo, consideraban a los judíos sefaraditas como sus hermanos.

Su publicación, –El Sábado Secreto– es considerada como el primer ejemplo de periodismo judío en .

Rivas, profesor de lenguas, liberal y universalista, afirmó que en la nacionalidad mexicana se incluían elementos moros y judíos y siempre mostró interés en que los judíos, sobre todo sefarditas, emigraran a . Su periódico, que tuvo una vida sumamente corta, se llamó sucesivamente El Sábado Secreto, La Luz del Sábado y finalmente El Sábado. Publicó únicamente nueve números y siempre estaba encabezado por el “Shma ”.

Su publicación circuló entre los judíos radicados en el país y los liberales en general. Asimismo, se envió al exterior y llegó a manos de judíos en Turquía.

La publicación de este periódico coincide con la época del general Porfirio Díaz, quien siempre se mostró favorable a la inmigración masiva a para “mejorar la raza” e incrementar el desarrollo económico del país.

Podemos suponer que muchos de los judíos turcos que decidieron venir a conocían, de alguna forma, el periódico de Rivas, en donde publicó artículos como el siguiente:

“No comprendemos nosotros por qué se empeñan en permanecer los judíos acomodados en países antiliberales donde un fanatismo sospechosamente religioso por odio de raza los persigue. ¿Cómo no emigran a esta generosa América…? Vengan a millares a aumentar el número de ciudadanos honrados y laboriosos que necesitan estas Repúblicas para desarrollar sus riquezas y fomentar su comercio… Méjico, entre otras Repúblicas, abre de par en par sus puertas a la inmigración Europea, asiática o africana, sin distinción de razas ni de religiones… Salga de enmedio de esos espíritus malignos y de entre esas gentes inhumanas e inhospitalarias, dirija en nuevo éxodo sus pasos a este Nuevo Mundo en que el Eterno ha plantado un Árbol de Libertad a cuya sombra disfrutan de dulce paz los humanos”[1].

En 1889, un sábado de abril, Rivas informó en El Sábado que invitó a un grupo de cinco sefardim y 4 yoellim a su casa para formar un minyan que se reuniría regularmente. El hecho de que Francisco haya escrito y publicado esta noticia es de suma importancia, pues constituye el primer registro de culto judío que se haya publicado en algún periódico mexicano y pasarían 15 años hasta 1904, para que volviera a publicarse una nota similar.

En 1910 fue honrado por sus logros como maestro en la Escuela Nacional Preparatoria con el título de “Maestro de lenguas vivas y muertas”.

En 1912 Rivas Puigcerver fue uno de los signatarios del acta constitutiva de la Alianza Monte Sinaí, primera congregación organizada de los judíos en en este siglo.

En sus últimos años se le oyó decir: “todo México ha sido enseñado por un judío y no lo sabe”. Sin embargo no está claro a quien se refería, pues él vivió abiertamente como judío, publicó sus periódicos como judío, viajó como judío y buscó activamente la inmigración judía a México.

Rivas parecía ser amigo de todo México, codeándose incluso con presidentes y vicepresidentes y se daba el lujo de mencionar a Justo Sierra como “el más destacado de mis alumnos”.

Francisco Rivas Puigcerver falleció en la Ciudad de México en Octubre de 1934.

Fuentes:

  • Los judíos en México: una historia con énfasis especial Corinne Azen Krause, Ariela Katz de Gugenheim
  • Judíos en México en el Siglo XIX – Ana Portnoy de Berner
  • Anita Brenner: a mind of her own – Susannah Joel Glusker, Anita Brenner


[1] El Sábado. 15 de mayo de 1889, año 1, número 3, Pág. 4.