Diario Judío México - Con gran éxito se presentó “”, con la magnífica interpretación de , inaugurando el primer festival de Monólogos y Talleres interpretados por mujeres, que se llevará  a cabo del 21 al 31 de marzo de 2019.

Un evento que dara voz a 30 diferentes temas y mujeres y que vale la pena ir cada dia

tiene vista al infierno y desde ahí da cuenta de un pasado que le cambió la vida a miles de personas en el mundo.

Golda Meir, la exprimer ministra israelí, fue una mujer que revolucionó el sentido del poder político y que en 1948 se ganó un lugar en la historia al ser pieza clave en la creación del Estado de Israel.

Símbolo de lucha de un pueblo errante, la vida de Meir llega al escenario del Teatro Ofelia en un montaje dirigido por Nathan Grinberg e interpretado por la actriz .

En “” la lucha ideológica que enfrentó a las potencias de Estados Unidos y la URSS está presente. Son los años de la guerra fría, de las amenazas nucleares y para los israelíes es el tiempo de unificar a su pueblo.

La parte central de la obra es ese viaje a la intimidad y a los miedos más profundos de una mujer que sacrificó a sus hijos y un matrimonio prometedor.

En la interpretación de , Golda adquiere dimensiones profundamente humanas y conmovedoras que tocan la sensibilidad.

La líder nos lleva a su época de estudiante en los Estados Unidos, cuando presa del idealismo revolucionario de la época tomaba las tribunas para denunciar los asesinatos de judíos en Rusia.

Es la misma que se enamora perdidamente de un hombre culto con sensibilidad de artista y vive, años más tarde, el infierno de la vida conyugal.

Ya como protagonista de una época de luchas por la independencia de los pueblos, el espectador será testigo de cómo se fragua una guerra, y la manera de tomar decisiones cuando miles de hombres se disputan la vida en un campo de batalla.

Frente a los mapas que dan cuenta del avance del enemigo, Golda da órdenes a sus generales, interpela al presidente norteamericano Richard Nixon y moviliza a sus tropas.

En “” Grinberg acepta algunas audacias que agilizan la percepción del espectador, como intercalar algunos diálogos en yiddish para provocar al público a que entienda un idioma que no conoce sólo por el contexto y la interpretación de la actriz.

Grinberg corre además el riesgo de una escenografía conceptual y no realista que acentúa uno de sus propósitos artísticos: el de la búsqueda de la sutileza. Otro de los retos del director es optar por una propuesta alejada del montaje original estrenado en Broadway.

Será a partir de la actuación como el espectador vivirá una historia conmovedora.


DE William Gibson
DIRECCIÓN DE Nathan Grinberg CON