Diario Judío México - La llegada de los nazis al poder en Europa produjo un éxodo masivo de científicos, principalmente de origen judío, la mayoría de los cuales emigraron a y le dieron a ese país un impulso en la ciencia que ha mantenido hasta la fecha.

Llama la atención que no haya aprovechado esa emigración; las causas fueron muy diversas, pero la principal fue la ausencia de una infraestructura científica bien establecida.

Es interesante el caso de Marietta Blau, una distinguida científica originaria de Austria que llegó a en la víspera de la Segunda Guerra y trató, sin mucho éxito, de continuar aquí sus trabajos.

Marietta Blau nació en Viena en 1894, en una familia judía acomodada. Realizó estudios universitarios de física y matemáticas entre 1915 y 1920. Su interés en la radioactividad, un tema de boga en esos años (recuérdese a Marie Curie), la condujo a trabajar sin salario en el Instituto del Radio de Viena.

A fines del Siglo XIX los físicos habían descubierto que existen varios tipos de radiaciones emitidas por los elementos químicos más pesados. Fue un primer paso para esclarecer la estructura del átomo, desde cuyo núcleo se originan las llamadas partículas “alfa”, “beta” y “gamma” (más identificadas como núcleos de helio, electrones y fotones muy energéticos, respectivamente). El gran reto para los físicos de esa época era detectar en forma confiable las partículas producidas en las reacciones nucleares. Se trabajaba con la “cámara de niebla”, en la que se ven las trazas producidas por el paso de partículas eléctricamente cargadas. Marietta Blau fue la pionera en utilizar un método más práctico que consiste en registrar esas mismas trazas directamente sobre placas fotográficas, donde las trayectorias de las partículas quedan impresas.

La técnica desarrollada por Blau resultó muy apropiada para estudiar las reacciones nucleares y los rayos cósmicos. Descubrió que el impacto de estos rayos producía una cascada de partículas subatómicas que dejan sus trazas sobre una placa fotográfica en forma de líneas originadas desde el punto de impacto del rayo cósmico. Blau llamó a estas imágenes “estrellas de desintegración”.

En 1938, en plena persecución nazi hacia los judíos, Einstein solicitó al gobierno mexicano, presidido por Lázaro Cárdenas, que se le otorgara asilo y trabajo a la física austriaca Marietta Blau.

“Le ruego averiguar por conducto de su amigo Peter si en puede encontrarse algún empleo para una doctora en física, de talento extraordinario, que tiene que salir de Viena por ser judía. Está especializada en radiactividad experimental, y las tesis que aparecen en este campo son dirigidas por ella (…) le ruego consultar a su amigo si tal vez ofrezca una oportunidad para la señorita Blau”, escribió Albert Einstein a un profesor llamado “Cuchy” (cuya identidad se desconoce) para contactar al mencionado doctor “Peter”, del cual sólo se sabe que era profesor de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME), del Instituto Politécnico Nacional. (Barba & Macedo 2005).

Cuando Austria fue ocupada por los nazis, Marietta Blau se exilió en y se desempeñó como profesora en el Instituto Politécnico Nacional, y en 1942 participó en el programa de la Universidad de Primavera Vasco de Quiroga en Morelia, en donde impartió un curso y varias conferencias.

La doctora Blau llegó a y fue adscrita a la Sección de posgraduados de la Escuela de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME) del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Se le otorgó un nombramiento como profesora de tiempo completo. Pero, Blau sentía que no había las condiciones adecuadas para hacer ciencia.

En 1941, Einstein volvió a escribir al gobierno mexicano reafirmando lo expresado por Blau. “Aunque trabaja en México como profesora desde hace tres años, no ha conseguido aún las condiciones necesarias para realizar sus investigaciones”. Entonces, el maestro solicitó “algunas condiciones más favorables para la realización de su trabajo, que podía ser de invaluable servicio al país”.

El entonces rector Victoriano Anguiano propuso a la austriaca Marietta Blau incorporarse a la Universidad Michoacana como profesora de tiempo completo para impartir una cátedra en el Colegio de San Nicolás y dirigir el laboratorio de Física de la universidad.

Sin embargo, un conflicto surgido en la Casa de Hidalgo a principios de 1943 frustró la incorporación de esta notable mujer a la planta académica nicolaita. Del hecho dio cuenta la propia Blau en una carta dirigida al científico Albert Einstein: “Hubiera tomado el puesto con alegría, ya que en Morelia era la única física y estaba alejada de todo pleito de competencia que tiene que sufrir todo extranjero, además veía más posibilidades de trabajo allá que en la propia Ciudad de México. Sin embargo al llegar a ocupar la plaza, me encuentro con que todo el laboratorio se encontraba en las casas de empeño de la ciudad”.

Parece que el maestro no fue escuchado. El caso es que, en 1944, Marieta Blau se fue de México, estuvo en Nueva York y, en 1960, regresó a Viena.

Marietta Blau fue postulada en tres ocasiones para el Premio Nobel de Física.

Falleció en 1970 de un cáncer adquirido por su constante contacto con materiales radiactivos.

La labor de Marietta Blau, fue fundamental para la física del siglo XX, sin embargo, no fue reconocida en ese momento por tres factores: ser mujer, ser judía y ser soltera, en un momento en que la ciencia “era de hombres”, ésto aunado a las difíciles circunstancias en las que vivió y a su carácter demasiado modesto, no le permitió recibir el reconocimiento que merecía.