Aparentemente la historia ya es más que conocida por todos: Había una vez, un rey, en el gran imperio persa, que era muy orgulloso, tanto que decidió mudar su palacio a la zona de donde se dice que el Rey Salomón consiguió los materiales para crear su gran trono que tenía poderes especiales. Este rey orgulloso, de nombre Ajashverosh, disfrutaba ver como todos le demostraban cariño con honores y loas a su persona. Suponemos que sabía que muchas personas no le admiraban tanto, pero él disfrutaba de todos modos, incluso con las mentiras de cariño. Era tal su orgullo que prefería una falsa reverencia que un sincero rechazo. Es lógico que todos se iban a arrodillar ante su presencia,pues el que así no lo hiciera sería ejecutado a pesar de ser verás. En resumen, ejecutaba al verdadero mientras optaba por el falso, con tal de recibir honores. Si conoceremos gente así ¿verdad?
Este orgulloso rey tenía un súbdito consentido, un virrey de su extrema confianza por ser su más fanático seguidor. Y, como todos los fanáticos, ellos no piensan, solo obedecen y aplauden, pero también envidian y mucho. Este fiel seguidor se llamaba Hamman, y más que orgulloso era malvado. Su orgullo, al igual que el rey, era demostrado de la misma manera que su superior: todos debían aposternarse ante lo que él creía que era su magnanimidad. Y su maldad radicaba en alegrarse del sufrimiento ajeno, el sometimiento y hacer prevalecer su palabra por medio de la imposición, el miedo, el castigo, la humillación en público y todas las formas existentes de demostrar su superioridad ante quien sea. Pero además,era un loco por las mujeres. Tanto así que una vez, un hombre justo y bueno, judío, prefirió respetar sus propias leyes religiosas aunque sean en contra de las imposiciones monárquicas, exponiendo su cabeza, pues cuando Hamman pasó por delante de todos, con la única finalidad de ver como el pueblo lo adoraba y se arrodillaba ante él, este judío justo decidió no hacerlo. Imagínese todo un pueblo aposternado ante el virrey y uno solo tan de pie que no podía ser más evidente su falta de respeto.con la única finalidad de ver como el pueblo lo adoraba y se arrodillaba ante él, este judío justo decidió no hacerlo. Imagínese todo un pueblo aposternado ante el virrey y uno solo tan de pie que no podía ser más evidente su falta de respeto.con la única finalidad de ver como el pueblo lo adoraba y se arrodillaba ante él, este judío justo decidió no hacerlo. Imagínese todo un pueblo aposternado ante el virrey y uno solo tan de pie que no podía ser más evidente su falta de respeto.

Hamman decidió mandarlo a matar, a él y a todos los pertenecientes a su religión, pues los judíos no se aposternan ante nada ni nadie, solamente cuando escuchan el nombre sagrado de Di-s en el momento de Kipur por boca del sumo sacerdote. De ahí en fuera, no se aposternan ante nadie ni nada. Esto causó tanto enojo en Hamman que decidió hacer un sorteo para ver qué día los mataría a todos, desde niños, mujeres, ancianos y a todos los judíos del imperio. Fíjense en la bronca que este judío justo, de nombre Mordejay, ha provocado. En lo que pasaban los días, mandó a hacer una horca bien alta para que sea vista por todos y así imponer más su miedo y respeto. Mientras los días pasaban,hizo desfilar a todas las mujeres del reino a fin de elegir a la más bella y así casarse con ella, sin importarle si ella quiera o no. Cuando vio a la sobrina de Mordejay quedó fascinado ante su belleza. Ester, que así se llamaba la dama, era también una judía justa y no se aposternaba ante Hamman, pero en este caso, al malvado no le interesó, pues tanta era la belleza de la dama que aún siendo sobrina de Mordejay, aún siendo judía, aun siendo justa, quiso apoderarse de ella.pero en este caso, al malvado no le interesó, pues tanta era la belleza de la dama que aún siendo sobrina de Mordejay, aún siendo judía, aun siendo justa, quiso apoderarse de ella.pero en este caso, al malvado no le interesó, pues tanta era la belleza de la dama que aún siendo sobrina de Mordejay, aún siendo judía, aun siendo justa, quiso apoderarse de ella.

Ester, con toda su inteligencia, decretó que todo el pueblo judío debía ayunar por tres días para romper el decreto del exterminio masivo de una nación.
¿Cómo, acaso no pidió un ayuno también para que Hamman no se apoderara de ella? No, porque aunque ella sabía que todo depende de HaShem, hay veces que HaShem nos da oportunidades para que nosotros hagamos primero todo lo que esté a nuestro alcance.
La genialidad de Ester fue mentir su aprecio al malvado Hamman para tener más contacto directo con el rey Ajashverosh. Al tener más contacto con el rey, le pidió que desea ofrecer un evento especial para honrar a Hamman. Imagínese a Hamman: eligió una hermosa mujer, sabiendo que era judía y seguro no lo iba a querer y de pronto pide honrarlo. Más en las nubes no podía estar Hamman. Tanto que hasta tres veces le ofreció darle la mitad del reinado a ella ¡Qué locura! ¿No creen?
Llegados los días, Ester habló con el rey para decirle que Hamman es un traicionero y quería matarlo para quedarse con el cargo.

Ahora bien: ¿Por qué Ajashverosh confiaba tanto en un loco como Hamman? Y si es así, ¿por que le creyó a Ester?
Tan le creyó que en el mismo mástil que Hamman creó para colgar a Mordejay, y en el mismo día que salió sorteado, ahí mismo se colgó dando muerte a Hamman.
Y así es como todo el pueblo judío se salvó del decreto de exterminio.
Analicemos un poco: ¿Acaso Mordejay no sabía que estaba exponiendo a todo su pueblo al no arrodillarse ante Hamman? ¿Qué le costaba arrodillarse de mentira, sabiendo que en su corazón siente repugnancia por esa persona?
Pero no. Mordejay era justo y primero obedeció la ley mosaica. La ley dictamina que es preferible entregar la vida a hacer un acto de aberración como la Idolatría, así sea de mentira. Él sabía que si HaShem así lo ordenó es porque así era y no habían dudas. Y seguro que si es una orden Divina, ni siquiera se debe preguntar porque por lógica terminará para bien.
Y si por lógica terminará para bien, ¿para qué Ester pidió ayunos para que el decreto no se cumpla?
Dado que no todos eran justos, y que muchas personas (esta es mi opinión personal) seguramente pensaron que “ahora por culpa de ese judío religioso nos van a matar a todos”. Ester pidió ayunar para la reflexión del mismo pueblo por sus pensamientos, porque los pensamientos sí pueden condenar más que los actos. Pensar que Mordejay hizo mal, que la religión está mal, que más vale arrodillarse que preferir la muerte de todos, que esas leyes aplican en otros casos pero no en estos, etcétera, eso sí podía provocar el enojo de HaShem y entrar en un momento de decretos no buenos. Porque HaShem es el que manda, no Hamman.

Entonces, ¿qué es lo que verdaderamente festejamos en ?
Lo que festejamos no es tanto como nos salvamos de un exterminio, sino más bien como no fuimos influenciados por una sociedad putrefacta de orgullo y maldad.
Estar rodeado de mentiras y falacias, engañadores y orgullosos, malvados por doquier que disfrutan el sometimiento ajeno, bajo un imperio racista al máximo, y no dejarnos influenciar por nada, ni siquiera para salvarnos la vida, eso sí es digno de festejar en grande porque un partido no se gana con suerte, sino con estrategias y buenas jugadas en equipo.
El pueblo judío no debe pensar cuáles son esas buenas jugadas al ser que ya están escritas en la Tora. Todo lo que debemos hacer es saber que ¡qué lindo es estudiar y cumplir con la Tora!