En un artículo publicado el 13 de julio titulado “Israel impide a una palestina encarcelada asistir al funeral de su hija”, Associated Press (AP) describió la siguiente información errónea:

“Israel se negó a permitir que una destacada legisladora palestina encarcelada asista al funeral de su hija, a pesar de una campaña de activistas y grupos de derechos humanos para que sea liberada por motivos humanitarios”.

Sin embargo, una debida diligencia periodística básica habría revelado rápidamente que Khalida Jarrar es, de hecho, una terrorista convicta.

Mientras tanto, Suha Jarrar trabajaba para Al-Haq, una organización muy controvertida con vínculos con el grupo terrorista designado por Estados Unidos, el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), del que su madre era miembro. Al-Haq ha afirmado que los terroristas tienen “derecho” a recibir salarios de la Autoridad Palestina.

Las distorsiones de Associated Pressfueron reproducidas por medios influyentes como The Washington Post, ABC News, Yahoo y CBS News.

Nótese la imprecisión del titular de Associated Press: “Israel impide a una palestina convicta asistir al funeral de su hija”. Aunque Associated Press se refiere a ella como “legisladora palestina”, no menciona el historial de Jarrar de utilizar su condición de ex legisladora para encubrir su participación en diversas actividades ilegales.

Además, es simplemente extraño que Associated Press abra su cobertura sobre Jarrar refiriéndose a ella como “legisladora”. Después de todo, el Consejo Legislativo Palestino en el que sirvió ha estado esencialmente inactivo desde 2007 -después de que el grupo terrorista Hamás expulsara a la Autoridad Palestina dominada por Al Fatah de la Franja de Gaza- y se disolvió oficialmente en 2018.

Cuando Associated Press finalmente llega a informar sobre el vínculo de Jarrar con el FPLP, la conexión es notablemente inespecífica, como si ella fuera poco más que una fanática del grupo terrorista:

“Jarrar fue condenada a 15 meses en 2015 por cargos de incitación y pertenencia al FPLP. También ha permanecido durante meses en lo que se conoce como detención administrativa, en virtud de la cual Israel detiene a los sospechosos durante largos períodos sin cargos”.

No se menciona que, tras su liberación de la cárcel en 2017, Jarrar fue puesta en detención administrativa porque los funcionarios de seguridad israelíes la acusaron de reanudar su trabajo en nombre del FPLP. Como tal, Khalida Jarrar es mucho más que una “palestina” promedio.

Es una terrorista convicta responsable, entre otros atentados, del asesinato de una joven israelí de 17 años.

En 2019, Jarrar fue detenida de nuevo a raíz de un ataque terrorista dirigido por el FPLP que mató a Rina Shnerb cerca de la comunidad judía de Dolev, en Cisjordania. La agencia de seguridad Shin Bet identificó específicamente a Jarrar como jefe de una célula terrorista de 50 personas que llevó a cabo el asesinato.

A pesar de que Khalida Jarrar tiene las manos manchadas de sangre, Associated Press la describe en términos elogiosos. Además, el servicio de noticias no señala que al-Haq es uno de los principales defensores del movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), que envuelve su objetivo final de desmantelar el Estado judío en una retórica de “derechos humanos”.

De hecho, participó activamente en la Conferencia Mundial contra el Racismo de Durban de 2001, que adoptó la estrategia de promover el completo aislamiento internacional y la demonización de Israel mediante boicots, ataques legales y otras formas de guerra política y cultural.

Associated Press debería rendir cuentas por su aparente disposición a actuar como un equipo de relaciones públicas para una terrorista convicta y una organización anti-Israel.

FuenteNoticias de Israel

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