La empresa matriz de expresó el martes su oposición al movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel, al tiempo que el conglomerado intentaba calmar a los grupos judíos estadounidenses molestos por la decisión del gigante de los helados de dejar de vender más allá de la Línea Verde.

En una carta enviada a varios grupos judíos, entre ellos la Conferencia de Presidentes de las Principales Organizaciones Judías de Estados Unidos y la Liga Antidifamación, el director general de Unilever, Alan Jope, dijo que su gigante mundial de bienes de consumo “rechaza completamente y repudia inequívocamente cualquier forma de discriminación o intolerancia. El no tiene cabida en ninguna sociedad. Nunca hemos expresado ningún apoyo al movimiento BDS y no tenemos intención de cambiar esa posición”.

Jope trató de distanciar ligeramente a de Ben & Jerry’s, diciendo que cuando adquirió el proveedor de helados en el año 2000, acordó “reconocer el derecho de la marca y de su Consejo independiente a tomar decisiones de acuerdo con su misión social. En esta decisión no fue diferente”.

El director general de reiteró la intención de de seguir haciendo negocios en Israel propiamente dicho, incluso después de retirarse de Cisjordania en 2023. También destacó que emplea a casi 2.000 personas en Israel y ha invertido 295 millones de dólares en el mercado israelí durante la última década.

“Espero que esta carta sirva para tranquilizarle en el sentido de que reconocemos las preocupaciones que ha planteado y que sigue plenamente comprometida con nuestros colegas y clientes en Israel, y con las comunidades judías de todo el mundo”, añadió Jope.

Mientras que sugirió que la negativa a vender en Cisjordania no equivale a alinearse con el movimiento BDS, que pide un boicot a Israel propiamente dicho, el gobierno israelí no ha hecho la misma distinción.

En una declaración en respuesta a la carta, el director general de la ADL, Jonathan Greenblatt, dijo que se sentía “alentado” por la “postura inequívoca de rechazo al movimiento BDS” y se alegra de que siga comprometida con la comercialización en Israel propiamente dicho.

“Aunque la ADL es una firme defensora de la solución de los dos Estados, creemos que es un error que cualquier empresa señale a Israel negándose a vender sus productos a israelíes y palestinos que viven en Cisjordania”, añadió, y pidió a que convenza a de que dé marcha atrás en su postura.

La Conferencia de Presidentes fue más contundente, diciendo en un comunicado que la respuesta de Unilever “no va ni de lejos”.

tiene al parecer la capacidad legal de anular la recomendación del consejo de de boicotear a Israel. Volvemos a animarles encarecidamente a que lo hagan, ya que los boicots a Israel son discriminatorios y exacerban aún más las tensiones”, dijo la Conferencia, adoptando aparentemente la misma postura que el gobierno israelí, que equipara el boicot a los asentamientos con el boicot a Israel propiamente dicho.

La organización que representa a 51 grupos judíos estadounidenses elogió a las autoridades de los estados de Estados Unidos que han comenzado a examinar si pueden sancionar a basándose en la legislación anti-BDS que se ha aprobado en todo el país durante la última década.