La escasez de mano de obra es hoy uno de los principales escollos de la economía israelí. Como anticipó AURORA, uno de los sectores más vulnerables es, a la vez, el de mayor competitividad: la industria de alta tecnología.

Según un informe del Start-Up Nation Policy Institute y la Autoridad de Innovación oficial calcularon que hay alrededor de 33.000 puestos abiertos en la industria.

La contratación de personal de calidad y con experiencia sigue siendo un reto para las empresas. De todos modos, gran parte del aumento de puestos vacantes corresponde a puestos no tecnológicos (alrededor de 12.000).

Según el análisis, el 69% de los empleados en la industria tecnológica israelí están en puestos netamente tecnológicos. El resto se reparte de la siguiente manera: el 13% en desarrollo comercial, el 12% en operaciones y el 5% en puestos ejecutivos.

De los puestos de tecnología, un tercio están en funciones de programación. Alrededor de la mitad del personal en puestos no tecnológicos está empleado en puestos de ventas, operaciones y marketing.

Entre las claves para entender la falta de personal se puede encontrar la brecha de género. Estudios ubican en un 20% la cantidad de empleos ocupados por trabajadoras.

“Ninguna desaceleración hará que el mundo necesite menos programadores”, dijo Dror Bin, director ejecutivo de la Autoridad de Innovación de Israel. “La escasez de mano de obra israelí y mundial en los campos tecnológicos no es solo un problema de la industria tecnológica. También se puede ver claramente en los sectores de comercio y servicios, así como en profesiones adyacentes que actualmente están aumentando exponencialmente. Las ondas de choque que atraviesan la economía israelí y mundial afectan el reclutamiento, pero no reducen la necesidad de una mayor mano de obra tecnológicamente competente en todas las ramas de la economía y el sector público”.

Uri Gabai, director ejecutivo de Start-Up Nation Policy Institute (SNPI), señaló: “Incluso si el pico que experimentó la industria tecnológica en 2021 ha quedado atrás, es poco probable que la tendencia a largo plazo de una mayor demanda de trabajadores calificados en las industrias de innovación cambio en el futuro previsible. La economía israelí debe hacer ajustes deliberados para adaptarse a este aumento de la demanda”.