El hebreo, el español y la mexicanidad se conjugan en un solo ritmo con el Yerushalayim, de origen í, en su visita por primera vez al país como parte del Encuentro Internacional del y la Charrería en la ciudad de Guadalajara.

Con un traje de charro negro rematado por un moño blanco con azul y un kipá negro, la gorra tradicional de los judíos, los ocho integrantes de la agrupación parecen mexicanos por la pasión con la que tocan sus instrumentos e interpretan melodías como “El Rey”, “Como quien pierde una estrella” o “Bésame mucho”.

Pero ninguno de ellos lleva sangre mexicana. Yojanan Peretz, director del , nació y creció en Venezuela, donde se dedicaba a interpretar la música mexicana, después vivió un tiempo en España y más tarde emigró a Israel, donde formó la agrupación junto a su esposa Sarah Peretz, originaria de Colombia.

Antes de subir al escenario en el centro histórico de Guadalajara, el músico contó que conformaron el hace cuatro años, no sin antes dedicar un largo tiempo a encontrar a los integrantes en la ciudad de Jerusalén, donde residen y donde el género es poco conocido.


“No es lo mismo un grupo en el que todos son mexicanos o colombianos, suena prácticamente como una sola cosa. Pero en el nuestro hay esa mixtura, eso le da algo especial al grupo, trato de que no suene extremadamente mexicano, sino dejarle la libertad a cada músico para que ponga su estilo y eso le da un nuevo sonido al mariachi”, expuso.

Para remarcar este estilo propio, el Yerushalayim, que significa Jerusalén en hebreo, no canta solo las melodías mexicanas que le han dado fama a este género, también ha adaptado canciones en hebreo como “Avadim hayinu”, un canto propio de las pascuas.

Peretz en el guitarrón, Avior Rokah y Bar Ashkenazi en las trompetas, Lian Cohen, Rotem Tel Shachar, y Sarah Peretz en el violín, Natan Rocha, en la vihuela y Lidor Mesika en la voz sorprenden y hacen bailar al público.

No importa si están en las calles de Jerusalén, en alguna ciudad de Marruecos o en Guadalajara, la cuna del y el tequila.

“La música mexicana conecta con todo el mundo, es una música que impresiona, que impacta, da igual que la persona entienda o no entienda español, eso lo hemos probado en España, pero vivimos una temporada en Marruecos y ahí la gente estaba fascinada”, relató.

Hasta antes de la conformación de esta agrupación, los israelíes conocían solo el famoso fragmento “Ay, ay, ay, ay, ay, canta y no llores” del clásico “Cielito lindo” o bailaban con la tradición “La cucaracha”.