Entre la Tierra y hay una media de 255 millones de kilómetros. Los veranos más calurosos registran 20 grados de máxima, y los inviernos, -143 grados de mínima. Las comunicaciones tardan 10 minutos en llegar del planeta rojo al nuestro, y los viajes de ida duran entre 6 y 9 meses.

Estos son algunos de los motivos por los que las expediciones en  son difíciles de ejecutar. Pero la expedición AMADEE-20 ha encontrado una solución para evitar todos esos inconvenientes: realizar una simulación en el desierto de Negev en Israel.

El proyecto AMADEE-20 es lo que llaman una simulación análoga, donde se intenta replicar la mayoría de condiciones reales posibles para que los astronautas puedan vivir una experiencia casi idéntica a la que vivirían en una misión real.

Un astronauta junto a los trabajadores de la expedición.
Un astronauta junto a los trabajadores de la expedición.
Florian Voggeneder

Los seis astronautas (cinco hombres y una mujer) que trabajan en esta simulación están durante cuatro semanas en un gran cráter comportándose como lo harían en .

Un total de 200 investigadores de 25 países se han unido en este proyecto, iniciativa del Foro Espacial Austriaco en colaboración con la Agencia Espacial Israelí (ISA) y el Ministerio de Innovación, Ciencia y Tecnología para imitar una potencial expedición a Marte, que acabará el próximo 31 de octubre.

Avi Blasberger, director de la Agencia Espacial de Israel (ISA), dice que la iniciativa quiere “apoyar a la ciencia, ser parte de los esfuerzos internacionales para la exploración humana y ampliar nuestro programa educativo y de divulgación”.

El físico australiano Robert Wild asegura en un vídeo promocional de la expedición que “algunos como yo solo estamos interesados en explorar el espacio, soy científico y quiero descubrir cosas que no sabemos”.

A 10 minutos de

Las comunicaciones entre y la Tierra tardan una media de 10 minutos en llegar. Este factor es clave para entender las dificultades que puede entrañar un viaje al planeta rojo.

Por eso, AMADEE-20 también replica este hecho en su experimento, haciendo que entre el desierto de Negev y el Centro de Ayuda en Austria se comuniquen con este retraso.

Esquema del funcionamiento del campamento y el centro de ayuda.
Esquema del funcionamiento del campamento y el centro de ayuda.
AMADEE-20

Entre los objetivos de la expedición están estudiar el comportamiento del equipo en dichas condiciones, el desarrollo de plataformas para probar técnicas de detección de vida en o la implementación de un modelo realista para el centro de apoyo a la misión.

El fin último de las claves de la expedición es entender cómo sería hacerlo en un futuro en Marte. Uno de los astronautas del experimento, Liad Yosef, matemático e informático, cree que “la gente de esta generación, los que tienen 30 años, va a determinar el futuro de la exploración espacial”.