El Instituto del Mundo Árabe (IMA) de París, que estos días acoge la exposición “Judíos de Oriente” con préstamos de un museo de Jerusalén, recibió una petición contra la cooperación cultural con Israel firmada por intelectuales árabes y lanzada por un movimiento propalestino.

Esta muestra, abierta hasta el 13 de marzo, es la tercera parte de una serie de eventos dedicados a la huella dejada por las tres grandes religiones monoteístas en el mundo árabe.

Sus detractores no cuestionan la pertinencia de esta exposición, sino la colaboración del IMA con el Museo de Israel en Jerusalén.

Para estos intelectuales y expolíticos árabes, es inaceptable olvidar que se trata de una institución perteneciente a lo que ellos consideran un “régimen colonial” que practica la segregación contra los palestinos.

La petición fue lanzada a principios de diciembre por el movimiento propalestino BDS (boicot, desinversión, sanciones), que aboga por el boicot sistemático a Israel.

Firmada por unos 250 intelectuales y personalidades, asegura que “el IMA traicionaría su misión intelectual adoptando este enfoque de normalización: una de las peores formas de utilización coercitiva e inmoral del arte como instrumento político para legitimar el colonialismo y la opresión”.

Entre los firmantes se encuentran el escritor libanés Elias Khoury, el director palestino Elia Suleiman o el diplomático argelino Lakhdar Brahimi.

– “Reescribir” la Historia –

“El apoyo del IMA y su presidente, Jack Lang, al pueblo palestino y a la paz está fuera de duda”, respondió el Instituto a mediados de diciembre.

En privado, una fuente cercana al centro cultural lamentaba la virulencia del tono del BDS, recordando que se trata de una exposición de reconocida calidad científica.

Su principal comisario, el académico francés Benjamin Stora, es una figura conocida en el estudio de la historia de las relaciones entre judíos y musulmanes.

El sentimiento de la inmensa mayoría de visitantes que firmaron el libro dorado al final del recorrido de la muestra era de satisfacción, constató la AFP, si bien algunos se quejaban de inexactitudes históricas.

La embajada de Israel en Francia condenó la petición “que parece, a través de una lectura errónea, política e ideológica de la historia, un intento de reescribir y hacer olvidar la historia de los judíos de los países árabes y musulmanes”.

– “Perder la credibilidad” –

Juzgado en ocasiones como antisemita, especialmente por el gobierno de Estados Unidos, el BDS promueve un boicot a los productos israelíes, pero también de tipo deportivo, cultural y académico.

“Los eternos ausentes son los palestinos”, señaló Michèle Sibony, activista pacifista de la Unión judía francesa para la Paz (que se opone a la ocupación de los territorios palestinos) y francesa de familia judía marroquí, contactada por la AFP.

“¿Es más importante traer 30 obras para una exposición o decir que Palestina es escenario de una violencia que mata a menores de 18 años casi todos los días?”, se preguntó, en referencia al conflicto.

“La petición apenas ha tenido eco mediático pese a que, cuando ves la lista de firmantes, se han comprometido los mayores artistas árabes”, lamentó.

Por su parte, Denis Charbit, historiador y profesor de la Open University of Israel, en Ra’anana, que forma parte del comité científico de la exposición, defendió que el préstamo era “una decisión profesional”.

Pero para el BDS, se trata de un asunto político: “De la misma forma que la Sudáfrica del apartheid fue boicoteada, el Israel del apartheid debe ser aislado, en pos de la libertad, la justicia y la igualdad para los palestinos”, dijo a la AFP Omar Barghouti, filósofo de origen palestino y cofundador del movimiento.

Si el IMA insiste en “limpiar” la imagen de Israel, “y normalizar el apartheid israelí, terminará perdiendo credibilidad entre el público árabe y las figuras de la cultura árabe”.

FuenteInfobae

1 COMENTARIO

  1. No se que piensan los sudafricanos de esta banalizacion del apartheid. Parece que conocen poco y el apartheid sudafricano y la realidad israelí.

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