El 4 de junio de 1936 León Blum, socialista, se convirtió en el primer judío en ser electo primer ministro de . Su gobierno introdujo importantes reformas, como instituir una semana laboral de 40 horas, la negociación colectiva de las condiciones laborales y vacaciones pagas.

Sin embargo no tuvo gran éxito ante su lucha contra la depresión económica y a nivel internacional optó por una postura no intervencionista ante la Guerra Civil Española, lo cual lo distanció de sus aliados comunistas.

Su gobierno cayó un año después debido a la oposición del Senado a la creación de un impuesto sobre el capital. En 1938 fue electo nuevamente y en esta ocasión su exterior se caracterizó por una postura más firme ante el fascismo, intentando que las potencias occidentales frenaran el expansionismo de la Alemania Nazi.

En 1940 los alemanes invadieron y Blum fue detenido. Luego de un juicio en el que no se lo halló culpable de nada (1942), él fue entregado a los nazis y fue enviado a los campos de concentración Buchenwald y Dachau (1943-1944). Luego de la Segunda Guerra Mundial volvió a y presidió un gobierno socialista de dos meses.