Rejovot, 9 de junio 2021

Información de la prensa de hoy indica que a partir del próximo año el Estado de Israel por primera vez integrará el ECOSOC, Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas.

No lo podemos considerar buena noticia.

Comenzando con el hecho de que es un organismo perteneciente a la ONU, nada bueno podemos esperar. Tenemos claro lo que son otras dependencias de Naciones Unidas, incluso el organismo central.

El UNWRA, fundado para protección y ayuda a palestinos, ha demostrado que para lo único que sirvió fue para perpetuar que existan parásitos que viven a costas de esa institución, que contra sus propias leyes se perpetúan como refugiados ya en una cuarta generación, que sus edificaciones sirven como base para el terrorismo como estamos viendo en Gaza.

Los que inicialmente fueron unos pocos cientos de miles, hoy son millones de “refugiados” pese a que de los originales quedan vivos unos pocos miles que bien podrían integrarse a cualquier país de la zona. Incluso Israel no tendría objeciones para integrar a los reales sobrevivientes refugiados, pese a que no fue Israel quien les dijo que se fueran.

La , Organización Mundial de la Salud, ha demostrado que en la actual pandemia lo único que hizo fue favorecer a que el covid 19 se extienda en superficie y cantidad de muertos.

Pero por otra parte, esa misma inapta e inepta ante la pandemia, sabe utilizar su institución para perjudicar al Estado de Israel, metiéndose en política cuando su razón de ser es solamente la salud de la humanidad.

La , cuyo único fin es la cultura y la educación, también se sale de sus carriles para efectuar condenas ridículas con fondo político, siempre en contra de Israel. No podemos olvidar sus declaraciones aseverando que el pueblo palestino-musulmán habitó la zona comprendida entre el río Jordán y el mar Mediteráneo, algo totalmente reñido con la Historia y los hallazgos arqueológicos. Si no lo dijo lo dejó en el aire, que Jesús y sus apóstoles eran “palestinos”, y le cambió los nombres a determinados lugares físicos específicamente relacionados con el pueblo hebreo, adjudicando nombres en árabe, idioma que apareció en la zona mucho después, así como la propia religión musulmana que surgió dos milenios después de la religión judía.

La Comisión de Derechos Humanos, demostrando sufrir de ceguera total, viendo que en Israel no se respetan esos derechos –negación de la verdad-  pero sin ver que la realidad es que en Israel sí se respetan pero no sucede en casi ningún país musulmán como en otros países tanto en Asia como en Africa o América Latina.

La Corte Internacional de Justicia, que pretende juzgar a Israel por “crímenes de guerra” pero omite los millones de víctimas en guerras internas y externas de países como Siria, Afganistán, Yemen y tantos otros.

Por lo expuesto, qué podemos esperar de esta comisión?

Muy simple: al integrar a Israel la hace más pasible de eventuales condenas, la precisan para aprender –mucho- tanto en lo económico como en lo social, y además tiene un costo en cuota y gastos. Pero Israel no precisa nada de esa comisión, ni tendrá nada que aprender.

Así que sería una buena medida del próximo gobierno de Israel descartar ese nombramiento y desentenderse de obligaciones. Es evidente que nada positivo nos traerá pertenecer al Consejo Económico y Social.

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