Diario Judío México -

¿Cuándo fue que las niñas, dejaron de leer “Mujercitas” y los varones, de viajar –”al centro de la tierra” conducidos por la pluma de Julio Verne?
De regalo de cumpleaños se daban ¡libros!
Se leían, se acuñaban. Y eso que no tenían ilustraciones: sólo palabras.
Las fiestas de cumpleaños eran en las casas. Se colgaban guirnaldas entrelazadas y de un año al otro, las mismas se usaban.
Los niños vestían de fiesta: las niñas de almidón y moño, zapatos de charol- mediecitas cortas blancas- con puntilla coronadas.
Los varones de camisa, corbata y tirador, medias a la rodilla, zapatos de cordón.
La comida era casera, la bebida individual. Los juegos serenos y ¡se divertían igual!

¿Dónde estaba, cuando pasaron de moda las casas, que tenían claraboyas para filtrar la luz del sol, la gente era más baja- los techos más altos- las familias más numerosas y con un solo baño alcanzaba? Los vecinos departían, las puertas de calle casi nunca se cerraban.

¿Cuándo fue que los niños, sólo conocían “las rejas” gracias a “Los chicos malos” de la mano del Pato Donald, su novia eterna Daisy, sus sobrinos y el Tío Rico haciendo “clavados” en su piscina enorme, de monedas doradas?

¿Dónde estaba cuando el Sol, fuente de vida- en verdugo- El Hombre convirtió y encremados, escondidos, condenados estamos hoy?

¿Cuándo fue qué las Estaciones prolijas indicaban, tiempo de frutillas, de endivias, de manzanas? El otoño de hojas secas, el invierno de bufandas, el verano sin tormentas, la primavera de pimpollos, flechas de golondrinas, en el cielo dibujadas.

¿Dónde estaba cuándo desapareció “El doctor“: ese médico de familia, que de de pies a cabeza, enteros nos caminaba? Igual venía por un resfrío, un dolor de panza, un tobillo hinchado o una uña encarnada. Una sola mirada, y ya se daba cuenta, lo que a uno le aquejaba. Como una unidad entera él nos evaluaba. No éramos órganos sueltos que en nuestro cuerpo moraban.

¿Cuándo fue que Archie, Susy y Superman, dejaron de ser las revistas, que los niños disfrutaban en la edición mexicana?

¿Dónde estaba, cuándo el vino se servía y simplemente se tomaba? Nada de andar mareándolo antes de beberlo. El que se mareaba, en todo caso, era quien lo tomaba.

¿Cuándo fue, dónde estaba…cuando se fue yendo ese mundo, de hijos que respetaban, de presupuesto que alcanzaba, de abuelos que no eran “bultos” que en la casa “sobraban”?

¿Cuándo fue, dónde estaba…mientras tantas cosas cambiaban? Seguro estaba distraída, de celulares, “pantalla plana”, de aparatos inútiles modernos y ofertas vanas.

Qué pena que en ese rato: mientras ese mundo agonizaba a fuerza de “progreso”-publicidad en primera plana- esos tiempos son hoy recuerdo: postal sepia, nostalgia.

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Mirta S. Kweksilber. Escritora. Autora de los libros de Cuentos Cortos: “EL MUNDO QUE FUE” (1988) Relatos de Humor y Nostalgia de Raíz Judía. Editorial Milá, AMIA, ARGENTINA (prólogo de Jaime Barylco) y “TRES PASOS EN EL BOSQUE” (2015) Cuentos de Humor y Memoria de Evocación Judía. Editado por ©® Mirta S. Kweksilber, de “Lápiz para pintar sueños” ©® (prólogo del Periodista y Comunicador uruguayo Jaime Clara) Autora del Himno de las Voluntarias –Damas Rosadas del Hospital de Clínicas del Uruguay- música y letra En 1987 ganadora del Concurso Golda Meir Categoría “Cuento Corto” de la Federación Wizo Uruguay.