No sé si hay que creerse las cosas que dice Irán, pero acaban de cometer una de esas acciones por las que pierdes bastante credibilidad, que es un bien cada vez más escaso. Nos cuenta hoy el diario Le Monde que los discursos del presidente egipcio Morsi en la cumbre de los países no alineados en Teherán ha tenido una serie de malentendidos y problemas en la traducción de sus discursos, probablemente por la mala acústica de la sala. Nos dice el diario:

M. Morsi a déçu ses hôtes iraniens lorsqu’il a dit: “La révolution en Egypte était un pilier du printemps arabe, elle a commencé quelques jours après la Tunisie, a été suivie par la Libye et le Yémen et aujourd’hui la révolution en Syrie [vise] le régime oppressif [de ce pays]”. Pourtant, les traducteurs simultanés du sommet, retransmis en direct sur deux chaînes de la télévision nationale, n’ont pas hésité à remplacé “la Syrie” par “le Bahreïn”. Quand Morsi a appelé l’opposition syrienne à serrer les rangs, encore une fois, c’est l’opposition du Bahreïn qui a été mentionnée.*

Los que parece que sí lo entendieron bien, en cambio, fueron los de la delegación oficial siria, que abandonaron la sala, aunque puede que lo hicieran para consultar un diccionario y los mapas de la región.

Morsi tenía que trasladar en su discurso como presidente saliente del movimiento de los no alineados la crítica a la masacre continúa que Bachar al Assad está perpetrando contra su pueblo y así lo hizo apoyando su revolución y deseos de libertad. Pero las autoridades iraníes no estaban dispuestas a que lo que los demás opinan de cualquier asunto les estropee su concepción fundamentalista, retrógrada y manipuladora. Ya habían tratado las autoridades iraníes de apuntarse un éxito interno mostrando a su pueblo que cuentan con un apoyo que no tienen, según se ha mostrado. Irán pensó que el relevo de los militares en Egipto iba a cambiar, por efecto pendular, respecto a la posición de enfrentamiento mantenida por los militares. Sin embargo, una vez más, Irán se equivocó.

El movimiento de los países no alineados tuvo su origen con las figuras del egipcio Nasser, el yugoeslavo Tito y el hindú Nehru. En plena guerra fría, muchos países trataron de escapar a la dinámica internacional que implicaba la división del mundo en dos bloques. Hoy la política internacional es otra en un mundo globalizado y de alianzas y fobias muy diversas. La presidencia iraní puede acabar con el movimiento, pues esto ha sido solo el comienzo.La visita de Mohamed Morsi había sido muy criticada dentro y fuera de Egipto. Morsi la justificó por la presidencia egipcia del Movimiento. Es la primera visita de un presidente egipcio desde la revolución de los ayatolas es 1979. Los motivos van más allá de las diferencias con los chiíes.

Entre los oyentes estaba nada menos que el presidente egipcio. Mohamed Mursi, que se ha impuesto rápidamente (y contra pronóstico) a los militares en su país y cuyo viaje es una decisión llena de significado: nunca un jefe de Estado egipcio visitó Teherán desde la revolución iraní de 1979 y en El Cairo no han perdonado que el régimen revolucionario rotulara una calle de la capital con el nombre (Jalid Islambuli) del oficial yihadista que asesinó al presidente Sadat en 1981.**

Morsi ha aprovechado el viaje a Teherán para crear su propia línea de apoyo interno y externo. Quizá sea más importante el viaje en clave egipcia por el simbolismo que adquiere tras las denuncias de Siria y la reivindicación de la “primavera árabe”. Morsi se sigue manifestando “hijo de la revolución” y mostrándose como el garante y resultado de la misma, por más que puedan existir en el propio Egipto opiniones contrarias. Las denuncias cuestionando el acaparamiento de poder por parte de la Hermandad Musulmana no cesan, especialmente en lo referido a la guerra por el control de la información, que es un tema recurrente. Si Morsi quiere ser el “resultado” de la revolución, debe asumir sus deseos de libertad y hacer que se respeten creando las condiciones para la convivencia de toda la sociedad egipcia. En Irán le acaban de dar un buen ejemplo de lo que supone el control absoluto de la información.

Criticando a Siria en Teherán, Morsi ha puesto a su favor las reticencias y suspicacias de Occidente —especialmente de los Estados Unidos— respecto al viaje. Irán está vinculándose cada vez más peligrosamente con el régimen criminal de al Assad. Señala el diario El País:

[…] las últimas semanas han dejado al descubierto cada vez más la intensa actividad iraní en Siria, con varias capturas por parte de las tropas rebeldes de ciudadanos iraníes —peregrinos, según Teherán; agentes y militares infiltrados, según los insurgentes—. El interés iraní en la supervivencia del régimen de Bachar el Asad es claro. Pero un apoyo tan activo es una apuesta muy arriesgada, ya que puede romper todos los puentes con los probables futuros líderes del país, y minar el nexo que une a Teherán y Hezbolá. Los riesgos asumidos con sus acciones en Siria y en el terreno nuclear pueden tener consecuencias desastrosas para Irán, pero están muy calculados.***

El futuro de al Assad y su régimen es negro, creado muerte a muerte, crimen a crimen. Haga lo que haga, Bachar al Assad está muerto política e internacionalmente. Ha pasado a engrosar la lista de los criminales de guerra contemporáneos, de los exterminadores de sus propios pueblos. El amparo que obtiene de Rusia y China es el mismo que le sirvió de poco a Gadafi en Libia. Solo logró prolongar la agonía de su pueblo, que canalizó su odio al tirano cuando logró sacarlo de debajo de las piedras en las que se escondía. Irán no es China o Rusia, países a los que se critica por ello, pero a los que es difícil presionar por motivos obvios.

La manipulación traductora iraní es ridícula, pero ha venido bien a los que la han sufrido, ya que Morsi puede regresar a casa convertido en un “enemigo oficial” del régimen de los ayatolas, un sistema teológico político orwelliano. Con sus problemas de “acústica”, Teherán ha mostrado, además, debilidad, ya que no puede permitirse el que otros países manifiesten discrepancias sobre sus posturas oficiales ante su propio pueblo. Necesita, está claro, de la manipulación informativa.

La revolución integrista persa ha sido un condicionante histórico del desarrollo del mundo árabe islámico, ya que temían que se iniciaran movimientos paralelos en otros países. El “no convertirse en otro Irán” ha sido un elemento básico del que casi todos han tratado de defenderse y que reforzó las políticas pro occidentales de muchos regímenes, incluidas las dictaduras. Estas cayeron finalmente no por una revolución integrista, sino por una demanda de libertad, que es la que se debe preservar alejándose de las tentaciones contrarias. Irán no es el camino de ninguna liberación, solo un oscuro absolutismo poco fiable e intrigante.La burda manipulación de la traducción simultánea del discurso de Mohamed Morsi eliminando las menciones críticas a Siria y convirtiéndola en Bahréin —país de mayoría chií, como Irán, y gobierno suní— quedará en los anales del control informativo. “¡Cosas del directo!”, que suelen decir los profesionales de los medios.

* “A Téhéran, M. Morsi défend la révolution syrienne et les traducteurs font semblant de ne pas entendre” Le Figaro 30/08/2012
** “Irán, los ‘No Alineados’ y la región” Qué! 30/08/2012
*** “Teherán resiste el cerco de Occidente” El País 30/08/2012

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