Diario Judío México - ¿Hasta dónde – y cuándo- son necesarias las palabras para anunciar alguna intención o la urgencia de un apetito?  ¿No es más elocuente el firme silencio cuando el otro apenas nos comprende? ¿No son las voces secretas más elocuentes que los celebrados discursos? ¿O están los mudos y los que enmudecen condenados a la irreparable soledad? ¿No es capaz una mirada, o el ligero movimiento de algunos dedos, o los silencios compartidos por dos cuerpos, para decir mucho más que un interminable diálogo?

Interrogantes que se enhebran al recorrer las páginas de en El libro de los amores difíciles que vio la luz en 1957 y fue vertido al hebreo por Gaio Sciloni treinta años más tarde. Un relato sobre el soldado de infantería Tomagra que viaja en un tren gozando por algunos días – o acaso por sólo horas – de una bien merecida licencia.

Una mujer- que imagina viuda por su oscura vestimenta- se sienta a su lado. Pudo ella haber escogido un lugar más cómodo, cercano a la ventana que reflejaba cambiantes paisajes. Su decisión sorprende al soldado. Ella parece frisar los treinta años, pero la pesadez del cuerpo, los párpados cargados, la gravedad de sus labios son rasgos que borran su primera impresión.

Las ciudades invisibles' de Italo Calvino

El tren parte a su destino, y Tomagra procura alejar sus piernas del cuerpo de la mujer aunque sus sentidos y la imaginación reclaman el contacto. Lentamente, con prudencia y con temor, algunos dedos de su mano se insubordinan y tocan un flanco de ella. Y ella apenas se mueve cuando él recorre sus sensuales curvas. Así, lentamente, sin palabra alguna, los cuerpos briosamente se enlazan. Y más tarde, sin voz alguna, se distancian cuando el tren ingresa a su destino humedecido por la lluvia.

Un jugoso relato de , escritor que nació en Cuba en 1923. Su padre llegó a la Isla  después de tomar parte, como militante y agrónomo, en las peripecias de la Revolución mexicana de 1910. De regreso en la fascista, se empeñó en alejar a los hijos de cualquier que exigiera glorificar a Dios o al Estado, dos entidades que juzgaba erradas y pecaminosas. Confiaba que su hijo habría de continuar la ruta profesional de sus progenitores: la agronomía y la investigación botánica. Pero Ítalo prefirió consagrarse a los estudios literarios y tomar parte en los altibajos de la guerra.

Militó en la resistencia italiana contra Mussolini y adhirió al comunismo. Actividad que continuará hasta 1957 cuando se produjo la invasión soviética a Hungría y se conocieron los crímenes que tuvieron lugar en Rusia bajo el régimen estalinista. Después de obtener el título académico con una tesis consagrada a Joseph Conrad, publicó su primer relato:  «Los senderos de los nidos de araña» con la guía y los auspicios de C. Pavese.

Italo Calvino - La oveja negra en 2020 (con imágenes) | Escritores, Oveja  negra, Fotografia

Desde temprano Calvino se inclinó más por lo mágico y lo legendario que por la seca realidad. Se manifestará, por ejemplo, en El vizconde demediado que publicó en 1957. Páginas que adoptaron modalidades neorrealistas y fantásticas. Vendrán después Si una noche de invierno un viajero y El libro de los amores difíciles. Relatos que reflejan tanto sus lecturas sobre la física teórica – Planck y Einstein en particular – como una antropología interesada en las tribus primitivas.

En 1962 conoció en Argentina a una traductora de origen judío – Esther Jehudit Singer – conocida como Chichita. Se casaron en Cuba y concibieron una hija tres años más tarde. Al brotar y extenderse hasta la rebelión universitaria que se inició en Paris en 1968, resolvieron fundar el definitivo hogar en Francia. Allí Calvino hizo algunos amigos, entre ellos el argentino Cortázar. Sostenía entonces:  » Si levantas un muro piensa en los que quedan fuera»….

El impalpable fluir de la vida, Italo Calvino – Calle del Orco

Falleció en 1985. Hoy su legado literario se multiplica entre los que gozan la fabulación y el buen trazo de sus narraciones. Y no son pocos.

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