Para nosotros es un alto honor y una profunda alegría la celebración de estas Jornadas de Estudios Judaicos en nuestra muy querida Extremadura, y más aún en esta hermosa y hospitalaria ciudad de Hervás, vergel de los corazones y de los campos.

El empeño que ha guiado a la Organización ha sido la de reunir aquí estos días a los más reconocidos de nuestros estudiosos e investigadores de Judaica - tanto de su historia como de su lengua- y aunar en un mismo florido ramo, aquí en Hervás, las sueltas ramas, tan dispersas y abundantes de las investigaciones sobre Extremadura y desde Extremadura, y ese ajuste a la temática judeo extremeña ha sido la primera exigencia formal de estas Jornadas, conforme al espíritu de aliento y búsqueda de las raíces y la identidad de nuestro pueblo.

Bien hubiéramos querido que en este ramo hubieran entrado todas y cada una de las múltiples muestras investigadoras de historiadores y filólogos, tanto extremeños como de todo el territorio español, pero las limitaciones lógicas y la premura del tiempo con la que se ha preparado este evento no lo ha hecho posible. Quede pues aquí, de todas formas, constancia de todos ellos, en ausente presencia en las Jornadas aunque no aparezcan en estricta escritura en el programa.

Estas Jornadas han sido posible gracias al patrocinio y la generosidad de la Junta de Extremadura y al celo de la Consejería de Cultura y Patrimonio, siempre atenta a indagar y cuidar amorosamente las raíces y huellas culturales de nuestra tierra y nuestras gentes. Le damos, pues, las gracias a través de su Consejero, D. Antonio Ventura Díaz, noble amigo y hombre de bien, y a todos sus colaboradores. A D. Luis Ángel Ruiz de Gopegui, Director General de Promoción Cultural, pero muy especialmente a D. Miguel Murillo, Director de la Editora Regional que tan infatigable y eficazmente nos ha ido facilitando los caminos. A todos ellos nuestro más encendido reconocimiento por su confianza en nosotros.

Y cómo no expresar nuestro beneplácito al Excmo. Ayuntamiento de Hervás, y en su nombre al Sr. Alcalde D. Juan Ramón Ferreira, que con tanta destreza como cariño cuida y rige la vida de este pueblo, y que se ha puesto en incondicional servicio a las Jornadas. También damos las gracias a los administradores y personal del Museo Comendador Pérez-Leroux, especialmente a su Directora, que nos ha cedido tan graciosamente los salones de tan noble caserón. Igualmente a la Casa de la Cultura donde celebraremos las sesiones públicas y festivas, que participamos a todo el pueblo de Hervás.

Entrando en la materia de nuestras Jornadas, no podemos por menos de señalar la inestimable aportación a la cultura bibliográfica extremeña de D. Uriel Macías Kapón, que ha elaborado, a propósito para estas Jornadas, con extremada diligencia no exenta de paciencia y rigor, una puntual bibliografía judeo-extremeña que todos tenéis en vuestras carpetas. Agradecemos también desde aquí la labor de todos los ponentes que constituyen la esencia de estas Jornadas. No es cometido nuestro enumerar aquí las excelencias de las aportaciones de estos trabajos, cosa que al final de esta sesión hará en su Alocución inaugural, tan precisa como preciosamente, el Asesor científico de las Jornadas: D. Iacob M. Hassán, al que no podemos por menos que agradecerle sobremanera su valiosa disponibilidad desde el principio de este proyecto, su inestimable ayuda y el extremado celo, que le es propio, y con el que nos ha asistido incansablemente en bien de estas Jornadas, cuyo posible acierto científico se le debe a él en gran medida. Gracias, pues, en nombre de la Organización. Y muy especialmente damos las más conmovidas gracias al Profesor Haim Beinart, hoy con nosotros, y venido expresamente desde Jerusalén para estas Jornadas a Extremadura, que es también su casa, y a la que tantos desvelos investigadores y tanto corazón ha dedicado.

Pero gracias sobre todo a las gentes de este pueblo, porque nada de esto que hacemos tendría sentido sin los ojos y oídos del pueblo, pueblo que es todos los pueblos, y es el que da razón y sustancia a Estudios y Academias. Por tanto, gracias a las anónimas gentes de Hervás que, desde el bullir por calles y plazas, nos dan muestra de que, hoy como siempre, hay pueblo -que el pueblo nunca muere- y sin esas señales vivas serían inútiles y vanos todos los discursos de los estudiosos. Gracias también a esos fértiles campos de Hervás y a sus árboles, ya que las hojas de los libros se caerían mudas si no las moviera el mismo hálito que mueve las hojas de los árboles. Rogamos porque las escrituras de las hojas de nuestros libros sean tan perennes como las de nuestras encinas milenarias que hermanan en los tiempos sin tiempo a Israel y a Extremadura. ¡Ay, si en vez de levantar estatuas a los prohombres les levantáramos bosques como todavía hace la tradición judía. Por eso, como colofón a nuestras Jornadas, se hará un acto público con participación del pueblo y los estudiosos juntos, de plantación de árboles, precisamente en este hermoso tiempo entre el Tu-bisbat y la Pascua Florida. La primavera, con su renovada esperanza, nace estos días también para nosotros.

Esperanza, estrella davídica del espíritu judío, virtud por excelencia de lo judío (parafraseando a Cardoso y su apología de lo verde). Esa esperanza mesiánica que ya en el siglo XVII era motivo de burla de los antisemitas y que con tan cruel ironía no perdía ocasión de celebrar el reaccionario teatro del Siglo de Oro español, el cual por el contrario pregonaba por podios y plazas todo tipo de elogios a la sumisión al Poder, disfrazándolo de los conocidos tópicos del Honor y la Honra, y otras moralinas para domesticar al pueblo. Participemos aquí nosotros de esa esperanza jugosa no esclava del Futuro, no de esa espera vacía que es a la que nos tienen sometidos las formas actuales del Poder, el Mercado y el Dinero. Volvamos a esa renovada esperanza mesiánica empujada desde atrás ("la meta es el origen") que es más bien confianza en el continuo porvenir, que aunque sea un futuro imperfecto, tiene la gracia de ser palpable y vivo. Y si uno personalmente nunca entra, como Moisés, en la Tierra Prometida, a lo mejor el pueblo si entrará. No olvidemos las escrituras, pero no olvidemos tampoco las palabras: aquellas sensatas palabras de la Montaña: "a cada día con su afán le basta". Porque si la esperanza, cualquiera esperanza, cría desesperación, no es menos cierto que también la desesperación cría esperanza. Y así como dijo el poeta, parafraseando al pueblo, podamos decir nosotros:

El que espera desespera
dice la voz popular:
¡qué verdad tan verdadera!

y añade a continuación:

Mas la verdad es lo que es,
y sigue siendo verdad
aunque se diga al revés.

O sea que:

Quien desespera espera.

Hervás, 16 de Marzo de 1995.

1 COMENTARIO

  1. Nota curiosa por el hecho histórico que creo tiene paralelo con este artículo, de que el primer nombre que se le dió al valle donde se ubica la actual zona urbana de Monterrey fue de Valle de Extremadura dado por los primeros exploradores de la corona espanhola, los Sefarditas Portugueses a su servicio, de Alberto del Canto, y el trágico Antonio Carbajal y de la Cueva.

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Nació en 1944 en Quintana de la Serena, Badajoz. Hizo las carreras de Filosofía y Publicidad en Madrid en donde reside desde 1960. Es editor literario e investigador de Judaica. Ha realizado ediciones facsimilares de la Guía de los Perplejos, el Cuzarí y de la obra de Isaac Cardoso. Dirigió las Jornadas Extremeñas de Estudios Judaicos en Hervás, en 1995, con Haim Beinart. Fue Director de las Actas del mencionado Congreso, publicadas en 1996. Colaborador en las revistas judías Raíces, Los Muestros, Maguem y Foro de la vida judía en el mundo, entre otras publicaciones. Creador, junto a otros entusiastas, de la Orden Nueva de Toledo, Fraternidad dedicada a la defensa plural de Israel y el Líbano cristiano, así como combatir el antisemitismo. Ha plantado miles de árboles, y construido, con Don Jaime Botella Pradillo, un jardín dedicado a los Justos de las Naciones en Las Navas del Marqués, en tierras de Castilla.