Diario Judío México - En junio de 1967 estalló la que se denominaría Guerra de los Seis Días provocada por los países árabes vecinos de con el objetivo declarado de destruir a ese país y “lanzar a los judíos al mar”. El resultado no fue el que esperaban el presidente egipcio Nasser y sus aliados sirios y jordanos, sino que en tan sólo seis días se alzó con una victoria que le permitió tomar control de la totalidad de Jerusalén, las alturas del Golán, Cisjordania, la Franja de Gaza y la península del Sinaí. Este último territorio sería devuelto a Egipto a principios de los años ochenta como consecuencia del acuerdo de paz firmado por Anwar el Sadat y Menajem Begin, mientras que el resto de los territorios conquistados siguen hasta ahora en manos de .

Por lo tanto, esta semana se están cumpliendo cincuenta años de tal evento, lo cual ha dado lugar a la celebración en y el mundo judío de tal triunfo que en su momento significó haberse salvado heroicamente de una amenaza de destrucción total que había llenado de pánico al país y al pueblo judío todo. Sin embargo, en paralelo, existen en ese mismo entorno una multitud de voces que, sin desconocer el valor y la inevitabilidad de esa contienda bélica de hace cincuenta años, expresan su protesta y su profundo desacuerdo con que se mantenga hasta ahora la situación de ocupación y control israelí sobre una población palestina que alcanza casi los cinco millones de personas, sin que haya movimiento ni iniciativa alguna de parte del actual gobierno israelí para poner fin a esa ocupación a la que consideran no sólo injusta, sino también corrosiva de la democracia israelí y conducente a la disolución del al que aspiró siempre el movimiento sionista que lo estableció.

Es así como desde hace un año y medio se fundó una organización de nombre SISO (Save Stop the Occupation) cuyo objetivo es activar pacíficamente para hacer una llamada de atención sobre el abismo al que se encamina el país de no actuar a fin de llegar a un acuerdo con los palestinos que les dé a éstos la posibilidad de tener su propio Estado independiente. Con esa intención se están celebrando en estos días una serie de eventos a lo largo y ancho de que contienen ese mensaje: espectáculos artísticos, conferencias y marchas a lo largo de la línea verde que separa a de los territorios palestinos en las que participan decenas de ONG defensoras de los derechos humanos y que enarbolan el lema de “poner fin a la ocupación”. De igual modo se han replicado en diversas comunidades judías del mundo eventos similares: en Sídney, Australia, en el Parlamento Europeo en Bruselas, en Ginebra, Berlín, Ámsterdam, Johanesburgo, Nueva York y Londres, organizaciones judías acompañadas de voces solidarias con ese objetivo se han manifestado.

Conscientes de que el tiempo apremia, están haciendo un llamado a la sociedad civil israelí para que en la parte que le toca, haga todo lo posible por presionar a su gobierno a buscar alternativas que rompan el impasse en el que desde hace casi diez años se encuentra la relación israelí-palestina. Saben que el nacionalismo exacerbado que ha marcado esta última década y que va en aumento continuo no puede sino augurar más violencia y sufrimiento, eternizando con ello un conflicto que sí tiene solución, en oposición a la narrativa desarrollada a modo por tales corrientes ultranacionalistas que sostienen la inevitabilidad de “vivir siempre bajo la espada”. Y saben también que la liberación de los palestinos significa simultáneamente la liberación de Israel de una ocupación que ha corroído los cimientos de su democracia y de su ethosnacional.

SIN COMENTARIOS

Leave a Reply

Artículo anteriorColombia trabaja para poner en marcha TLC con Israel
Artículo siguienteTacos y Vino con Rioja
Licenciada en Sociología egresada de la UNAM (1980), con estudios de maestría en Sociología en la UNAM y con especialización en Estudios Judaicos en la Universidad Iberoamericana. (1982-1985) Fue docente en la ENEP Acatlán, UNAM durante 10 años (1984-1994). Actualmente es profesora en diversas instituciones educativas privadas, judías y no judías.De 1983 a 1986 fue colaboradora semanal del periódico "El Nacional" tratando asuntos del Oriente Medio.Desde 1986 hasta la fecha es editorialista semanal en el periódico Excélsior donde trata asuntos internacionales.Es comentarista sobre asuntos del Medio Oriente en medios de comunicación electrónica.Publicaciones:"Los orígenes del sindicalismo ferrocarrilero". Ediciones El Caballito S.A., México, 1982.En coautoría con Golde Cukier, "Panorama del Medio Oriente Contemporáneo". Editorial Nugali, México, 1988.Formó parte del equipo de investigación y redacción del libro documental "Imágenes de un encuentro. La presencia judía en México en la primera mitad del siglo XX" publicado por la UNAM, Tribuna Israelita y Multibanco Mercantil, México, 1992.Coautora de "Humanismo y cultura judía". Editado por UNAM y Tribuna Israelita. José Gordon, coordinador. México, 1999.Coordinadora editorial de El rostro de la verdad. Testimonios de sobrevivientes del Holocausto en México. Ed. Memoria y Tolerancia, México, 2002.Redactora de la entrada sobre "Antisemitismo en México" en Antisemitism: A Historical Encyclopedia of Prejudice and Persecution". Ed. ABC CLIO, Chicago University, 2005."Presencia judía en Iberoamérica", en El judaísmo en Iberoamérica. Edición de Reyes Mate y Ricardo Forster. EIR 06 Enciclopedia Iberoamericana de Religiones. Editorial Trotta. , Madrid, 2007.Artículos diversos en revistas de circulación nacional e internacional.