Diario Judío México - Los libaneses temen que una nueva ley para la gestión de los campos de refugiados palestinos allane el camino al reasentamiento de cientos de miles de palestinos residentes en su país.

La perspectiva del reasentamiento de los palestinos es una pesadilla que desvela a los libanesesdesde hace décadas.

Como la mayoría de los países árabes, el Líbano trata a los palestinos como ciudadanos de segunda. Les priva de derechos básicos como el acceso a la ciudadanía, el empleo, la sanidad, la educación, los servicios sociales y la propiedad privada.

La gran mayoría de los 450.000 palestinos residentes en el Líbano no tienen la nacionalidad libanesa. En 2001, el Parlamento aprobó una ley que vedaba a los palestinos la adquisición de propiedades, y otra ley restringe su acceso a nada menos que veinte profesiones. El Líbano sigueignorando los llamamientos de varios grupos de derechos humanos a que ponga fin a la discriminación contra los palestinos.

En un informe de Amnistía Internacional de 2007 se leía lo siguiente:

Urgimos a los libaneses a que tomen medidas inmediatamente para eliminar toda forma de discriminación contra los refugiados palestinos, a fin de permitirles ejercer sus derechos económicos, sociales y culturales en las mismas condiciones que el resto de la población. La persistencia de las restricciones que privan a los refugiados palestinos de su derecho al trabajo, la educación, la sanidad y la vivienda está totalmente injustificada y debería cesar sin más demora.

En vez de mejorar las condiciones de vida de los palestinos, los libaneses parecen dar vueltas acómo librarse de sus indeseados hermanos árabes. Algunos de hecho están muy preocupados por un proyecto de ley que, creen, podría allanar el camino al reasentamiento de los palestinos residentes en su país.

El referido proyecto, elaborado por el Comité para el Diálogo Palestino-Libanés, pretende rebajar la tensión entre las partes y mejorar las condiciones de vida de los palestinos residentes en los campos de refugiados libaneses. El artículo 1 dice que el objetivo de la misma es

regular la gestión de los campos de refugiados palestinos en el Líbano sin dejar de preservar la identidad nacional palestina y la soberanía del Estado libanés como país anfitrión.

Dicha ley permitiría a una “comisión nacional” libanesa determinar los límites geográficos de los campos, llevar a cabo en ellos estudios demográficos exhaustivos y gestionar servicios como los de la provisión de agua, electricidad, sanidad e infraestructuras.

Mientras, prosiguen las tensiones entre las autoridades libanesas y los palestinos, sobre todo tras los choques armados entre facciones palestinas rivales registrados en 12 campos de refugiados. Las fuerzas de seguridad libanesas no operan dentro de los campos, que desde hace mucho son escenario de luchas entre organizaciones palestinas como Hamás y Fatah y terroristas del Estado Islámico (ISIS).

El mes pasado, los palestinos llegaron a un acuerdo con las autoridades libanesas paradesmilitarizar el campo de Mieh Mieh, en el sur del país y escenario de enfrentamientos armados entre grupos rivales palestinos en los últimos dos años. El acuerdo permite al Ejército libanés operar en Mieh Mieh, donde habitan 5.000 palestinos.

No todos los libaneses parecen satisfechos con la manera en que el Gobierno está gestionando la cuestión palestina. De hecho, temen que la nueva ley sobre la gestión de los campos no sea más que una cobertura para reasentar a los palestinos, lo cual alteraría la demografía del país.

La Liga Maronita, organización privada y apolítica comandada por cristianos de elevado perfil y dedicada a defender la independencia y soberanía del Líbano, ha expresado su preocupación por que las autoridades libanesas vayan a reemplazar a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) en la gestión de los asuntos palestinos.

Evidentemente preocupada por si el comentado proyecto de ley desemboca en el reasentamientode los palestinos, la Liga Maronita ha advertido:

Coincide con lo que se viene hablando del Acuerdo del Siglo [el aún no desvelado plan de paz para Oriente Medio del presidente Trump], que pretende privar a los palestinos de su derecho a retornar [a sus antiguos hogares en ].

Saliendo al paso de las acusaciones relacionadas con el reasentamiento, el Comité por el Diálogo Palestino-Libanés, propulsor de la referida ley, negó la menor conexión con el plan de paz de Trump. “Los libaneses y los palestinos son unánimes en su rechazo del reasentamiento y en su oposición al Acuerdo del Siglo”, manifestó por medio de un comunicado. “Cualquier discusión basada en los hechos y no en suposiciones y escenarios frágiles será bienvenida”.

Puede que la nueva ley sea un intento genuino de mejorar las condiciones de vida en los campos libaneses. Ahora bien, siempre que se presenta un plan para mejorar la vida de los palestinos, en un país árabe o en Gaza y la Margen Occidental, salen teorías conspiratorias que buscan echarlo abajo.

La ha llamado a los palestinos y a los árabes a boicotear la conferencia económica patrocinada por EEUU que tendrá lugar este mismo mes en Bahréin. Forma parte del Acuerdo del Siglo, y su objetivo será procurar prosperidad económica a los palestinos. Sin embargo, los líderes palestinos dicen que está integrada en una conspiración israelo-americana para que los palestinos rindan sus “derechos nacionales”.

Por lo que hace a los Estados árabes, apenas parecen interesados en los palestinos. De otra forma, no los tendrían hacinados desde hace décadas en sórdidos campos de refugiados. El Líbano dice que apoya completamente a los palestinos en su lucha contra ; pero preferiría verlos fuera de su territorio lo antes posible. El mensaje que el Líbano y los demás países árabes mandan a los palestinos es: “Os queremos y apoyamos; pero lejos, muy lejos”.

He aquí la solidaridad árabe con sus hermanos palestinos: discriminación y apartheid: nada de trabajos, ni ciudadanía, ni sanidad ni servicios sociales.

Tampoco a los líderes palestinos les importa un comino el bienestar de su pueblo. De lo contrario, tendrían muy difícil justificar sus extraordinarios desvelos por dinamitar una conferencia que tiene por principal objetivo sacar a su gente del infierno económico en que ellos mismos la han sumido.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute