Entre la correspondencia que se encuentra en el archivo del CDIJUM, llamó nuestra atención esta carta escrita a mano y fechada el 2 de septiembre de 1939, en la que se puede apreciar, en el papel membretado, la leyenda: “The Cedars. Waddesdon, Bucks”. En el texto escrito a mano podemos ver que está escrita en francés, dirigida a “Erna” y firmada por “Hugo”

 Estos elementos fueron suficientes para despertar nuestra curiosidad, ya que, entre las muestras de heroísmo desinteresado que conocemos de la II Guerra Mundial, hay una que tiene lugar en Waddeston, Inglaterra. ¿Tendría que ver esta carta con aquella historia?

Diario Judío México - Al investigar al respecto, descubrimos que, entre las muchas personas desplazadas y refugiadas durante los años del nazismo, se registró el caso de alrededor de 30 niños judíos alemanes (28 hombres y dos mujeres) que vivían en un internado en Fráncfort y que en 1939 fueron llevados por uno de sus maestros a Inglaterra, donde permanecieron hasta el final de la guerra. Con ayuda de miembros de la familia Rothschild se asentaron en la mansión de The Cedars (Los Cedros).

El profesor que arriesgó todo para llevar a esos chicos a Inglaterra fue Hugo Steinhardt –¡Hugo, como el hombre que firma nuestra carta!–, quien murió en 1942 como consecuencia de las torturas a las que había sido sometido en el campo de Buchenwald.

Con estos datos, emprendimos una búsqueda que nos llevó a encontrar una copia digital del libro The Steinhardt family and the Cedars Boys, de Jeremy Godden (nieto de Hugo Steinhardt). Nos enteramos de que Hugo nació en 1888 en el seno de una familia judía ortodoxa bávara. En su juventud se adhirió al movimiento intelectual conocido como Haskalá (conocido como iluminismo judío, consistía en la búsqueda de la integración de la comunidad judía con su entorno a través de la educación secular), y, tras pelear por Alemania en la I Guerra Mundial, se dedicó a dar clases de gramática hasta que, al ascender al poder el partido nacionalsocialista, fue despedido.

Las políticas nazis hicieron que los Steinhardt volvieran a relacionarse con las organizaciones judías. Así, en 1937Hugo consiguió el trabajo en el internado Flersheim Sichel Stiftung.

Conforme la situación empeoraba, Hugo cambiaba los planes de estudio: comenzó a enseñar inglés, pensando en la posibilidad de enviarlos a Inglaterra, y puso énfasis en las clases de horticultura, por si había oportunidad de mandarlos a Palestina. Pero en 1938, tras la Noche de los Cristales Rotos, Steinhardt y otros maestros fueron enviados a campos de concentración. Hugo fue liberado gracias a la intervención de los Rothschild, que también ayudaron a su familia y a 21 alumnos.

Aquí es conveniente abrir un paréntesis, ya que en este caso, la ayuda a Stendhardt vino de James de Rothschild, uno de los Rothschild de Waddeston: aunque varios miembros de la familia vivía en Inglaterra desde 1798, una rama se habían establecido en Waddeston a fines del siglo XIX, tras comprar el terreno al duque de Marlborough; pero James no descendía de ellos, sino que había heredado la propiedad y, con ella, el sobrenombre.

James había nacido en Francia y había peleado en la I Guerra Mundial. Al heredar Waddeston se naturalizó inglés, y tanto él como su esposa, Dorothy, se involucraron en diversas causas sociales. Por ello, cuando el Comité de Refugiados Judíos se acercó a ellos para pedirles apoyo para el Kindertransport -una campaña para rescatar a 10 mil niños de Alemania, Checoslovaquia, Polonia y Austria-, brindaron para este fin un edificio dentro de Waddeston, que había sido construido como hospital, pero que estaba vacío. No sólo les dieron refugio, sino que ayudaron a su educación y a conseguirles empleo.

Además de los muchachos que viajaron con Hugo, llegaron al menos 10 más en los meses siguientes, así como algunos familiares de ellos. Varios se enrolaron en el ejército británico, y otros lograron migrar a EU o Palestina.

Hugo falleció en octubre de 1942; pero su esposa continuó con la labor en The Cedars hasta el fin del conflicto.

Volviendo a la carta que se encuentra en el CDIJUM, en ésta el autor se refiere a su angustia al haber dejado a familiares y amigos en Alemania, y el alivio que siente de que uno de sus hermanos, Maurice, logró llegar a Australia; así como de que su sobrino Helmut, hijo único de su hermana Berta, esté con él en Inglaterra; y firma: Tu primo que te ama, Hugo. Toda esa información se corresponde con las personas y los hechos mencionados en el libro, por lo que ahora sabemos que, efectivamente, en nuestros archivos se encuentra un fragmento de esa historia de valentía y generosidad: la de Hugo Steinhardt.

POR CENTRO DE DOCUMENTACIÓN E INVESTIGACIÓN JUDÍO DE MÉXICO

FuenteEl Heraldo
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