Este es el artículo 8 de 9 en la serie La Nueva Caballería Andante

Diario Judío México - Una historia dentro de la historia de una novela. Así, fiel al espíritu de la Caballería Andante y a la Tesis para entrar en Cátedra, los dos Caballeros Andantes introdujeron un joven corazón a su Novela.

Y es, señoras y señores que quien camina hacia el Amor encuentra la Vida.

El Árbol De La Vida

Capítulo 0.

Vacía la mente de la forma hijo, descansa, solo subimos la montaña, nada más, paso a paso, etapa a etapa, entre encinas y bosques de robledales, todo el mundo piensa que es imposible pero nosotros lo hacemos.

Me duelen las piernas, Maestro, es como si me hubieran clavado estacas en ellas, como si estuviera en un cine real, viendo y viviendo varias películas a la vez: los caza fantasmas, Gladiator, Kill Bill, Salvad al Soldado Ryan, y otras tantas, algunas de Amor y también de Greece y…

Todo gira a mi alrededor, nos drogaron eso no había duda pero…

Tranquilo hijo, estoy contigo, acuérdate del reto.

-¿Cuál era el reto?

El desafío de vencer al tiempo, de subir esta montaña para descubrir algo de nosotros mismos, para ganar al tiempo hay que perderse en el tiempo.

Te contaré la historia mientras caminamos y recuperas la memoria.

Hay que liberarse de las ataduras, nos capturaron camino a Jerusalem, a ti te hicieron pensar que estabas en tu habitación de siempre pero no fue así.

Estábamos cada uno en una cama, atados, el uno al lado del otro, venían de vez en cuando y nos traían unas gachas con pan duro, y a veces un poco de agua.

Yo te hablaba continuamente de tu novia, lo hacía para que no perdieras la cabeza, así te imaginabas un escenario completamente diferente al que estábamos, y te evadías soñando con el Amor que además lo tienes muy merecido.

Las ratas venían todas las noches y correteaban por toda la habitación, allí estaban nuestros perros y…

-Estaba enamorado de una mujer un poco más mayor que yo, lo recuerdo, la veía a veces y creo que yo a ella también la gustaba y…

-Las ligaduras cada vez se hacían más fuertes, entraban en nuestra habitación y…

Nos insultaban día y noche, querían sacarnos una confesión.

-Pero yo estaba en Brunete y era escritor y…solo recuerdo que me perseguían, que el mundo se me había puesto en contra…luego estaba ella, ella, tan guapa, con tanto encanto. Recuerdo que yo era mucho más joven pero que aún así yo le gustaba, debía tener unos….

Un momento, un momento, pero solo han pasado tres años y…

-¿Eras mucho más joven, verdad?

Recuerdo que tenía cara de tener dieciocho años y…

Ahora tengo treinta y ocho.

¡Ay, mi madre!

-Nos cogieron los turcos, bueno en realidad no eran los turcos pero nos cogieron y…

-¿Qué ocurrió Gran Maestre?

Permíteme que te recuerde como llegamos los dos al Árbol de la Vida mientras hacemos juntos El Descanso del Guerrero.

EL DESCANSO DEL GUERRERO.  

UN RELATO ALEGÓRICO.

En memoria de San Bernardo de Claraval.

Por el Filósofo Desconocido, Hugo de Pains, Jacques de Molay, y el Gran Maestro Jesús.

Agradecimientos:

A nuestros madres en especial, a nuestros hermanos y a mis amigos Alfonso, Rubén Suárez, Miki y Pepe, este último nos sugirió que hiciera un libro intitulado el descanso del guerrero, aquí lo tienen y por supuesto, mención de honor a don José Polo, quien salva al pobre Sancho Panza de una irreversible Quijotización.

A todos los libros y a todos los artistas, grande  es vuestro mundo.

Gracias a la Vida.

Los Dioses probaron las uvas del pueblo de los hombres, después de unas horas llamaron solo a los supervivientes.

El vino vertido y bebido anticipadamente convirtió a los humanos  en cómplices de su sueño incompleto.

Cuando llegó el alba y la reina y el rey aparecieron, solo se encontraban despiertos los que habían sido marcados en la frente con el símbolo rojo del Arcángel Miguel.

El comité del Supremo Cónclave de Maestros ha solicitado a los Maestros intermedios los informes de algunos de sus alumnos.

La princesa de Acuario, perteneciente al reino de las hadas ha convocado esta reunión de urgencia por el siguiente motivo; una sustancia espacial está causando daños muy graves en la atmósfera de la Tierra y se necesita una tripulación dispuesta a viajar hasta la estrella de Alhena, para recoger allí unos cristales cósmicos que poseen la llave de todas las curaciones de los planetas.

La gran princesa de la esperanzadora era de Acuario, vestida de blanco, está sentada en el centro de ese círculo sagrado donde los otros once maestros de las demás constelaciones se sientan alrededor de ella.

La reunión ha sido celebrada en el reino de La Luz Blanca, dentro del Templo de la luz y de la Verdad.

La naturaleza del lugar es impresionante, sus gentes poseen alas resplandecientes y van volando a todos los sitios como si fuesen ángeles ascendidos guardando y protegiendo la Obra del Eterno.

En este mítico y simbólico reino, nada queda al azar a la hora de repartir las bendiciones antes de cualquier misión.

El reloj del Templo de Acuario emite doce Gong muy graves, el jurado de sabios consejeros se ha pronunciado junto a los doce signos zodiacales.

Una puerta de luz queda abierta.

POEMA  DE ALENA Y EL MAR.

Brillas en el cielo como una estrella,

eres hija de la luz y en tu luz encuentro mi corazón.

Nos llevaste hasta Alena y en tu mar encontré todos los tesoros.

Primero encontré estrellas de mar, mientras me sacudías en tus olas. Quise salir cuando tú estabas metida hacia dentro y quise entrar cuando tú espuma cubría mi cuerpo.

Decidí viajar por el espacio estelar en tu búsqueda, siempre en tu búsqueda, abandonando títulos y honores, dejando las coronas de los reyes para encontrarte y con mi mano desnuda descubrirte en tu velo blanco. Y en este periplo iniciático de siete días, con sus siete años incorporados, en siete ciclos puestos a la luz, en cuatro transformaciones globales, te he llorado y te he reído; ante tales preguntas e incontestables respuestas.

Nunca pude llegar hasta  ti, tan alta eras y yo tan pequeño, obrero de pico y pala, de penuria encontrada, de naufragios invencibles.

Me tumbé en tu arena fina, a la luz de la virgen radiante. Allí tumbado escuché los mensajes de las caracolas y me pinché el espíritu con las espinas de tu rosa roja.

Y pese a ser pequeño, a cada paso me hice grande.

Y a pesar de quererte, me rechazaste una y otra vez. Siempre encontrabas una excusa, y por ella, volví a encontrarte en la tierra, y en el aire, allí estabas con otros hombres siempre más grandes y de más valía que yo.

Estuve muerto tantas veces en todos los presentes…

Todos los hombres decían; no podrá porque no vale lo suficiente no es como ninguno de nosotros.

Y como un chucho errante seguí caminando, volví a cruzar desiertos, a pelear cuerpo a cuerpo en callejuelas y a pasar frío y hambre. Un día vi mi rostro en tu mismo mar, ahora quieto y trasparente.

En su reflejo vi a un león repleto de cicatrices, tan fiero y peligroso…

Descubrí muy a pesar mío que las palabras de mis enemigos se habían hecho ciertas; soy una bestia terrorífica.

Seguí luchando y peleando por hacerme grande, hasta que un día tendido bajo la sombra de un árbol, El Padre Sol me miró a los ojos, sonriente, todo paciente en su vida de Templanza.

-No te da miedo mirarme león…

-Muy al contrario amado Padre, te miro confiado, orgulloso por verte velar cada día de toda la humanidad.

-El Sol guardó un silencio por un instante y tras unos inquietantes segundos me dijo:

-No te enfades con tus hermanos y hermanas hijo mío, solo han visto la sombra derramada de tu luz.

Hay caminos y caminos, hijo mío, y tú elegiste el blanco.

Y como elegiste proteger a la Santidad, yo te vestiré con mis propias pieles, ahora serás un león blanco de ojos azules, lo que siempre fuiste pero las sombras no te permitieron descubrir.

A partir de ese instante, ya fue muy fácil encontrarte en tu amada ciudad de París, donde una catástrofe había sido transformada en una boda alquímica entre un rey y una reina..

Capítulo 1.

Me da miedo maestro, no puedo hacerlo, siento como si hubiese un dique reteniendo el río de la vida.

El Maestro lleno de amor, avanza hacia el discípulo rodeándole de compasión sincera y sabio respeto. Su altura espiritual es imponente, todo vestido de blanco, coronado como rey de sí mismo, portador del enigmático bastón de la espiritualidad y del cordón dorado de los elegidos. Brilla desde lejos en una luz blanquecina, celestial y angélica.

-«Verás hijo, te he seguido desde hace muchos años, tú apenas eras un adolescente cuando empezamos tu instrucción, has superado muchas pruebas y ahora dices que no puedes continuar tu viaje.»-

-Tengo miedo, Maestro.

-¿Cuál es tu miedo hijo?

-Me da pánico no poder superar estas pruebas, a quedarme dormido, a no valer lo suficiente, a no ser digno, a no poder superar los bloqueos.

-Verás hijo, te voy a llevar a un sitio para que veas unos cuantos ejemplos, seré tu amigo guía, el que te acompañará hasta las puertas de tu corazón, después ya es cosa tuya el seguir avanzando hasta la cumbre. Sé que no es fácil y que mucho has sufrido pero la recompensa es tan grande, tan grande…

Ahora, agárrate a mi bastón y cierra los ojos.

El pequeño estudiante pareció recuperar por un instante la calma, arropado por la Santidad de su maestro, el joven se puso la capucha de su capa blanca y se dejó transportar por un pasadizo de luz muy intensa, la cual se asemejaba a un puente; desde allí podían divisarse varios escenarios en diferentes épocas históricas.

El tiempo volaba por encima de lo conocido, más rápido aún que la mejor de las imaginaciones.

En un momento, el Maestro golpeó el bastón contra el suelo de luz de ese puente dimensional. Un destello de luz azul celeste explosionó enfrente de los dos. Esa luz azulada abrió un escenario, un caballo alado les esperaba un poco más adelante para llevarles hasta la nueva tierra. Sube Bernando, corre, hijo. Pegaso nos llevará hasta tu primera lección de los misterios de tu propio espíritu.

Una música celestial empezó a sonar, Bernando conmocionado, pero sumamente entusiasmado, se acercó hacia Pegaso caminando por un puente de luz ya a punto de desvanecerse. El Maestro, de forma sutil sacó de su bolsa de mago una estrella, y adelantándose un poco al alumno, la colocó sobre las crines de Pegaso que ya relinchaba y agitaba sus alas como gesto de bondad y amor por sus amigos.

-¿Cómo está mi viejo amigo Pegaso?, -expeló el Maestro.

El caballo alado, como si compartiera el mismo corazón de su Maestro, bajó su enorme cabeza y realizando un gesto amable acarició con la misma a Bernardo.

A los pocos segundos, cabalgaba destino hacia un futuro incierto ante el cual Bernardo jamás hubiera pensando que existiese.

-Dios mío, Maestro, en ese carro extraño hay un hombre mal herido.

Estamos en el futuro Bernardo, eso es un coche y un buen amigo mío está ahí dentro. Está herido, es cierto, y tiene frío, lleva meses luchando entre la vida y la muerte. Duerme en el coche soportando la furia de la naturaleza, la soledad, la injusticia y el desespero.

La escena conmovió profundamente al muchacho, un hombre herido de muerte, apenas mal cubierto por una manta, estaba tirado en un callejón, en un camino de tierra, entre edificios grises, donde la gente vive toda indiferente, lo ven allí herido de muerte y nadie hace nada. Ni siquiera esa enorme jirafa de luz que no se mueve y resulta insolente, alumbrando las condiciones lamentables de ese hombre.

-Pobrecito Maeste, gritó Bernardo, hay que hacer algo.

-Mi querido hijo, ninguna persona está sola en este mundo, mi amigo también tiene sus ángeles y sus guías y sus oraciones y las de muchas personas que le quieren han sido escuchadas.

Respira, Bernando, respira como te hemos enseñado, percibes su presencia también en otros mundos y sientes su dolor, físico, mental y espiritual. Te conmueve ver a un ser humano sufrir así, lo sabemos, pero debemos ser fuertes y centrarnos en aliviar su dolor.

-Pero cómo lo haremos, Maestro.

-He traído plantas medicinales muy potentes. Verás, sobre esta hora, suele aparecer algún amigo suyo a escondidas a llevarle algo de comida, cuando abra esa puerta, utilizaremos la ley de invisibilidad para entrar en el coche y en cuanto se quede dormido, verteremos sobre sus heridas unas hierbas de curación. Cuando terminemos nos marcharemos tal y como hemos venido. Prepárate Bernardo, inquirió el Maestro, guardándose para sí otros procedimientos de curación.

Bernardo entró en el coche, bajo la ley de invisibilidad y el amparo de un cuerpo muy ligero, casi espectral, gracias a un favor muy especial pedido a los Ángeles para esta misión.

Como es posible maestro; este hombre tiene un disparo en el pecho y en la pierna, vive bajo la intemperie y esta perseguido por el tirano de esta ciudad, y aún así solo escucha la voz de su corazón; «la voz de sí puedo», lleva el lema de los espartanos; no hay rendición. -«Si he de morir, moriré al servicio de la Santidad y esa es la mayor gloria que un hombre pueda alcanzar».

-Se ha entregado a Dios querido Bernando, lo hemos escogido para la misión Alena, pero primero debemos curarlo, para que portando las fuerzas del bien, como estandarte de vida, pueda derrotar al tirano de esta ciudad.

¡Mira, ya se ha quedado dormido!, a parte de estas hierbas medicinales, he traído otras virtudes, Bernardo.

-Son hadas, Maestro, has traído a las hadas.

Varias hadas diminutas empezaron a volar entusiasmadas por todo el coche, no hace falta hablar entre las hadas y un Mago, ah, Bernardo aún es pequeño para entender ciertas cosas. Las hadas, todas majestuosas y santas, conocidas en todos los reinos del mundo por su maestría en las magistrales curaciones de todo tipo, no tardan demasiado en extender las medicinas por sus heridas, y extraer las balas del crimen de las mismas. Cantan las hadas, todas juntas, emitiendo vibraciones muy sutiles para restablecer la salud de nuestro elegido, ellas, desde hace eones de tiempo cósmico, poseen su propia forma de curar y su particular microcirugía. Por fortuna y en favor de los humildes y los humillados

acaba de nacer una nueva esperanza en ese callejón clandestino que nadie entiende, al menos la mayoría durmiente, -tienen miedo de demostrar que están a favor del chico por si hubiera represalias-. Ay, complicidad cobarde como te arrastras-.

La luz de la farola ilumina un letrero de un terreno a la venta, mientras tanto, el silencio de los vecinos es eterno en su propia autoría. Paralelamente a la curación, ese chico llora lágrimas de sangre, y habla de su madre perdida, de sus viejos amigos y de sus amores imposibles, entre sollozos y dolores se gira en ese asiento mal puesto, está al borde de una parada cardiorespirstoria, en el asiento de al lado, duerme un pequeño y fiel perrito, el cual lucha junto a su amo por sobrevivir, restaurar la justicia y la libertad y recuperar a sus compañeras de aventuras Bimba y Dani,  hermanas perrunas que se encuentran retenidas en una perrera junto a otros perritos.

Rasi también llora por las noches y tiembla de frío, pero sobre las nueve el Amor del Sol derrama sobre ellos todas bendiciones del mundo.

Entre esos sollozos mientras duerme y renace, pronuncia el nombre de su verdadero amor. Le pregunté a mi maestro si podía apuntarlo en un papel y dejárselo junto a sus apuntes y sus libros, pero el Gran Maestre me ha dicho que debemos ser prudentes y no adelantar acontecimientos, pues las cosas han de venir a su tiempo, y si no hay salud no se puede tener nada.

Sus amigos ya se han ido y le han dejado un par de bocadillos y un litro de leche, apenas pudo moverse, abrió la puerta y poco más, se nos rompió el corazón viéndolo así, sin poder tan siquiera devolverle el saludo a sus amigos, se durmió sin más, como absorbido por la muerte, tras cerrar la puerta del coche, o como lo llamen allí.

Cuando amaneció, me causó una gran conmoción verle llegar hasta «un sitio donde se reúne toda la gente para beber y comer.» Allí un amigo suyo le invitó a un café y se pasó escribiendo toda la mañana, en sus ojos había sangre. Me quedé especialmente conmovido y marcó para mí toda una época.

Muchos años después de la señal.

                        0

Sam acaba de despertarse de su último sueño. Por fin lo había entendido, tenía una muerte en vida.

Se acabo su equilibrio mental, se acabó su vida tal como la conocía hasta ahora.

La noche anterior se había acostado junto a su novia Esmeralda, morena, más bien delgada, de aspecto serio pero a la vez tierno. Esmeralda trabajaba como psiquiatra a tiempo parcial en una clínica privada en Madrid, en el barrio de Fuencarral y lo compaginaba con un trabajo no muy grato de directora comercial de una marca prestigiosa de cosméticos.

Se había enamorado profundamente de Sam, lo había conocido diez años antes en un pub decorado con dragones y cosas medievales.

Ella tenía 33 años cuando conoció a Sam, y él apenas 23.

Sam tenía esa mezcla entre dulce y fiero que había hecho enloquecer de amor a Esmeralda.

Lo metió en su casa mientras él terminaba la carrera. Se pasaba horas pensando en él, y poco a poco Sam se convirtió para ella en su propia vida.

La última noche, antes de la muerte de Sam, ella lo abrazó como se abraza a un hijo, ella sabía que Sam debía irse. Olió su pelo cuando él todavía dormía, bajó las escaleras de la casa, llorando, rota por dentro preparó dos tazas de café y tostadas y revisó el correo electrónico.

Esmeralda era toda ella una poesía inacabada, su esperanza había sido quedarse embarazada pero no lo habían logrado.

Temblaba, agarrando con fuerza inusitada el jersey blanco de Sam, todo eran recuerdos de él.

Sus cuadernos con sus investigaciones, sus poemas, sus guantes de boxeo, la fotografía y…

Encontró aquella mañana la fotografía de su vida.

Los dos estaban abrazados, uniendo sus manos en el árbol que daba a su terraza.

En esta casa ya nadie más volverá a escuchar a  Manolo García, ni a los Héroes del Silencio.

Sam ha desaparecido, literalmente. -Lo acepte o no, Sam ha encontrado la manera de irse de esta prisión pactada-.

El último año Sam hablaba en sueños sobre el tiempo, su vida entera estaba dedicada a romper las barreras del tiempo, algo difícil de entender para una mente tan práctica y materialista de una psiquiatra y directora comercial que lucha para sobrevivir día a día en esta jungla de asfalto, hormigón y grandes cristaleras.

              1

DÉJATE MORIR.

-Ayer me volvió a pasar cariño.

-¿El qué?…

-La cosa vino a verme, serían como las nueve de la mañana. Tú no estabas, estarías trabajando. Levité sobre la cama, se adhirió a la columbra vertebral. Pasé mucho miedo, me pidió que me dejara morir. Yo me aferré a la vida todo el tiempo que pude, pero en realidad me mató. Ambos sabíamos que la «Cosa» vendría y me llevaría a alguna parte del mundo.

-Sam, ahora estoy trabajando, tómate las médicinas y acuéstate. Enseguida llego y me lo cuentas bien.

-No hará falta, porque ya me he ido, no quiero que te enfades. Te quiero con locura y todo eso, bien lo sabes pero ya me he ido.

Sam colgó el teléfono y Esmeralda se quedó  más preocupada de lo normal. Algo había cambiado, lo sintió en lo más profundo de su corazón. Vendrían tiempos difíciles, tiempos de miedo, de odio y de guerra. Sam se había marchado para siempre.

                     2

EL ÚLTIMO RECUERDO.

Cada día quiero más a mis amigos y a las personas, llevo un montón de años junto a Esmeralda y cada día la quiero más. No me canso de mirarla, ni de hablar con ella y como amantes cada día es mejor.

La alarma del viejo mundo sonó;

Tic, tic, tic, tic.

Ingenuo de mí ahora, me acabo de levantar entre lágrimas, no sé dónde me han llevado exactamente. Toda la sala es gris, repleto de lámparas modernas en el techo. El inspector quiere verte, me lo ha dicho esta secretaria más parecida a un robot que a un humano.

Llevo dos horas esperando en esta sala, la temperatura debe rondar los 18 grados como máximo 20. Suena una melodía clásica que me es desconocida.

Tranquilo Sam, no pasa nada, no hemos cometido ningún crimen y no tenemos antecedentes penales. Todo está bien.

De repente la luz se torna más obscura, el suelo como por arte de magia cambia de colores a la escala de grises y en el mismo suelo se dibujan diferentes suelos, diferentes tipos y subtipos de azulejos, en tamaños y formas.

Un silbido atenazador acompaña a su decorado, mientras un robot exhibiendo en su coraza el logo de Sony en el pecho grita; dejen paso que viene el inspector.

El robot es más o menos de mi altura, de cabeza ovoidal, lleva un disco en la mano y en su pecho hay una placa gigante, número de identificación policial incluido.

-Levántese y rápido que viene el inspector.

Entra en la sala una mujer impresionante, parecía hasta de mentira.  Un vestido negro hasta el muslo, peinada bajo un recogido de diseño en el pelo, de ojos demasiado brillantes.

De modo que tú debes ser K.

-No, mi nombre es Sam.

-Bueno, verás, Sam te llamabas antes, ahora ya no te llamas Sam.

Perdona, no nos han presentado, mi nombre es Karen, me han pasado tu caso. Verás, aquí las cosas son un poco diferentes a como estabas acostumbrado.

La bella de Karen cautivaba a Sam, hacía mucho tiempo que no había visto nada igual. Ni siquiera en aquella cena mientras escuchaba Always somewhere- Scorpions. Le propusieron matrimonio en esa cena, justo antes de la explosión y del cambio definitivo.

-Verás K, aquí podemos leer el pensamiento y nuestras cámaras registran olores y sabores, así que te ruego un poco de discreción.

-Discreción en mis sentimientos.

-Todo esto es más complicado de lo que crees Sam, aquí hay una programación para todo; mira, te lo demostraré.

Karen se apartara un poco de la mesa de interrogatorios que le separa de Sam, se cruza de piernas, mirándole directamente a los ojos, y se remanga la blusa del brazo derecho. Muestra una pulsera holográfica y de ese artefacto imposible sale una enorme proyección; -buenas tardes, guía humano, verás, podrías mostrarme la sucesión de anécdotas que tengo que pasar hasta llegar al hombre que me corresponde ahora mismo.

Como si de una película se tratara, ese diabólico aparato le mostró a la inspectora como se encontraría el jefe del departamento de mantenimiento y ella dentro de tres días en la cafetería del centro comercial y…

Sam escribió en la hoja de interrogatorios:

En este mundo la prevaricación es aún mayor.

En esta investigación, no pudimos evitar preguntarle a Karen, el por qué lo soltó.

Veréis, me recordaba al espíritu indomable de los grandes, sabía que tenía que interrogarlo, incluso detenerlo, pero intentó decirme desde el principio; Karen, eres una belleza por dentro y por fuera y me gustaría perderme para siempre contigo.

¿Dónde fue después?

A romper los códigos de opresión.

                        3.

UNOS MESES ANTES DE LA GRAN CAÍDA.

Corre, Sam, han matado al presidente y al rey. Date prisa, la ciudad arde por los cuatro costados.

Tómate una tila caliente y hablamos Sam. Te he hecho mucho de menos, y Diana también. Vamos, no puedes negar que tuviste algo con ella. No tuvimos nada Brian, Diana se fue hace mucho tiempo y dejó todo esto. Mira, justo, llaman a la puerta. Es el arquitecto, ábrele tú Sam y regístralo, son las normas.

Hace mucho que no te veía Sam, has vuelto a esta ciudad por algo en concreto. Cuidado Sam, soy mayor y debes tener cuidado para no romper los registros.

No encajo en ningún lado, arquitecto. No he venido a hablar de eso Sam, aquí os traigo documentación para todos. Nos hemos cargado al presidente y al rey y hay que marcharse de aquí cuanto antes.

Venga, Sam, no pongas esa cara, soy Brian, lo recuerdas, quien te salvó la vida cuando te habían dejado morir allí en esa calle de mala muerte.

El arquitecto también trae documentación para ti y dinero en efectivo. Irás al sur y de allí al Este. Te espera un coche Sam, te hacemos este favor por tu situación, pero hemos incendiado esta ciudad literalmente. ¡Y qué demonios quieras que hagamos Sam!, ellos matan personas, secuestran niños y tienen las manos mucho más llenas de sangre que nosotros. Maldita sea Brian, tiene una herida en el costado. Hay que llamar a Sara para que se la vea. No hay tiempo arquitecto.

4. SARA.

Es grave Sam, túmbate sobre esa cama y quítate la camiseta. Te tengo que coger una vía.

Será un momento, mientras, puedes hablar conmigo. Quieres que hablemos un poco Sam…

Verás, Sara, no debería hablar mucho de esto, pero me he dejado muchas partes de mí, por muchos sitios.

No te muevas, casi está, voy a ponerte suero y sangre, quédate sentado y me cuentas.

Tenía una mujer preciosa, pero la otra parte de mí, me necesitaba, estaba en la guerra y…

Venga, Sam, entre nosotros nos lo damos todo, si necesitas el cariño de una mujer y lo que ya sabes… Yo te lo doy encantada Sam, puedes venir una temporada a mi casa y te cuidaré. Seré tu mujer hasta que decidas irte. Además eres un encanto Sam, es tu cabecita la que te atormenta un poco y tú mismo sufres.

Qué me dices Sam, vente esta noche. Tengo el coche abajo, huye conmigo.

No puedo Sara, esta es la noche del cuervo, de un cuervo que camina a saltitos estudiados por las ventanas.

Ya sabes dónde puedes encontrarnos siempre. Oye, dime una cosa Sam, por qué entre nosotros funcionan también las cosas. No lo sé Sara, a Sam lo conoce demasiada gente y ha plantado demasiados árboles.

Me gustaría romper el cristal y unirme a la otra polaridad de la vida.

5. LA TABERNA DE BEGINNING.

Los policías del tiempo aún no tienen mis coordenadas. Acabo de viajar otra vez en el tiempo.

Vengo del futuro, donde las mismas ciudades tienen sus máquinas del tiempo escondidas a la mirada de todos sus hijos. Un regalo de los faraones entregado al futuro.

En esta taberna se reúne lo mejor y más peligroso de cada casa. Hay quienes decidieron vivir la vida a través de nosotros, disfrutar de placeres, esclavizando personas, personas que disfrutan para que yo disfrute de determinadas cosas. Vivir los placeres de la vida a través de otros, o lo que queda de otros y sus programaciones.

Los billetes comienzan a volar, el código de seguridad está a punto de saltar. Cuánto me gustaría salvarla a ella. Justo antes de entrar aquí he pensado: yo soy muy feliz, pero me afecta el dolor ajeno y la esclavitud humana.

No puedo mantenerme impasible ante tanto dolor e incomprensión, la peor programación que tienen es ésta: sirven al tirano que los esclaviza y persiguen para intentar darle muerte a quien quiere ayudarlos.

Sam pasea por las calles como alma en pena. Se ata las zapatillas arrodillado ante un cielo estrellado. En esa noche hace frío y él mira la fotografía de quién no le merece. Sueña Sam con ella y sufre en silencio porque ella no le ama. Sam viene del futuro y no puede hablar de la guerra que está por venir. Esta noche será muy dura. Conviene ir buscando refugio; quizá en las alcantarillas del Ala Oeste de la cuidad le acojan. El jefe de esa banda es una mosca gigante, tiene sus prostitutas y a veces Sam va allí porque le dejan recargar las baterías y le sirven té muy caliente. Nadie entiende lo que está haciendo Sam, tampoco quiere ya que le comprendan. Los habitantes de otros niveles sí le entienden, le valoran y le apoyan.

En esa mazmorra las prostitutas se pasean muy ligeras y le dejan darse una ducha a Sam. Podría acostarse en la cama con Katy y perderse hasta el día siguiente pero Sam se contenta con poco y solo la abraza y la gasta alguna broma. Katy sonríe y Sam sabe lo del cáncer de pulmón del tabernero, parece irreversible y en este nivel nadie tiene dinero para ningún tipo de tratamiento. Sam es muy cauto, no quiere decírselo directamente, por eso le trata el Cancer a distancia.

Katy se lo pasa bien con Sam, pero Sam debe impedir otro suicidio. No le dice a nadie como lo hace, pero lo hace. Sam ha alcanzado ya cierto nivel y ya ha adquirido un importante dominio sobre sus facultades y muy pronto sobre la materia.

Katy tiene los ojos azules y lleva un vestido azul y también su pelo es azul, quiere mucho a Sam y le besa siempre que puede.

Sam se calienta el espíritu en su compañía.

Ayer hubo redada, las cosas están muy difíciles, se lo habían advertido cuando salió del refugio. Su novia Esmeralda ahora entiende por qué ha muerto Sam, y lo difícil que va a ser su regreso a casa.

Experimentar la muerte en vida no es muy grato.

Sentado en esa banqueta de siempre, Sam intenta reconstruir su máquina del tiempo. Está claro, la mujer de las luces naranjas debía ser su madre.

6. EL PRIMER DÍA.

El primer día de su viaje en el tiempo debía haber sido este. Sam se abraza a Katy, no espera nada a cambio. Solo reconstruir los acontecimientos. Siente que Katy va a ser su esposa en el futuro, de hecho sabe su futuro junto a Katy y puede ver hasta el primer embarazo de ella, después vino la ceremonia y todo eso.

En el primer día decidió pactar las grandes anécdotas de su vida. Habló con su madre y después obtuvo los permisos necesarios para desarrollar todas sus posteriores actividades.

Sam viajó sujeto al viaje de los mundos invisibles y se quedó por un largo tiempo junto a su madre y también al servicio de quién debía ser su padre.

Sam después decidió hacerse otra vez pequeño, e ir hasta una urbanización de la carretera de Extremadura, allí vio a su abuela junto a su madre, caminando juntas por una carretera general mal asfaltada, presidida por una poderosa Luna; tan fuerte como conmovedora.

Los acontecimientos debieron suceder desde una perspectiva orbital tal y como estaba previsto.

Tic, tac, tic, tac.

7. LO QUE QUEDÓ OCULTO DE LAS MAZMORRAS DE TOLEDO.

En las mazmorras de Toledo habitan unos demonios encarnados en cuerpos humanos y muestran además evidentes anomalías, como patas de animales y pezuñas por pies. Tenían retenidas a varias vírgenes; sabedoras de los secretos de los hombres y transformadoras de todas las energías bajas en energías altas y espirituales, atadas de manos y pies a un madero. Tenían un mecanismo de ruedas dentadas, el cual, accionando una rudimentaria palanca, acercaba a la nuca de las vírgenes una estaca mortal.

De vez en cuando estos seres inmundos se acercaban a ellas, echando su capucha negra para atrás y las intentaban besar siempre en la boca.

Sam, por aquel entonces no tenía la suficiente formación Templaria como para exterminar esa epidemia del mal. Sam había visto a las princesas del mundo en un estado lamentable.

Despierta ya Sam, le dice Esmeralda. El chico tiene fiebre y su novia está más preocupada de lo habitual.

Sam lo arregla todo utilizando su sonrisa y su mirada misteriosa. Se baja al «chino» a por un par de bebidas energéticas y se pierde entre las calles. Esmeralda al fin entiende que Sam lleva una triple vida a parte de la suya.

Hay cosas demasiado extrañas pero es mejor no decirle nada a Sam. Ella no quiere agobiarlo. Sam debe quedarse en esta casa, piensa Esmeralda.

Llaman a la puerta, -es Sam-, y Esmeralda le abre como siempre. Sam esta muy feliz por vivir un día más, sabe que no le queda mucho tiempo, por eso besa a Esmeralda bajo la luz de la complicidad sincera.

La abraza y la desnuda, la lleva contra una pared y ella se sube encima de él.

Sam está loco pero Esmeralda no puede demostrarlo.

Después de hacer el amor Sam se vuelve a ir, esta vez coge su moto y se dirige a alguna parte de esta ciudad inagotable.

Esmeralda ya no puede seguirlo. Sam se va a las afueras. Entra en un piso de mala muerte y le pega dos tiros a un hombre.

Sam vuelve a casa. En su chaqueta hay sangre y además Esmeralda sabe que no ha pasado la noche solo.

¿Quién es realmente Sam?

8. EL FUMADERO DE OPIO DE LA GRAN VÍA.

-Karen, Sam quiere hablar con el jefe.

-No son horas para  venir a verme pero déjale que entre. -Ordena un gran jefe de gabardina y puro encendido-

KAREN.

LA SERPIENTE DE LA CRUZ ROJA.

LA CONOCÍ DE JOVEN.

Busqué su fotografía en Google, algo directo y rápido, al fin y al cabo. En  eso de encontrarnos no habría prisa, por milagro de la aspirante y toda su variopinta raza de reptiles estábamos curados.

La imagen del cuadro podría describir así dentro de una capilla construida mediante piedras de la cantera del reino de los enanos. Me propusieron estos que me disparara yo mismo en el pecho; descubrí muy pronto su prueba y su enmascarado soborno.

De repente, aquella mujer morena, vestida a medias; camiseta de tirantes y falda muy corta, me miró desde su propio cuadro inventado y colgado en aquella capilla.

Había ocho bancos de madera perfectamente numerados y estratégicamente colocados de tal forma que causaba una fuerte impresión dentro del conjunto. Las piedras tan Fuertes en sus orígenes como en sus efectos, habían sido testigo de misas salvadoras para los Caballeros del Tiempo.

Debía dar otro paso, en el gran reloj del tiempo.

En su propio cuadro estaba ella misma dibujada, paciente, viajando y hablando a las generaciones. Vestida de blanco, llevaba el pelo recogido y un tocado de flores cuadradas vatinizaba el fin de mis días como viajero. Su propio caballero debía avanzar hacia ella, por lo menos así lo pedía. Ven, ven, anímate Sam y te llevaré a tu nueva vida.

Aparecí en los jardines elíseos de París, tras agarrar su mano, que se proyectaba hacia fuera desde el contradictorio rigor de la materia. Allí me esperaba la hija secreta del Gran Maestre Jacques de Molay en el mismo día de la muerte de su padre.

Ella misma me cosió, sentados en esos jardines, la cruz roja en mi capa blanca, se le saltaban las lágrimas y parecía rota por dentro. Era tan hermosa, tan delicada y a la vez fuerte. Sentí que me enamoraba de ella al instante.

Nos cogimos de la mano durante bastante rato y ella me susurró algo así al oído;

Debes de encontrar un libro de 1917/ Canadá de Lester Ray Peterson titulado White «Great Cape Scott Story»

y viajar en el tiempo de nuevo a la Abadía de Claraval allí nacerá San Bernardo. Tú llegarás seis años después de su nacimiento, una vez consolidada la agencia espacial Alena y admitido en el ejército de Asthar Sherán.

Por aquella época nada sabía de lo que encontraríamos en la estrella Alena ni de la estupidez del hombre ni de su insensatez e ingratitud hacia todo lo que le rodea.

Logramos realizar la misión con éxito.

En todo momento y en todo lugar estuvimos protegidos por la inmensidad del Eterno.

Habíamos salvado multitud de vidas sin derramar ni una sola gota de sangre.

Gracias a la Vida.

Antonio Escudero Ríos y  Kadan Navarro Yale.

ANNO TEMPLI CMII
BRUNETE-MADRID.
Noviembre de 2020-Tishri 5781

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