Diario Judío México - Mujeres que practican paddle surf con largas faldas negras y llamativos chalecos salvavidas, grupos de ciclistas con barbas y rizos… Casi vacías durante el verano, estaciones de esquí de los Alpes franceses acogen a visitantes un tanto atípicos, informa el diario francés Le Monde. Es aquí que, desde hace décadas, la comunidad judía ortodoxa pasa el verano mientras que la mayoría de los turistas se amontonan en las playas.

“En verano, los religiosos no pueden ir a la playa, por razones de pudor: no pueden estar cerca de mujeres en traje de baño. La montaña es una alternativa ideal“, explica Yossi Ghebali, director de Royal Dream, una de las empresas que organizan “vacaciones kosher” en los Alpes. Este verano, unos tres mil miembros de la comunidad vendrán a recargar sus baterías en los departamentos de Savoie y Haute-Savoie.

Privatización de una quincena de hoteles y residencias

Para esta temporada, una quincena de hoteles y residencias han sido privatizados para acoger a los visitantes. En Alpe d’Huez, “los judíos representan alrededor del 20% de la población turística total de la estación en agosto”, se alegra François Badjily, director de la oficina de turismo de la estación. Una cifra que se debe esencialmente a la publicidad de la prensa comunitaria.

“El 60% de nuestros clientes vienen de Inglaterra o Bélgica, y son muy religiosos. Quieren protegerse del contacto con el mundo exterior”, comenta por su parte Yossi Ghebali. El director de Royal Dream negocia con los propietarios de los establecimientos para obtener una “gestión 100% libre” de éstos, una manera de garantizar a sus clientes unas vacaciones de acuerdo con la regla judía más drástica.

Las cocinas de los hoteles pasan por un proceso de “kosherización”, con limpieza a fondo y pirólisis. Además, “la comida kosher es traída de París, así como el equipo de limpieza, los servicios de catering, los animadores, los camareros…”, detalla Ghebali.

“Un rabino o, como mínimo, un supervisor ritual de las autoridades comunitarias, está presente durante toda la estancia para garantizar la kashrut [preceptos judíos que determinan con precisión qué alimentos se puede y no se puede ingerir] “, añade Gregory Harrous, de voyagercacher.com.

Diversificación de las actividades

Además de los servicios religiosos, los visitantes pueden participar a diversas actividades, siempre y cuando estén en acuerdo con su religión. Por ejemplo, si el hotel tiene piscina, hombres y mujeres no la usan al mismo tiempo.

El ambiente varía según el grado de práctica de la clientela. Las comunidades más religiosas, como los Hasidim o los Lubavitch, viajan en familia y en grupos de 50 a 100 personas, con su propio rabino. Los hombres oran, estudian, asisten a conferencias, mientras que las mujeres y los niños disfrutan de las actividades.

En Deux-Alpes, Benjamin Parienti, director del Kangourou Club, organiza una “estancia kosher para solteros”. Pionero en el sector hace 29 años, ofrece a sus clientes noches de baile, actividades deportivas, láser tag

Unos pasatiempos, al fin y al cabo, bastante comunes. Aunque, si bien los lugareños se han acostumbrado a la llegada de estos visitantes un tanto particulares, los demás turistas se dejan muchas veces impresionar por su indumentaria.

FuenteRFI
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