Los perros que encontraron las huestes hispanas al llegar a México eran lo que se llamaba xoloitzcuintles o simplemente itzcuintles (de donde deriva la palabra mexicana escuincle para nombrar a un niño). El nombre xoloitzcuintle significa “el perro paje del dios Xólotl” (el Señor de la Vida y la Muerte representado por un perro) que era el hermano gemelo de Quetzalcóatl. Con frecuencia, al morir los personajes importantes eran enterrados acompañados de sus canes para atravesar el Mictlán (el más allá) sin problemas.

Hay obras de españoles del siglo XVI que mencionan la existencia de cuatro tipos de perros: unos que se cebaban para comerlos. Otra especie era un perro de monte que todavía habita en las selvas y bosques de chicozapote de cuya fruta gusta mucho. Una tercera especie se conocía como abora y eran unos perros con joroba que acabaron por extinguirse. Hubo otro tipo de perro que se considera el ancestro de los chihuahueños, perros que pesan entre medio kilo y kilo y medio, conocido como tlalchichi. El itzcuintle aún existe y es muy popular entre algunos grupos por su sangre caliente al grado de ser usados casi como bolsas de agua caliente para calentar el lecho. También hay quien los usa para mitigar los dolores del reumatismo colocándolos en la parte adolorida. Estos perros proveían gran parte de las proteínas de los aztecas pues no había rebaños de ninguna clase de modo que se consumían insectos, animales acuáticos y guajolotes. Claro, había ocasiones en que un cazador lograba conseguir un venado pero eso era cierto, sobre todo, en la Península de Yucatán, casi nunca en el centro del país.

Estos perros son pequeños y pueden ser negros, grises, color chabacano (naranja oscuro), pintos y rosados, no muy altos y no tienen pelo salvo en pequeña escala en la cabeza, patas y cola. Nacen con la piel arrugada y las orejas más o menos largas y semicaídas aunque después se enderezan. Estos animales sudan por el cuerpo de modo que normalmente no traen la lengua de fuera como otros perros. Tampoco tienen premolares por lo que no deben comer carne sino maíz, plátanos y otras frutas aunque hay quien sí los alimenta de carne aún sin tener los dientes apropiados. Además, son los únicos animales que tienen lágrimas cuando lloran. Estas características, el color y la ausencia de premolares y pelo parece ser causado por un gen que causa una displasia dérmica que hace a la piel estar pigmentada.

Actualmente son animales muy populares pues son muy alegres y juguetones y se consideran excelentes mascotas. Durante mucho tiempo eran ejemplares muy raros y sólo había ciertos sitios que los tenían entre los que había uno en San Juan Teotihuacan, pero hoy en día se crían en muchos lugares. En el de Lola Olmedo, en Xochimilco, hay varios de estos perros compartiendo los jardines con pavos reales y cisnes. Además, se les puede ver en varios de los zoológicos nacionales comenzando por el de Chapultepec. Por años no fueron aceptados como perros por las asociaciones extranjeras pero ya es el caso y hay algunos que hasta han llegado a ser famosos en ese medio como una hembra que se llamaba la Pelona.

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Desde temprana edad su afición por los idiomas la ha llevado a graduarse en varios como el inglés, francés, hebreo, alemán y ruso, por lo que profesionalmente se dedica a ser traductora, sobre todo en inglés y español, ruso y francés, actividad que ha sostenido por más de cuarenta años. También ha sido maestra de inglés por más de veinte.

Como articulista sus inicios se encuentran en la revista de la Comunidad Bet-El, pero en forma continua por más de cinco años su intelectualidad se refleja en "Foro" y algunos en la publicación "Letras Libres", destacando sobre todo en ellos el folclor, cultura, lugares y aspectos netamente mexicanos.