Diario Judío México - Yo como hija de una mujer profesionista, sumamente liberada, no sumisa, de una generación en la que esto no se acostumbraba, soy ya una de esas víctimas por decirlo así, de lo que un hija puede sentir cuando la madre está lejos de casa, para atender asuntos laborales y desarrollar sus profundas inquietudes profesionales. Esto me ha llevado a frecuentar algunos consultorios para entender dónde está lo que tanto me hace falta y siempre quedo sorprendida del resultado, cuando se deduce el tiempo que tanto me faltó estar con mamá.

Este tema, insisto, es algo de lo que me hubiera mucho gustado hablar. ¿Cómo saben las madres el nivel de demanda que necesita los hijos? y de lo cual pueden surgir las grandes problemáticas existenciales por no hablar de la neurosis.

Un autor del que mucho me ha gustado leer y no exactamente por mi afición a las perversiones sexuales, de las cuales mi personalidad semi equilibrada afortunadamente me ha alejado, es sin duda la historia de la vida de Donatien Alphonse François de Sade, mejor conocido como el marqués de Sade y cuyo nombre asusta sin duda alguna por la obra que escribió en la aquella estrellada época de la revolución francesa. Más que saber de su prohibida para menores, es importante referirnos a este personaje por lo que fue su infancia al lado de una nodriza a la que mordía sus senos en forma agresiva ya desde entonces, pero lo que no se sabía en el fondo, era la gran necesidad de este pequeño bebé por estar con la madre, la cual al ser esposa de un diplomático francés, lo abandonaba por largas temporadas mientras sus berrinches se escuchaban en todo el castillo todos los días y todas las noches, por el profundo amor que le fue negado.

Ese abandono manifiesto al que puede ser enfrentado un niño, y como dijo Santiago Ramírez, un conocido psiquiatra mexicano en el título de su libro, “infancia es destino”.

No se asusten, no fui tan abandonada, pero este tema es algo que me ha rondado siempre, cuando se habla de tiempos de calidad, señoras madres de familia, es un planteamiento equivocado, los hijos requieres ambas cosas, calidad y cantidad, en esa medida podremos ver individuos mejor adaptados y más felices.

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Perengana es una incógnita, inconcebible acerca de lo que es una mujer del siglo XXI, no sabe lo que quiere, lo que busca, pero ha leído mucho y tiene algunas opiniones que a veces causan risa, otras angustia por lo que describe acerca de la vida y las relaciones. No es optimista ni pesimista ya que no cree en nada, pero tiene la gran ilusión de saber que existe algo muy poderoso que tampoco ha sabido traducir. Ha escrito muchos artículos desde su seudónimo, ese quizás sea su máximo atractivo, porque la imaginación del lector vuela en un ejercicio de auto conocimiento gracias a sus palabras.