El legado de la historia

Diario Judío México - Durante el Holocausto se quitó la vida a alrededor de 11 millones personas, entre ellas judíos, gitanos y comunistas en la invasión nazi a casi toda Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

Gran parte de los que lograron sobrevivir a esta catástrofe emigraron a otros países para conservar su vida y la de su familia. Y este es el caso de Iosif Lewin, que se asentó en Posadas junto a su esposa Zoya Wolkow y sus dos hijos, Klara y Arcadio, en junio de 1958.

Es así que una vez seguro en la Argentina, Iosif -que perdió a casi toda su familia durante aquellos años de terror-, escribió sus experiencias en su Lituania natal. Fueron un total de cuatro cuadernos que entregó a su hija Klara antes de morir, a los 72 años, en 1991.

Gracias a la iniciativa de Klara y la ayuda de los escritores Osvaldo Mazal y Carolina Repetto, esos relatos de su vida se transformaron en Memorias de mi padre: con los cuadernos de guerra de Iosif Lewin, un libro que se presentará esta noche, a las 20.30 en la Comunidad Israelita de Posadas (San Martín 1204) y contará con la presencia de Abraham Lichtenbaum, director de la Fundación IWO, que se encarga de conservar, investigar y difundir materiales documentales sobre la historia, la cultura y los lenguajes del pueblo judío.

Lichtenbaum también fue importante para esta mujer, porque fue uno de los que la impulsó a seguir adelante con la publicación.

La historia publicada

Como inmigrante, Klara sintió el compromiso de dejar un legado de su historia y de su familia a sus ocho nietos. Es así como surge la idea de convertir los cuadernos de su padre en un material que ya no se quedará en el plano familiar sino que se conocerá en otros ámbitos.

El desafío sería grande, porque los cuadernos no estaban escritos en español sino en ruso y Klara tuvo que acudir a personas idóneas para que la ayudaran con la traducción.

“Fue un proceso largo de casi dos años por los que hubo varios impases por quiebres emotivos, pero la historia la teníamos conocida porque papá era uno de los sobrevivientes que sí contó su historia, no de la forma en la que la escribió, porque la forma en la que relató en los cuadernos es muy testimonial”, contó Klara a El Territorio.

El libro se compone de un prólogo, una introducción, entrevistas e historia de la familia y, por último, la traducción completa de los relatos de los cuatro cuadernos de Iosif.

Klara llegó a la Argentina con sus padres y un hermano en junio de 1958, cuando apenas tenía dos años y medio, por lo que los recuerdos de la llegada son muy difusos.

“Era muy chiquita, así que mis recuerdos no sé si son imágenes, relatos o son reales. Pero fue un momento en el que venir de la Unión Soviética no era fácil, los trámites llevaron tiempo hasta que pudimos salir. Cuando llegamos acá, a mis padres les costó, ninguno de los dos hablaba español y tuvieron que aprender en la calle. Había una hermana de mi mamá viviendo acá, entonces fuimos a la casa de ella y fuimos aprendiendo lo que era vivir en Posadas”, compartió.

Grandes colaboradores 

Tanto Osvaldo Mazal como Carolina Repetto se interesaron por la historia de Klara y su familia. Un interés que se llenó emoción cuando conocieron Vilna, la capital lituana, donde vivió la familia Lewin y donde se desarrollan gran parte de los relatos de Iosif.

“En la actualidad, Vilna es una ciudad muy bonita, muy cuidada y moderna, pero que también fue el teatro de grandes persecuciones y genocidio de la comunidad judía. Ese contraste también tiene algo muy fuerte”, sostiene Carolina.

Por su parte, Osvaldo comentó: “En esos primeros tiempos de la guerra llegan los alemanes y matan a ocho integrantes de su familia, fueron fusilados y tirados a fosas. Él se escapa junto a un hermano y se vuelve guerrillero, partisano en los bosques, estuvo ahí peleando contra los nazis. Esa es una de las experiencias duras que cuenta en los cuadernos y termina cuando muere su hermano en esa lucha”.

Mazal sostuvo que esta historia de inmigrantes no es antigua sino actual, porque por persecución política, religiosa o por la economía, son muchas las personas que se van de su país y terminan en campos de refugiados.

“Hay algunas personas que se han acercado a decir que nuestros abuelos eran silenciosos, que no contaban lo que había pasado. Me parece que hay muchos silencios que son enormes, que solamente pueden curarse cuando uno cuenta la historia”, cerró Carolina sobre la importancia de contar y dar a conocer estos hechos para generar conciencia y repensar para que masacres como las que ocurrieron en el Holocausto no vuelvan a suceder.

FuenteEl Territorio
Las opiniones expresadas aquí representan el punto de vista particular de nuestros periodistas, columnistas y colaboradores y/o agencias informativas y no representan en modo alguno la opinión de diariojudio.com y sus directivos. Si usted difiere con los conceptos vertidos por el autor, puede expresar su opinión enviando su comentario.

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

Artículo anteriorLos peajes de la vida
Artículo siguienteVean en videos qué significa vivir bajo las alarmas y cohetes
Noticias, Reportajes, Cobertura de Eventos por nuestro staff editorial, así como artículos recibidos por la redacción para ser republicados en este medio.