El día 9 de julio de 2006, hace 14 años, estalló la segunda Guerra del Líbano entre el grupo terrorista Hezballah e . El Gran , fundador de Migdal Ohr, “adoptó” a la 85ª Brigada de Paracaidistas del Ejército de , ya que el Comando del Norte del Ejercito los había estancado en un almacen mecanico de una base militar en el centro del pais hacia 10 dias.

Asi cuenta su experiencia el Jefe de la Brigada su experiencia con el rabino:

“Luego de estar parados sin provisiones en un Hangar, recibimos el llamado del Rabino Grossman y los 700 soldados viajamos hacia la fundación Migdal Ohr en la ciudad de Migdal HaEmek. Bajamos de los autobuses y no podíamos creer lo que veíamos. Había un rabino alto, de tez y barba larga blanca, un “jasid” con sus peies y sombrero típico que nos recibia con un beso y una sonrisa. Fue algo acogedor y un recibimiento muy cálido ya que hacia como 10 dias que no nos bañabamos ni comiamos bien. La verdad es que ninguno de nosotros esperaba de un rabino esa ayuda a nosotros. En absoluto.

“¡Hola jovenes!”, gritó el rabino Grossman, “les sugiero que saltes a la piscina para refrescarse. Mientras tanto, les haremos algo de comer”. De repente, nos encontramos en mesas llenas de sandía fría, pasteles, bebidas … y seguían trayendo más. Quesos, verduras, panecillos frescos: la comida seguía llegando. Descansamos y comenzamos a estar mejor para el momento en que nos llamen al frente.

Esa noche, el rabino nos pidió participar en una ceremonia para escribir una Torá. Todos acordamos participar, laicos y religiosos todos juntos, nadie se atrevió a decir “no” para tener una letra en el sefer.. Después de la ceremonia, el rab Grossman levantó las manos y dijo: “Conozcan a mis queridos hijos”, su voz temblaba, “debido al verso ‘Escucha a ’ que recitaron, gracias a los tefilín que colocaron, gracias a la letra en la Torá que cada uno de ustedes escribió, y debido al hecho de que serán emisarios para hacer una mitzvá –luchar por el pueblo de -, les prometo que Dios los ayudará y regresarán sanos y salvos. Ninguno de ustedes será herido o muerto “. En ese momento todos pensamos que el rabino no estaba en sus cabales. Nos dirigiríamos la noche posterior a una de las aldeas mas peligrosas del sur de Líbano. Decir que nadie moriría o saldría herido era demasiado arriesgado… Pero semanas después, cuando regresamos del combate, sus palabras se habían convertido en realidad, su profecía se había cumplido”.

Diario Judío México -

Finalmente la guerra terminó. Esa misma noche que salimos de Líbano a las 2 de la mañana, llamamos al rabino y le contamos lo que sucedió. Dios gracias al rabino y su empatía por el prójimo cumplió la promesa. Los 700 soldados regresamos sanos y salvos. Informamos de vuelta a Migdal HaEmek y nos quedamos despiertos toda la noche contándole al rabino Grossman sobre los milagros que nos ocurrieron. Ninguno de nosotros olvidará el amor del Rabino para con nosotros”.

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