En una extraña muestra de disenso entre dos aliados estrechos, Estados Unidos desmintió al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. Este dijo, en una reunión a puertas cerradas con legisladores del derechista partido Likud este lunes (12.02.2018), que “con respecto al tema de la aplicación de soberanía” sobre territorio palestino ocupado ilegalmente en Cisjordania, “puedo decir que he estado conversando con los estadounidenses sobre el tema desde hace algún tiempo”.

Las declaraciones, dadas a conocer por un portavoz de Likud, se referían a la aplicación de la ley israelí en los asentamientos, el paso previo a la anexión. Actualmente, esos territorios se encuentran bajo la jurisdicción militar de Israel, que ocupa Cisjordania desde la Guerra de 1967 pese a la oposición de la comunidad internacional, que casi unánimemente los considera fuera del marco legal.

Netanyahu dijo estar guiado por “dos principios”: por un lado, “comunicar a los norteamericanos” que el “vínculo con ellos es un activo estratégico para Israel, pero también para los asentamientos” y, por otro, que el proyecto de anexión debía ser “una iniciativa del Gobierno, y no privada”, porque se trata de “una medida histórica”, reporta el periódico Haaretz. Según el primer ministro, Israel debe “llegar a acuerdos con la comunidad internacional” y evitar hacer políticas que puedan “avergonzar a Estados Unidos”.

Washington niega todo

La reacción estadounidense no se hizo esperar. El portavoz de la Casa Blanca Josh Raffel dijo que “los reportes que indican que Estados Unidos discute con Israel un plan de anexión para Cisjordania son falsos”. Agregó que ambos países “jamás han discutido tal propósito, y el foco del presidente Donald Trump se mantiene en su plan de paz para el conflicto palestino-israelí”.

Nabil Abu Rdainah, portavoz del presidente palestino Mahmud Abbas, dijo –por su parte– que cualquier intento de anexión “destruiría todos los esfuerzos por tratar de salvar el proceso de paz”, y agregó que “nadie tiene derecho a discutir la situación de los territorios palestinos ocupados” porque “los asentamientos son ilegales”. Algunos analistas israelíes sostienen que las palabras de Netanyahu fueron un intento por contener al sector más derechista de Likud, pero que no reflejaban un plan real al respecto.

Después de conocerse la reacción estadounidense, la oficina de Netanyahu emitió un comunicado donde parece desdecirse. Netanyahu “no ha presentado ningún plan específico de anexión a Estados Unidos, y en todo caso Estados Unidos no ha dado su consentimiento a estas intenciones”, dijo una fuente israelí a la agencia AFP. Más bien Israel ha presentado algunas opciones que han sido analizadas por el Parlamento, pero EE. UU. se ha mantenido firme en el plan de paz de Trump, agregó la fuente, que pidió permanecer en el anonimato.