Diario Judío México - Estamos presenciando la “nueva cultura de la ancianidad”. Un fenómeno nuevo en la historia. Nunca antes había existido un número tan grandes de viejos y viejas. Se tiene que hacer una diferenciación entre vejez y enfermedad. Este grupo, en forma silenciosa, ha quedado fuera de los nuevos espacios creados por sus descendientes, el lugar que tenían ya no lo tienen. Esto puede llegar a ser un factor de desajuste. Lo que fue ya no existe, ¿que hay para el presente?

Esta etapa de la vida, no implica amargura ni soledad. Es una etapa más en la vida del ser humano, la última. El azar y la casualidad son ingredientes determinantes en esta etapa de incertidumbre. Se subdivide en tercera edad 60 a 75 y cuarta edad, 75 en adelante. Requiere la misma atención que se presta a otras etapas de la vida. La vejez es un fenómeno multifactorial, existen aciertos, incertidumbres y temores conscientes e inconscientes que influyen en la forma de vivirla.

Las posibilidades de ciertas limitaciones aumentan, sin embargo quiero insistir en que una gran mayoría de los viejos y viejas no padecen enfermedades seniles o irreversibles. Surgen cambios físicos y emocionales; el lugar en la familia y en la sociedad cambia, lo cual requiere de reflexión y acomodamiento. Los cambios de cualquier etapa de la vida a la siguiente requieren nuevos estilos de vida. La vejez provoca temores que pueden producir en algunas personas malestar y requieren atención especial. La salud mental implica acomodarse a los cambios requeridos por la realidad, por el momento de vida por el cual se transita. Es menester destruir los prejuicios que evitan llegar a la adultez con dignidad

El prejuicio es una idea u opinión, generalmente de rechazo y discriminación, que se tiene sobre algo o alguien sin que esté motivada ni justificada por nada concreto. Los prejuicios pueden ser positivos y negativos, aunque la mayoría suelen ser desaprobatorios. Es una forma de sentir, pensar y hablar de manera negativa acerca de los otros sin ningún fundamento.

Hay prejuicios raciales, sociales, étnicos y religiosos; están determinados por un juicio infundado, apoyados en un tono afectivo y sentimental que les convierte en una emoción pasional inconsciente. Esto lleva al endurecimiento del corazón, se pierden los más mínimos sentimientos de compasión humana. Es también una actitud hostil hacia una o varias personas solamente por formar parte de un grupo marcado con características y actitudes “negativas y desagradables”. Existe una imagen fantaseada de que el viejo se tiene que ver siempre joven; falacia reforzada socialmente y aprovechada para que algunas empresas obtengan grandes ganancias al ofrecer todo tipo de productos que “evitan o retardan el envejecimiento”. En ocasiones, la vejez es víctima de los prejuicios.

Nunca hubo tantos adultos mayores como en la actualidad; muchos de ellos se sienten avergonzados y rechazados, no sienten orgullo por haber llegado a esta etapa de la vida y se sienten discriminados como grupo social. Hay quien considera a los viejos personas relacionadas con aislamiento, deterioro fisiológico y psicológico, sin necesidades sexuales, son tratados con rechazo o paternalismo discriminatorio. Estamos viviendo una nueva cultura del envejecimiento, formada por lo que algunos llaman “los nuevos viejos”

Algunas personas, que carecen de buenos modelos de ancianidad han cargado a ésta palabra con diversos prejuicios. Se considera lo viejo y lo joven como polos opuestos: si lo joven es bueno, lo viejo debe ser malo; si los jóvenes lo tienen todo, los viejos deben estar perdiendo; si ser joven es excitante, ser viejo debe ser aburrido; si lo joven es hermoso, lo viejo debe ser feo. El lema “por siempre joven” se convierte en el motivo principal por el cual luchar.

La vejez, es una característica humana de la cual no nos podemos desprender, y la única manera de no vivirla es morirse antes de tiempo. Todos estos prejuicios, no nos permiten entrar en ella con dignidad y sabiduría. En culturas como la nuestra en las que se valora de sobremanera la belleza externa, la fuerza y la juventud, las pérdidas de dichas características retroalimentan los prejuicios acerca de la vejez. Cuando nos referimos a éstos, no solamente estamos hablando de los prejuicios que los demás tienen al respecto, sino de la manera en que éstos condicionan en forma negativa nuestro proceso personal y natural de envejecimiento. Si pienso mal de los viejos, cuando me llega la vejez ese mal pensamiento se me viene encima. Si tengo amor hacia los viejos, lo tendré hacia mí misma.

He trabajado durante veinte años con este sector de la población, una gran mayoría, están satisfechos, ahora se dan el lujo de hacer aquellas actividades que no pudieron llevar a cabo antes, ya que sus obligaciones sociales, laborales y familiares no se lo permitieron. Son aquellos que pueden disfrutar de la disminución de responsabilidades, mayor disponibilidad de tiempo, cambio en la forma de funcionar. El trabajo personal implica ver lo positivo de esta etapa de vida sin quedarme pegada a lo negativo. ¡Ojala y lo podamos hacer!.

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Esther Friedman es Psicoterapeuta individual, pareja, familiar y de grupo con especialidad en "adultos mayores". Cursó la Licenciatura y maestría en Sociología en la UNAM donde fue docente en las cátedras de Psicología Social, Pedagogía y Psicoanálisis y Sociedad.

Ha sido Terapeuta Familiar y Docente en el ILEF, donde también funge como docente y Supervisora desde 1993.

En 1997 fundó y coordina hasta la fecha El Centro de Adultos Mayores (CAM), en ILEF. Terapia individual, familiar y de pareja donde se llevan a cabo constantes "grupos de reflexión" y talleres acerca de "Sensibilización acerca de la vejez", "Pareja y Familia", "El individuo en su contexto", entre otros.

Obtuvo "Mención Honorífica" en su Tesis de Licenciatura en Sociologia sobre "El Divorcio". En Abril del 2001, presentó como tesis de maestría de Sociología en la UNAM, la tesis "MODERNIDAD Y VEJEZ" 1960-1999. Estudios de Caso en la Ciudad de México (Mención Honorífica).

Ha participado en congresos nacionales e internacionales presentando los siguientes temas: "La resonancia y el sistema terapeutico total en la clínica de la 3ª y 4ª. Edad" en octubre de 2001.

En marzo de 2002, en el congreso Vivere e "curare" la vecchiaia nel mondo se presentaron en Italia, (Génova), dos ponencias nuevas sobre el mismo tema: "Abuelita dime tu" y "Concierto de voces en el Sistema Terapeútico".

En el Congreso Nacional de Terapia Familiar 2003, presentó " La resonancia en el sistema terapéutico total" ante ciertos casos especiales en la vejez.

En Junio de 2005, se presentó ponencia en el congreso del CIESAS en Cuernavaca, Morelos sobre los prejuicios que se tiene sobre la vejez.en: The mexican internacional family Strenghs Conference in June 2005.Ponencia family and old age prejudices organizado por el centro de investigaciones y estudios superiores en antropología social ciesas y la universidad de nebraska en junio en Cuernavaca, Morelos

En 2005 se participó en el Congreso de Tlaxcala con dos carteles: El arte de envejecer y Prejuicios que condicionan la vejez en el Primer encuentro regional "la familia y su contexto: Perserspectivas de analisis y niveles de intervencion en el marco del XXVI aniversario departamento de educacion especializada Tlaxcala de Xicontencatl.

En noviembre del 2006, en el Congreso Internacional de Terapia Familiar, en Acapulco Guerrero, se presentó la ponencia "Identidad en la Vejez".

En febrero 2008, se llevó a cabo el Primer Congreso Internacional de Constelaciones Familiares y en él se llevó a cabo un taller de "Adultos Mayores".

Septiembre-Diciembre 2008, en el Instituto de ConstelacionesFamiliares se llevó a cabo un curso de Sensibilización ante la Vejez durante diez sesiones de 3 horas cada una.

En agosto 2008, en un evento llevado a cabo por el DIF de Colima, se dio una conferencia magistral sobre la vejez titulada: "Soledad, Aburrimiento y Depresión" y Un taller sobre "La Sabiduría de la Vejez".

Visiones personales internas. Testimonios de los Viejos; temas más importantes que les preocupan.

Una Nueva cultura de la Ancianidad: opiniones personales de los adultos mayores para una forma de vida más armónica.