Nos estamos acercando a Tu Bishvat – el 15 del mes hebreo de Shvat, que celebra "el Año Nuevo de los Árboles": la renovación del ciclo natural en la Tierra de Israel, representado por el florecimiento, en pleno invierno israelí, de la shkediá – el almendro -. Ésta es una fecha de gran alegría en Medinat Israel, cuando los niños y los jóvenes israelíes se vuelcan en masa a plantar árboles a lo largo y a lo ancho de la Tierra de Israel – el país más forestado del mundo, con un índice de forestación muy por encima del consumo de maderas locales -.

Si, hace cien años, se le preguntaba a los miembros de las comunidades judías del mundo sobre el significado de Tu Bishvat, sólo algunos de sus más eruditos hubieran podido describir algunas de las características de esta celebración, refiriéndose básicamente a los tiempos de la Mishná, hace aproximadamente 2000 años: "el 1 de Shvat es el Año Nuevo de los árboles, según la Escuela Rabínica de Shamai; la Escuela Rabínica de Hilel dice: es el 15 de Shvat"[2].

Pero el establecimiento primero del Yishuv (la pre-Medinat Israel), y luego del Estado de Israel, hizo de una parte del epicentro del pueblo judío… debido a la existencia misma de nuestra renovada vida nacional en nuestra antigua patria. Esta celebración muy, muy secundaria del calendario judío, se convirtió en crucial para el nuevo y antiguo Estado judío... porque proporcionaba verde a una tierra que había sido devastada por los imperios conquistadores (especialmente por el Imperio Otomano).

La nueva vida nacional, ese regreso a la Tierra Prometida, planteó nuevos desafíos para el liderazgo judío. El rabino Avraham Itzjak HaCohen Kook[3], el primer Rabino Principal de la Primera Ciudad Sionista Nueva, Tel Aviv, al ser consultado acerca del significado de Tu Bishvat, compartió la siguiente anécdota:

"Durante una ceremonia de Tu Bishvat (1924), el rabino Kook estaba en el establecimiento de Magdiel, una nueva pequeña colonia en el área de Sharon. Estaba tan abrumado por la emoción que las lágrimas brotaron de sus ojos y su rostro se puso rojo y brillante. Le ofrecieron una azada para plantar un árbol y, para sorpresa de todos los presentes en la ceremonia, el Rabino Kook se negó a usarla. En cambio, comenzó a cavar con sus propias manos...

Cuando se le preguntó acerca de esa extraña decisión – a él, el más admirado rabino del creciente Yishuv -, el rabino Kook dio la siguiente explicación: “Dado que plantar un árbol en la Tierra de Israel es un acto de santidad[4] y no sólo una tarea agrícola, es preferible evitar el uso de una herramienta que se interponga entre la persona que está plantando y la Tierra Santa que cultiva”.

De todas las prácticas y mensajes bellos que la vida judía nacional trajo al pueblo de Israel en su tierra y en todas sus diásporas, es un ejemplo de resignificación y de nuevo sentido a algunas tradiciones olvidadas – y que fueron relevantes mientras vivimos en la tierra de nuestra herencia. La nueva vida nacional en el entoces futuro Estado de Israel no extrajo la dimensión sagrada de Tu Bishvat: por el contrario, la profundizó, y la multiplicó en la honra de la ecología, del establecimiento de bosques y llanuras reverdecidas, y de la vida renovada de las colinas y los valles de la Tierra de Israel... ¡con nuestras propias manos!

Esa fue la razón por la cual 450 de nuestros mejores futuros educadores, madrijim del Programa Bekeff Hadrajá de FACCMA y de todos sus asociados en Argentina, comenzaron su programa educativo de un mes en Israel hace sólo unas semanas atrás plantando árboles en el Estado de Israel con sus propias manos. Una forma sagrada y a la vez muy práctica de recuperar nuestro patrimonio histórico.

FuenteMaccabi World Union

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