Diario Judío México - La Hagadá[1] de Pésaj, el Relato de Pésaj que leemos durante el tradicional Séder shel Pésaj[2], es la Gran Guía de cada familia judía que celebra la Festividad de la Liberación. Desde la narración de la historia de la liberación de nuestro pue­blo de manos del Faraón de Egipto, a las canciones que nos recuerdan la supremacía de Dios sobre toda Su creación; desde los dibujos en colores hasta la inclusión de la participación directa de toda la familia – grandes y niños, hombres y mujeres-, la Hagadá es una sor­prendente muestra de cómo se puede educar al pueblo judío a través de la acción y de la memoria. La Hagadá, y toda su concepción, par­te del precepto educativo de la Torá “Vehigadta lebinjá”[3], “Y le contarás a tu hijo” (sobre la salida de Egipto).

Muchas son las órdenes impartidas por la Hagadá durante esa cena memoriosa. Entre ellas, una fundamental: la de beber cuatro copas de vino, en carácter festivo. Nuestros Sabios mismos de la época de la Mishná[4] instituyeron esta orden, explicando que las Cuatro Copas simbolizan, entre otros conceptos, los cuatro imperios[5] que oprimieron a , las cuatro copas de castigo sufridas por estos imperios (todos, finalmente, cayeron), las cuatro copas en la historia de Yosef y el copero del Faraón[6], los cuatro decretos que el Faraón promulgó para oprimir al pueblo judío[7]… De todas estas explicaciones sin duda la más conocida es la de que las Cuatro Copas representan los cuatro términos de la redención sobre el pueblo judío mencionados en Shemot (Éxodo) 6:6-7: “vehotzeti… vehitzalti… vegaalti… velakajti…[8]”, es decir: “Y sacaré [al pueblo judío de su esclavitud en Egipto]… y lo salvaré… y lo liberaré… y lo haré Mi Pueblo”. Es por estos 4 grados de redención que bebemos 4 copas de vino, símbolo de alegría: para reconocer cada uno de los estratos que fueron parte de ese acto redentor divino que celebramos como tema central de la festividad de Pésaj.

En el texto de la Torá, no obstante, existe un quinto término de redención que sigue inmediatamente a los citados (en Shemot 6:8), “veheveti”[9], “y los traeré [a la Tierra de ]”.

¿Por qué los Sabios de no lo incluyeron? ¿Por qué fue que tan tarde como a partir del siglo XVIII[10], se intentó conectar a este quinto nivel de redención con una nueva orden a seguir durante el Séder de Pésaj – la de beber una quinta copa?

Los Sabios de de los siglos I y II de la era común podían hablar de las glorias del pasado, pero no podían hacerlo en relación a su presente. El Gran Templo había sido recientemente destruido. La vida nacional del pueblo judío en su tierra ancestral, arrasada. Los Sabios vivían bajo el yugo Romano, el más tremendo de todos los sistemas opresivos que había vivido la Nación Judía desde épocas de Yehoshúa bin Nun[11]. ¿Cómo incluir al término que señalaba la redención nacional judía, “veheveti”, “y los traeré [a la Tierra de ]”, cuando el pueblo judío estaba siendo sistemáticamente expulsado de ella? Jaza”l[12], los Sabios de , no podían hacerlo. Era incongruente con su presente realidad magra. Celebrar la redención del pasado era lo justo, lo cierto, lo verdadero. Pedirle al pueblo judío más que eso, en la época de opresión en la que vivían… era inhumano.

Es por esto que las primeras voces para instituir una quinta copa comenzaron sólo a partir del siglo XVIII… y se hicieron potentes cuando, al establecerse el Estado de , se pidió que se incluyera esa quinta copa[13] en el Séder de Pésaj: el pueblo de comenzaba a retornar a su Tierra Ancestral. El tan deseado, tan soñado “veheveti”, “y los traeré [a la Tierra de ]”, comenzaba a cumplirse… y eso, definitivamente, ameritaba a una copa adicional.

¿Qué debemos hacer nosotros, en esta era maravillosa que celebra al Estado de Israel reconstruido? Empecemos todos tomando las 4 copas… e incluyamos, como señal de alegría, de reconocimiento, de agradecimiento, de redención, una quinta copa que celebre esta maravillosa era que nos toca vivir, con nuestra vida nacional recuperada y tantas alegrías en nuestro ser comunitario en las diásporas.

Que tengamos un Jag celebrado, pleno, feliz. Que logremos devolver la relevancia a nuestros Sedarim de Pésaj, celebrando con ellos la redención libertadora pasada, y la presente, que cambió para siempre nuestro destino como pueblo. Que alcemos nuestras copas de vino, las Cuatro y la Quinta, con el agradecimiento de vivir y presenciar esta era de renovadas alegrías.

Que sea éste un Pésaj significativo, participativo, importante: en familia, en Comunidad, y vinculados a Israel.

¡Jag Pésaj Saméaj!
¡Jazak ve’ematz!

RABINO CARLOS A. TAPIERO
Vice-Director General & Director de Educación
Unión Mundial Macabi


[1] El magnífico libro que guía toda la cena de Pésaj, compuesto en su mayoría por los Sabios de la Mishná, siglos I y II de la era común.
[2] La cena familiar donde celebramos la libertad del pueblo judío del yugo faraónico hace más de 3300 años.
[3] Éxodo 13:8.
[4] La primera parte del Talmud.
[5] Asiria, Babilonia, Persia e Imperio Romano.
[6] Génesis 40:1-23.
[7] Primero, el faraón esclavizó a los israelitas para que por su agotamiento físico les fuera imposible reproducirse (Shemot 1:8-14). Segundo, él instruyó secretamente a las parteras hebreas para que mataran a todos los varones nacidos de sus compañeras hebreas (15-21). En tercer lugar, emitió una orden integral para que “toda su gente” echara al Nilo a todos los varones nacidos de los hebreos. Cuarto, les impuso que no sirvieran a Dios.
[8] “Así que ve y diles a los israelitas: ‘Yo soy el Señor, y voy a quitarles de encima la opresión de los egipcios. Voy a librarlos de su esclavitud; voy a liberarlos con gran despliegue de poder y con grandes actos de justicia. Haré de ustedes mi pueblo; y yo seré su Dios. Así sabrán que yo soy el Señor su Dios, que los libró de la opresión de los egipcios’”.
[9] “Y los llevaré a la tierra que bajo juramento prometí darles a Abraham, Isaac y Jacob. Yo, el Señor, les daré a ustedes posesión de ella”.
[10] Rabino Moshe Chagiz en Shtei HaLejem, principios del siglo XVIII.
[11] El gran Conquistador de la Tierra de Israel, que estableció en ella la vida nacional judía y fundó la época de los Jueces de Israel.
[12] Jaza”l = Jajamim zijronam librajá: los Sabios [del Talmud], sea su memoria bendita.
[13] Cuando se estableció el Estado de Israel, el rabino Menachem Kasher intentó, sin éxito, que el Rabinato Principal instituyera una quinta copa de vino en el Séder.

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