En noviembre se cumplirán 543 años desde que una bula papal expedida por Sixto IV en 1478 creaba la en España, una institución eclesiástica impulsada por los Reyes Católicos que quedaba bajo el control monárquico. Herejes o hechiceros sufrieron las torturas del Santo Tribunal en su afán por mantener la ortodoxia católica en España. Las torturas practicadas desde entonces y hasta principios del S.XIX son el rastro de la historia ‘negra’ de nuestro país.

Es la cara de la maldad de la humanidad, como nos comenta Francisco Molina, organizador de la exposición Inquisición de Granada, una muestra en la que el visitante podrá conocer de primera mano qué tipo de castigos sufrían aquellos que pensaban diferente, así como ver in situ algunos instrumentos de castigo. Pero no sólo se centra en los utensilios con los que se mortificaba a los ‘descarriados’ de aquí, sino que muestra una visión mucho más amplia de las prácticas cometidas en zonas como Italia o Alemania, también llevadas a cabo por tribunales civiles.


Un palacio judío para recordar su pasado
El Palacio de los Olvidados es el lugar escogido, no al azar, para realizar este viaje al pasado, un edificio que fue propiedad de un judío converso y que data del S.XVI.

Ubicado en el conocido ‘Paseo de los Tristes’ de Granada, en pleno corazón del Albaicín y con gran balcón hacia La Alhambra, el palacio es, en sí mismo, historia viva. Recordemos que, tres meses después de la conquista del reino nazarí de Granada, los Reyes ordenaron la conversión de los judíos al catolicismo para poder seguir morando en el reino. Fueron muchos los que optaron por esta salida para permanecer en sus hogares, otros tantos no lo hicieron y fueron perseguidos, sometidos y torturados. La comunidad judía, pues, sufrió también la ira de la institución, y ahora, de alguna manera, en este lugar, se recuerda a través de la exposición.


Más de 50 herramientas para infligir castigo o muerte al reo
El potro de estiramiento, el péndulo o garrucha, la tortura del agua o el brete fueron las herramientas más usadas por el Santo Tribunal para aplicar sus castigos, sin embargo, en Inquisición se pueden encontrar más de 50 piezas diferentes con las que se impartía “justicia”. Es un recorrido por elementos de tortura inventados por el hombre contra el hombre.


“No es una exposición agradable”, declara Molina, “porque no es agradable ver la peor cara del ser humano. Pero hay que conocer esta parte de la historia para reflexionar”. Y esta invitación para que la historia no se repita la pueden hacer suya todos aquellos que paseen por las cercanías del Darro gracias a la implicación de Sagrario González, que consiguió que la muestra privada aterrizara en la ciudad granadina en colaboración con Francisco Molina, que también mantiene abierta una exposición similar en el casco histórico de Toledo.

FuenteLa vanguardia

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