A veces estamos tristes por haber perdido algo que nos ha dado mucho beneficio, mucha alegría y bienestar.
A veces estamos tristes por no lograr aquello que nos hubiera dado todos esos placeres.
La tristeza, siempre es relativa a la pérdida, ya sea de una oportunidad no alcanzada o alguna ya lograda y perdida.

En ambos casos, no puede haber tristeza si no se adjudica el causal a la misma persona. Es decir, si dicha pérdida fue por algo ajeno a nosotros, por por ejemplo, entonces, más que tristeza es bronca y enojo.

Cuando la tristeza es por algo perdido que creíamos beneficioso cuando en realidad era perjudicial, es porque es una tristeza inconsciente, una tristeza sin razón.

Hoy en la noche será 9 de Av, el día más trágico y triste de la de AM ISRAEL. El día que debemos entristecernos por varios motivos. El motivo principal es por no saber lo que hemos perdido, por no tener consciencia de la magnitud de la pérdida, por creer que el tiempo es un antídoto que borra las huellas del pasado, por no entender que las tristezas y los enojos son cosas distintas, a sabiendas que lo que hemos perdido fue por nuestra causa y no por robo, por creer que existió un enemigo que nos ha hecho daño sin entrar en conciencia que no existe nada que no sea provocado por nosotros mismos.

Hemos de entristecernos por entristecernos de la destrucción del Bet Hamikdash, ya que no por eso estamos tristes, pues ese no fue más que el resultado de las consecuencias. Hemos de entristecernos entonces, por los causales que nos han llevado a entristecernos, por estar tristes y no remediar el dolor enderezándonos al caudal correcto, por ser que la magnitud de nuestros actos, sólo destruyen piedras y construcciones sagradas, cuando no entramos en razón que "M, M, HA, H, K, B, H" está "triste".
Hemos de enlutarnos por no haber estado tristes a tiempo, hemos de llorar por no llorar a tiempo, hemos de arrepentirnos por no arrepentirnos a tiempo.

Es lógico que hay mucho más, pero si no empezamos por convencernos que no existe una fecha para la teshuba, para llorar y enlutarnos, no podemos ni empezar a entristecernos.
La fecha indicada es cada instante de vida, cada precioso momento.
Esta fecha nos recuerda que así debe ser todo el año. Todos los días son propicios para hacer Teshuba, para entender la magnitud de nuestros actos, para amar y temer a y saber que él es el dador de todo.

Todos los días debemos pararnos frente a y saber delante de quién estamos.
Siendo así, ésta noche, tendremos el mérito de estar bailando en los patios del Bet Hamikdash con la venida del Mashiaj.

Que sean éstas palabras para Hatzlaja rabba de todos los que nos cuesta mucho hacer Teshuba.

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Mi nombre es Gabriel Zaed y escribo bajo el seudónimo de Rob Dagán. Mi pasión por la escritura es una consecuencia del ensordecedor barullo existente en mis pensamientos. Ellos se amainan un poco cuando son expresados en tinta, en un escrito. Más importante es expresarse que ser escuchado o leído, ya que la libertad no radica en hablar, sino en ser libre para pensar, analizar.