Diario Judío México -Este es un artículo que ya había publicado con anterioridad. Pero me pareció acertado ahora que me enteré que falleció. No encuentro otra forma de honrarlo con palabras”.

Después de la conferencia en que conocí a Max Daniel un sobreviviente del Holocausto, tuve el honor de entablar una amistad que continúa hasta el día de hoy. La cuál me enorgullece enormemente.

Me siento honrada de poder decirle “mi amigo”.

Max era un joven de 17 años cuando fue capturado, por lo que tiene pleno conocimiento de lo que fue la Shoá en sus años de juventud.

No hay forma de describir el Holocausto judío. Pero si alguien es ejemplo de alegría, supervivencia y de adaptación a los tiempos es: Max Daniel. Por lo que decidí hablar nuevamente de él ya que es un modelo a seguir.

Gracias Hashem, mi D´s por conocer a Max Daniel, gracias por hacerlo tan alegre y tan fuerte y gracias porqué por algo creaste este encuentro que tanto me ha aportado.

Gracias Max por ser tan humilde y tan excelente ser humano, no tengo palabras para describir la alegría y un profundo agradecimiento por todo lo que me ha enseñado y que me ha aportado tu amistad.

Y comienzo el artículo diciendo:

El humor es uno de los talentos más importantes para poder prevalecer ante cualquier situación. Más aún donde tuvo lugar uno de los eventos más trágicos de la historia: el holocausto judío.

Esta historia trata de un hombre que tuvo la fuerza de sobresalir durante los años de la guerra ante la peor barbarie.

Este hombre es Max Daniel, nacido en Budapest, Hungría. Un sobreviviente del holocausto que habla de este tema de forma tal, que le resta a este evento su peor cara: la maldad hecha historia.

El señor Daniel estuvo en el sanguinario campo de concentración de Bergen –Belsen durante un año haciendo trabajos forzados. Fue despojado de familia, posesiones e intentaron quitarle hasta la dignidad humana.

Estando doce meses en total en tres lugares. Siendo liberado por los soviéticos en Theresienschtadt.

Los alemanes no le pudieron arrebatar su mejor capacidad, la aptitud de saber sobrellevar el horror con un grado de humor.

El sentido del humor es mucho más poderoso de lo que muchas personas piensan. Es encarar la tragedia con el beneficio de no dejarse subyugar.

Max es un hombre que aparenta mucho menos edad de la que tiene. A sus casi 90 años, habla con fluidez y tiene una capacidad mental extraordinaria. Cuando habla, contagia con su humor hilarante. Camina, que parece que trota, se mantiene en excelente forma física y mental. Todo esto gracias a que desde aquellos obscuros tiempos de persecución y muerte logró cada día vivir con alegría…una alegría que pareciera casi imposible de tener dado que las circunstancias eran inauditas e insostenibles.

El Sr. Daniel supo sacar provecho de una de las más poderosas herramientas humanas para sostenerse: el sentido del humor. Hasta la fecha tiene un carácter y modo de ser que le permitió en ese momento tan obscuro, sacar ventaja, gracias a su estado de ánimo. El efecto del humor y de la risa, le permitió tolerar la amargura y dolor. Aún cuando todo a su alrededor era sufrimiento.

Estos rasgos de la personalidad de Max Daniel le permitieron resistir durante tantos años al cautiverio y la tortura. ¿Pero cómo lograrlo cuando uno sólo ve desolación? A decir del Sr. Daniel es a través de encontrar en todo las cosas buenas. Esto es una tarea diaria, de encontrar hasta en los detalles, las cosas alegres, para seguir viviendo día a día.

En esos tiempos que vivió, cada suceso lo convertía en un sentido distinto, redireccionarlo gracias a su ingenio, ocurrencia y humorismo.

El Sr. Daniel es un extraordinario ejemplo de enseñanza de la alegría en tiempos de tragedia. La alegría de querer vivir a pesar de no manifestarse razones lógicas para encontrar nada bueno. Es un testimonio sobre la fuerza del espíritu humano para afrontarse a sí mismo y a la vida.

El temperamento de Max Daniel nos da cátedra motivacional para demostrar como la alegría y el humor permiten ser los componentes de su vida larga y afortunadamente feliz con su familia en que formó al llegar a nuestro país.

Su familia sabía que era sobreviviente del holocausto pero por más de 50 años no habló de su tragedia, pensó que era mejor dedicarle a la vida su mejor cara: la alegría, enseñarles a sus hijos y ahora a sus nietos, como deben disfrutar cada instante. Vivir siempre con una sonrisa.

Cuando lo escuché hablar me impresioné que no se viera un hombre acabado, que ahora en el presente a sus casi 90 años tiene planes para seguir trabajando y disfrutando de la vida. Al terminar de hablar en su conferencia, en la cual nos hacía reír haciendo chistes, -ya que es un hombre increíblemente carismático-, me le acerqué para tomarme una foto a su lado y le dije: es un honor conocer a alguien como usted, que es historia viva, ejemplo de la importancia del humor y de la alegría.

Y que por alguna razón D´s me permite conocerlo y así apreciar mi vida con mayor amor. Gracias por haber sobrevivido.

Agrego un último párrafo con el que termina Max Daniel su plática motivacional y que dice así:

Y por último, con tener buen humor expresamos óptimas emociones a la vez. Que sentimos un estado de bienestar que casi a todos los agrada.

Sabía que algo andaba mal, pero nunca lo acepté. Hasta ahora a pesar de que tengo 89 años me siento independiente.

Y tomando en cuenta mi edad, presumo tener regular calidad de vida, por ser siempre optimista.

Estoy convencido que mi buen humor, fervoroso entusiasmo y buena fortuna me ayudaron a sobrevivir la Segunda Guerra Mundial, los trabajos forzados y los dos Campos de Concentración.

“En el momento que leí la columna de su muerte, sentí un deseo profundo de llorar. Pero el dejó en mí una legado que tatuó mi alma: a pesar de todas las circunstancias por más terribles que sean, uno debe de darle paso a la calma, la alegría y a la risa, como elementos de ayuda a superar una pérdida tan grande. Estoy segura que Hashem lo tiene a su lado con una gran sonrisa. Descansa en paz querido amigo”. Mary.

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2 COMENTARIOS

  1. Mary querida: La alegría de vivir- a la que tu te refieres- la cara pintada de sonrisas, creo tienen que ver con un don que se nos concede al venir a este mundo, a pesar de lo peor que nos toque transitar.

    El último párrafo de tu columna, como un soplo de brisa en primavera, me erizó el alma toda. Gracias por compartir este canto a la Vida.

    kwek

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