Diario Judío México - Cuentos e historias de mujeres es un sueño convertido en realidad gracias a 2LÎNEAS, la editorial comandada por Hildebrando Cota y Marú Luna. Y surge a la vida gracias a la imaginación y oído atento de Sara quien recrea la voz, el coro de voces variopinto, de mujeres con voz y anhelo de ser escuchadas.

Sara comparte un mundo fascinante, el de las confidencias, tesoro oculto de palabras que afloran en busca de un oído atento. Bien es sabido que en los cuentos todo mundo habla y habla, se abre de capa y se muestra cual exhibicionista de la realidad y de los sueños. Y los de Sara no son la excepción. Sus mujeres hablan, dialogan, comentan, descubren al mundo y se descubren a sí mismas.

Seguidora de una tradición de cuentistas mujeres que hablan de mujeres -en México destacan la Loeza, la Mastreta, la Pacheco, la Pardo, la Murguía entre otras- aborda temas hace años prohibidos, los de alcoba y en diferentes matices, como si se tratara de una rica colección de pinturas a observar.

¿Y de qué hablan las mujeres? De ellas mismas y de sus deseos recónditos como en el bien logrado relato Las rosas y el mar o por qué no, de hombres. Del de Capricornio o típico picaflor; del amigo cibernético, del hombre «quien tiene a la muerte sentada junto a él acompañándolo y no tuviese futuro», e indirectamente en un cuento de mujer, intitulado La novia, describe al hombre taimado, de doble vida. Entre paréntesis La novia posee un final inesperado que preferimos callar.

También aparece el amante perfecto que no lo es tanto, causante de un suicidio en vida y de un suicidio definitivo; o un abuelo irlandés que trae al mundo entero de cabeza, más bien sus cenizas… Dentro de la galería masculina también se encuentra el marido esperado, anillo al dedo de una impertérrita soltera: el abandonado, el traicionado casi a gusto, el muerto tras la «pequeña muerte» del amor. El bribón amante de tres femeninas; el señor que camina como «pato» y «con cara de buena persona», el suicida, el lector de Casa de Muñecas de Ibsen; quien aspira a beber de «dos copas», es decir, mantener relaciones con hermanas, el amante perfecto, pero a prueba, el amor de ocasión, el mitómano y un tal Manuel de Silva, futura promesa de la escritura.

Si bien éstos son cuentos e historias de mujeres siempre o casi siempre los hombres se transforman en seres protagónicos gracias a sus «medias costillas» que no paran de hablar, largo y tendido, de sus hazañas. Así pues, los hombres existen en estos cuentos de mujer, gracias a una colección de mujeres que insistieron en compartir su vida y obra con la autora, maga, y, lo crean o no, con fama de pitonisa sabihonda que cita a Proust, no por oído, y que salpica sus cuentos con frases célebres y prácticas a saber:

«El verdadero arte se cumple en el silencio».

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