Diario Judío México - Si este 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, está dedicado a quienes sobrepasamos los 60 años de vida es porque en menos de cuatro décadas el número de adultos mayores se duplicará y los problemas de salud mental, en este sector de la población, crecerán exponencialmente.

Para el 2050, 2,000 millones de terrícolas envejecidos padecerán todo tipo de enfermedades y, muy probablemente, las depresiones, las demencias y el abuso de sustancias serán algunos de los padecimientos que ocupen los primeros lugares de una larga lista de achaques y calamidades.

¿Habrá entonces suficientes recursos humanos y materiales para encarar semejante reto de salud pública o terminaremos en Soylent Green?

Si el curso de las actuales políticas de salud no cambia, los expertos vaticinan que los países pobres y de mediana economía seguirán llevando la peor carga epidemiológica y en los peores escenarios posibles.

Actualmente, la carga global que imponen las enfermedades mentales en todos los países y regiones geográficas sobrepasa la discapacidad impuesta por cualquier otra enfermedad no-transmisible.

Ni siquiera padecimientos como diabetes, cardio-vasculares, respiratorios crónicos y cáncer reducen tan drásticamente el promedio de años de vida y el tiempo de vida saludable como cuando se presenta la depresión, el trastorno bipolar o la esquizofrenia.

La depresión, por ejemplo, está catalogada como la segunda causa mundial de años vividos con discapacidad, que es un referente para medir los efectos de una enfermedad que, por sí sola, no mata al paciente, pero tampoco le permite vivir plena y satisfactoriamente.

Éste es el caso de millones de personas en el mundo con trastornos mentales que no pueden estudiar, trabajar, divertirse o entablar relaciones satisfactorias como los demás.

La enfermedad mental, para muchos adultos mayores, significa una especie de muerte del alma o la pérdida de la noción de sabernos dueños de nosotros mismos. La ansiedad, las adicciones (alcoholismo), la esquizofrenia y el trastorno bipolar son enfermedades mentales que, junto con la depresión, están catalogadas entre los 20 padecimientos que más contribuyen a la carga global de años vividos con discapacidad.

Son muchos los factores demográficos, psicosociales, biológicos y económicos que influyen en el estado mental. Para los viejos, el vivir en aislamiento, la pérdida de autonomía y estatus social, la pobreza, las limitaciones en la movilidad, el debilitamiento de los sentidos y la pérdida de seres queridos representan condiciones que minan su salud y bienestar generales, incluyendo el estado mental.

Durante la vejez, las personas están más expuestas al maltrato. Esto sucede a menudo en las casas, con la propia familia y en instituciones asilares. Pareciera que los ancianos son seres transparentes que dejan de tener una presencia digna de tomarse en cuenta, ya no digamos de ser respetada y valorada, sobre todo en la pobreza.

Cuando yo era estudiante de psiquiatría, realicé un sencillo estudio comparativo entre dos grupos de ancianos (mujeres y hombres) deprimidos en la ciudad de . Unos vivían en una mansión habilitada donde se pagaba una onerosa cuota mensual. El segundo grupo, para gente muy pobre y abandonada, habitaba en un asilo público en condiciones generales deplorables.

Al final de cuentas, lo que más me impactó fue que, a pesar de que ambos grupos habían tenido puntajes similares de síntomas depresivos en los tests psicológicos, los ancianos que vivían en el asilo para ricos comentaban amargamente el que sus hijos – a pesar de poseer medios suficientes y más de una habitación desocupada en sus casas-, los habían refundido en ese lugar alejados de la familia.

En cambio, aquellos ancianos que literalmente no tenían ni en qué caerse muertos, jamás dejaron de mostrarse agradecidos ante el beneficio de contar con un techo, una cama y un bocado que comer sin tener que pagar un centavo.

Es por ello que en este Día Mundial de la Salud Mental tiene sentido recordar que el apoyo comunitario, la fuerza de la amistad y la integración familiar son el soporte principal de la salud mental y la dignidad de los adultos mayores.

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Formación Académica:Medico-Cirujano (UNAM)Especialista En Psiquiatria (UNAM)Maestro En Medicina Social (Universidad Autonoma Metropolitana)Diplomado En Derechos Humanos (Universidad De Colima)Actividad Profesional Actual:Responsable Del Programa De Salud Mental Del Consejo De Salud Del Estado De Colima (Ssa)Psiquiatra De La Clinica Hospital Miguel Trejo Ochoa Issste, Colima, Col.Miembro Del Comité Editorial Nacional De La Revista Salud Mental