Diario Judío México - Después de medio siglo de guerra fría con la U.R.S.S. y sus aliados, y tras el colapso de ésta en 1991, Estados Unidos surgió como el líder mundial indiscutible. Su modelo – político, económico, etc. – había triunfado, y se erigía como ejemplo para el resto del mundo.

Pero en relativamente poco tiempo, quizá década y media, ocurrió algo que parecía increíble: E.U. ha quedado estancado o se ha visto rebasado en múltiples aspectos por otros países, lo que hace pensar que su modelo está lejos de ser tan superior como parecía.

Si bien sigue siendo líder – no indisputado – en áreas importantes como ciencia y tecnología, y en secundarias pero llamativas como espectáculos, películas, etc., en otras fundamentales presenta un nivel mediocre o malo. Veamos algunas.

El transporte público norteamericano no resiste la comparación, ya no digamos con el de Francia o Alemania, sino incluso con el de algunos países tercermundistas.

Su sistema de excluye a millones de individuos, y tampoco puede compararse con el de países adelantados. El extendido problema de la obesidad lleva décadas de existir, pero hasta hace poco empezaron las autoridades a prestarle atención.

El dólar está en declive, y es precaria la situación de empresas como aerolíneas y fabricantes de autos. Las acciones de General Motors, otrora principal empresa del mundo, cayeron a su nivel más bajo en 50 años. La FDIC, institución que vigila a la banca, incluye en su lista de bancos en riesgo a ¡90 instituciones! La misma entidad, increíblemente, ha mantenido por décadas el mismo nivel de cobertura para los cuentahabientes, nivel obviamente insuficiente hoy.

El sector energético es sumamente dependiente del petróleo y está atrasado en energías alternativas. En fechas recientes los estadounidenses han desarrollado frenéticamente el etanol, con consecuencias negativas en los precios alimentarios mundiales.

A pesar de sus numerosas universidades de clase mundial, la educación media no es destacada. En pruebas aplicadas en 2006 a miles de estudiantes de secundaria de países de la OCDE, E.U. quedó en el lugar 21 (de 30) en ciencia, y en la posición 25 en matemáticas. La ignorancia de buena parte de su población preocupa a estudiosos como la escritora Susan Jacoby, autora de “The Age of American Unreason”.

A pesar de ser de los pocos países desarrollados que aplica la pena de muerte, y con un descomunal número de personas en prisión (más de 2 millones), los niveles de delincuencia son muy superiores a los de naciones desarrolladas. Hechos en que un desquiciado elimina a varias personas, ya casi no son noticia. Posee asimismo la mayor cantidad de adictos a las drogas, problema cuyo mal manejo por las autoridades ha afectado a muchos otros países, entre ellos México.

Aunque E.U. se considera el adalid de los derechos humanos, durante la era Bush éstos mostraron considerable retroceso, evidenciado en torturas, violaciones a la Convención de Ginebra, prisiones extraterritoriales, etc., que le han merecido a E.U. reclamos de organismos como Amnistía Internacional.

Su política exterior ha tenido una de sus peores expresiones en la guerra de Iraq, iniciada con base en pruebas endebles y aun falsas, y en oposición a la mayoría de las naciones. Ha adquirido popularidad en E.U. el ejercicio de un criterio doble: respetar la ley internacional si le conviene, y si no, pasar por encima de ella. El presidente Bush ha mantenido una posición adversa a la O.N.U. y a la Corte Internacional de La Haya, y practicó una política errónea hacia Rusia, la cual ha contribuido a generar un violento conflicto entre ésta y Georgia.

En la cuestión ambiental, E.U. estaba obligado, por sus emisiones totales, sus emisiones per cápita, su capacidad tecnológica, etc., a ser el primero en enfrentar el problema. En cambio, ha recurrido a cantidad de artimañas y pretextos para no unirse al acuerdo de Kyoto y no actuar en forma responsable. Sus constantes obstrucciones merecieron a su delegación, en una conferencia internacional, la memorable frase: ‘lead or get out of the way’. En un momento posiblemente crítico para la humanidad, E.U. ha desempeñado un papel lamentable, quizá el peor de su .

Todo ello ha deteriorado notablemente su prestigio internacional, lo cual ha sido reconocido incluso por los candidatos presidenciales (al menos los demócratas). En varios aspectos, como el clima y el control del tráfico internacional de armas, no sólo ha dejado E.U. de ser un líder, sino que se ha convertido en un país problemático que impide a los demás llegar a acuerdos útiles.

Los problemas anteriores no se deben exclusivamente a Bush (que según múltiples opiniones ha sido el peor presidente de los E.U. en toda su ), si bien él hizo aportaciones más que abundantes para empeorar casi todos.

E.U. podría en el futuro recuperar su prestigio y liderazgo, y no se puede descartar que ello suceda. Pero actualmente parece estar vacante el puesto de líder mundial, aunque urge sea ocupado, y no sólo para que alguien haga el papel de ‘policía del mundo’, que muchas veces se requiere, sino por los múltiples problemas que afronta hoy la humanidad.

E.U. exalta constantemente las virtudes de su modelo político y económico, y busca por todos los medios exportarlo, pero ese modelo ha empezado a hacer agua por muchos costados. Por ello, debería el mismo país, que con frecuencia intenta enseñar al resto del mundo qué hacer y cómo proceder, poner primero en orden su propia casa, que requiere de múltiples arreglos.

Continuará…

Las opiniones expresadas aquí representan el punto de vista particular de nuestros periodistas, columnistas y colaboradores y/o agencias informativas y no representan en modo alguno la opinión de diariojudio.com y sus directivos. Si usted difiere con los conceptos vertidos por el autor, puede expresar su opinión enviando su comentario.

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

Artículo anteriorLos barcelonnettes en México
Artículo siguienteEl hueco