Diario Judío México - Hay momentos en la vida en los que uno sabe que debe involucrarse en alguna causa. La mayoría de las veces es en la adolescencia y juventud cuando uno siente este tipo de llamados ó momentos de ayuda para el prójimo.

He visto junto con otros amigos, como los chavos de ahora tienen una especie de apatía por entrar a cualquier organización o actividad que requiera un 100% de compromiso.

Muchos de los jóvenes lo ven como una falta de tiempo y siendo más importante, están jugando Candy Crush, tomando el café en Starbucks, ó no haciendo nada. Algo así como que dijera el rector de la UNAM, Narro son:  ninis, ni les importa ni hacen nada (no lo dijo así, se refería a otra cosa, pero el principio es el mismo).

Muchos de ellos parecen estar invernando, esperando en estado de relax a que algo vaya pasando, supongo que el tiempo.

Lo peor es ver como cuando ocurren  circunstancias realmente graves de apoyo muchos chavos, no les interesa en lo más mínimo el compromiso con la gente. Con la gente necesitada.

Y tampoco se requieren tragedias, sino que no se involucran aunque no esté pasando algo de peligro.

Esta como el caso de unos muchachos que ayudaban a una chica en estado terminal a que se cumplieran algunos de sus deseos. Una de las jóvenes estaba realmente volcada en ayudar. Mientras que la otra hasta puso todo el tiempo cara de “asquito” a la niña enferma diciéndole a su amiga comprometida: “es la primera y última vez que ayudo en esto; la verdad guacalita”.

Por supuesto la prepotencia y forma de hablar de esta segunda chava sólo ponía al descubierto sus propias carencias emocionales y creyéndose que por estar en un mejor estatus económico no debería de estar con alguien “menor” a ella.

La diferencia fue cuando la chava que sí se involucró en la causa dijo: “quiero volver a hacerlo, debe haber mucha gente que nos necesita y quiero ayudar”. Eso representó su calidad humana.

Tomar responsabilidades, es algo que en estos tiempos requerimos todos de todos. Es formar con verdadero compromiso. el hecho de que todos estamos necesitándonos unos a otros. Pero que mejor que el que tiene ciertos recursos también los utilice para ayudar un poquito más.

Ósea es dar un extra de esfuerzo, que valdrá la pena en el momento de la ayuda además de sentirse bien al hacer un acto de apoyo con otro ser humano.

¿Qué le pasa al grueso de los chavos?, (no digo todos, porque hay muchos que sí hacen trabajo voluntario).  Pero en general hay muy poca solidaridad, dejan pasar las cosas y hasta con hartancia.

En las escuelas los invitan a hacer labor social y escogen la que menos tenga que ver con comprometerse al 100%, la más fácil y la que les de puntos.

Es como la ley del mínimo esfuerzo.

Pero la ceguera de querer ver que se requiere cada mano para apoyar a otra es enorme. Hablar de grandes ideales es ¿de qué me está hablando?, se conforman con mandarse mensajes, whatsApp, criticándose unos a los otros, viendo la computadora por horas.

El ocio es la madre de todos los vicios, de ahí sólo salen malas ideas. Cuando es mucho mejor hacer algo bueno y útil a no aportar… nada.

Es un conformismo con lo que hay, seguramente en alguna parte esperando algo mejor, pero que les reditúe. Esto no está mal, pero la solidaridad, el compromiso con las causas desfavorecidas y ayudar a cualquier organización que requiera voluntarios es cosa como de otro planeta.

Son los valores que se deben tener en la juventud gracias a que justamente es una de las etapas cuando más aventado se es.

También veo como en ciertas organizaciones el número de gente que participa tiene un mínimo de 40 años y de ahí para arriba.

Cuando lo que además se necesita para el futuro es que los jóvenes de la comunidad se comprometan con estas asociaciones cívicas y de ayuda social.

¿Qué va a pasar con la siguiente generación?, quién va a tomar la batuta?, hay muchas organizaciones, organismos y cosas por hacer: se requiere más participación activa.

Los valores van más allá de que les den puntos extracurriculares en la escuela, los valores son parte de una forma de vida.

El asunto es crear gente comprometida. Alentando a nuestros hijos ó nietos a la participación comunitaria. Sería increíble verlos cada vez más participativos, activos en nuestras u otras organizaciones.

Nuestro país tiene un porcentaje de jóvenes altísimo, ojalá que empecemos a ver caras jóvenes listas y proactivas, dando todo para mejorar nuestra comunidad y nuestro país.

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Estudié la carrera psicología para poder ayudar a las personas, siempre he tenido un sentido de vocación hacia los demás. Además de que me gusta mucho el aspecto espiritual ó profundo del ser humano.Quiero ayudar a las personas a que alcancen su potencial, asesorándolos en lo que necesiten. Apoyando sus fortalezas. Me gusta la idea de ejercer mi profesión donde se conjugue el gusto por la gente. Puede ser por medio de: seminarios, talleres, pláticas, artículos, etc. para que las personas en lo personal y/ó en el trabajo logren sus objetivos y se superen.