Si habría que buscarse una imagen definitoria de una lista larga de atributos y vaguedades que pudiéramos definir al judío visto en el podemos hablar de escenarios y tendencias diferentes a través del tiempo.

Desde que las películas comenzaron a interpretar una a principios del siglo XX, se reconoció la enorme capacidad de influir en las audiencias masivas. Las industrias nacionales de filmes han servido para moldear la opinión pública. Cuando durante la Primera Guerra Mundial consideró que los filmes eran muy importantes para las finalidades de moral y propaganda.

El informativo fue el más usado para la propaganda, este género que había adquirido reputación durante la Primera Guerra Mundial, para el público de la época, era un vislumbre de la realidad, además tenía la virtud de contar con la imagen, que originaba producciones baratas y grandemente efectivas en sus metas. Por lo que concierne a la objetividad que se le suponía a estas producciones, la creación de estereotipos u opiniones impuso limitaciones de argumentos y lo que no redujo fue su gran influencia social.

En el departamento de cinematografía del régimen nazi, dirigía toda la producción fílmica alemana con los designios políticos del mando superior. El dominio sobre la producción era total: autorización previa a la ejecución del guión; aprobación del guión antes de filmar la película; revisión sobre el reparto y los intérpretes y, antes de ser exhibida debía pasar por la censura de la Sección de Examen de los Filmes, que era quien permitía la película o se oponía. La nacionalización de la industria cinematográfica alemana comenzó en 1937, cuando el Gobierno compró la Sociedad Anónima Universum (conocida popularmente por sus iniciales: (UFA).

Enmarzo de 1927 Alfred Hugenberg tomó el mando de la compañía. La UFA que utilizó los noticiarios y documentales filmados para ayudar a Hitler en su ascenso al poder, al lograr en 1933 gana las elecciones, el partido nazi se dedica a eliminar a sus opositores políticos. El ministro de propaganda Joseph Goebbels controló el contenido de los filmesde la UFA que se convirtieron en un alegato pro-nazismo quedando supeditada su existencia a la justificación del régimen y sus acciones. Entre los filmes antisemitas destacan: El judío eterno (1940) del director antisemita Fritz Hippler y El judío Süss del director Veit Harlan, para lograr fuerza, se usaron estereotipos exagerados, el tema de los judíos fue lo más usado, y su figura la más dañada por el nazi, las dos películas estrenadas en 1940 prepararon el camino para la aniquilación de millones de personas.

El ewige Jude (el judío eterno) es una película nazi anti-Semita de propaganda dirigida en el año 1940 por Fritz Hippler. La película consiste en la peculiaridad documental integrada con los nuevos materiales filmados después la ocupación nazi de Polonia, que entonces tenía una población judía de cerca de 3 millones. El propósito de la película era explicar al público alemán sobre el peligro planteado por esta nueva población, que había venido bajo control del Reich.

Una de las tomas del inicio de la película como cuando las ratas que emergen de una alcantarilla, asocia con una multitud de judíos en una calle polaca que se apura. Los individuos tienen particularidades faciales enfermas y malformadas. Esta toma explica cómo las ratas son los bichos del reino animal, los judíos son los bichos de la raza humana.

El narrador continúa, los judíos tienen la capacidad de cambiar su aspecto y de mezclarse. Una escena que se enfría representa a cuatro hombres barbudos en traje judío tradicional, entonces los muestra que se afeitaron para dedicarse a negocios modernos, mientras que el narrador explica que solamente un “ojo experto” puede distinguir sus características judías. En esta escena, los ojos de los hombres vagan a partir de un lado de la toma al otro mientras que sonrían a la cámara fotográfica — los hombres, que fueron filmados mientras eran filmados estaban amenazados por soldados que les apuntaban con rifles dirigidos…

Otras escenas contenían personajes notables tales como Albert Einstein, la líder socialista Rosa Luxemburgo, e incluso Charlie Chaplin, que no era judío solamente quién manejó ganar la cólera de Adolf Hitler a través de su propia película, el gran dictador. Otras figuras conocidas se toman sin ninguna dificultad de contexto como por ejemplo, exponen al actor Peter Lorre en una escena de una película M, el vampiro de Dusseldorf de Fritz Lang, en la cual él actuó como un asesino de un niño.

Las escenas de la vida judía en Polonia también fueron realizadas para ridiculizar a los judíos. Muestran a Adán Czerniakow, que los nazis eligieron como jefe del Judenrat (consejo judío), sentado frente a una menorah (símbolo judío que es representado por un candelabro de siete brazos), gesticulando duramente en la insistencia del director, porque “así es cómo los judíos hablan.” Hacia el fin del filme.

El judío Süss, fue basada en una novela escrita por Lion Feuchtwanger (1884-1958), Novelista alemán, que escribió numerosas novelas históricas. El judío Süss escrita en año de 1925 cuenta la del un intendente judío de un príncipe, que se va apropiando de todo el dinero del pueblo e incluso de los fondos del propio príncipe.

El judío Süss era una película que exageraba al extremo, un dato curioso: 20 millones de personas vieron El judío Süss, un filme antisemita que moldeaba la realidad según el capricho de sus realizadores

Wim Wenders director de alemán contemporáneo Declaraba que nunca un país abusó del en términos propagandísticos como lo hizo bajo Hitler.

El judío Süss, fue difundida en los cines alemanes en 1940, la película tenía baja audiencia, debido a que el público alemán estaba acostumbrado al filmwork de directores tales como Leni Riefenstahl en el triunfo la voluntad y olimpíada. El judío Süss era una película que exageraba al extremo que rayaba de un claro creando una xenofobia exagerada.

La labor cinematográfica fue muy importante para el régimen nazi, las películas eran subvencionadas por el gobierno, (Staatsauftragsfilme) servían para glorificar la raza germana, usándolo como excusa para la expansión territorial (para crear un sentimiento de solidaridad nacional y la necesidad de ampliar el espacio vital), y al hilo de esto la idealización de la raza aria y su ensalzamiento, denigrando en parte a los judíos.

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Realizó varios estudios en Historia Universal, Literatura Universal y Hebrea. Más tarde siendo autodidacta sus conocimientos sobre Historia de Israel se destacaron en producciones escritas, en un principio por medio de artículos en "Foro" a partir de 1993 y posteriormente en la publicación de su libro "Encrucijada".

Ha incursionado también en géneros como poesía, cuento y novela histórica. Desde el 2006 escribe también en la revista "Expresiones" y en 2007 obtuvo el premio APEIM de periodismo.