Este es el artículo 48 de 51 en la serie La Nueva Caballería Andante

De los valores de la caballería andante.

El mentor espiritual de los Caballeros
Andantes es el Santo Elías, el Profeta del Fuego con el que se sienten identificados.

Antonio Escudero Ríos.

La sabiduría es la hija de la experiencia.

Leonardo Da Vinci.

Nunca permanecen ociosos ni andan merodeando curiosamente, cuando no van de marchas, lo cual es raro, para no comer su pan ociosamente se ocupan de reparar sus armas o coser sus ropas, arreglan utensilios viejos y se dedican a lo que le mande su Maestre inmediato o trabajan para el bien común. No hay entre ellos favoritismos, las diferencias son para el mejor, no para el más noble por su alcurnia. Se anticipan unos a otros en las señales de honor.

Bernardo de Claraval.

Elogio de la Nueva Milicia Templaria.

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Por los siglos que aún están por venir, todo Caballero Andante será recordado por su honor, de amplia rectitud y forjada resistencia, los Caballeros Andantes son elegidos por la nobleza de su Corazón.
Nada puede hacerse con los que se tuercen o no son resistentes, porque el lobo, la oscuridad y otras fieras jamás respetarán a los que se tuercen y no tienen espíritu de servicio. Parece que todo quiere quebrarse en nuestra sociedad moderna, en el ir y venir del mundo, de las prisas y de los datos. El hombre, sí, el hombre es presa de sus bajas creaciones artificiales, de una vida ya sin rumbo, rota por las estadísticas del rendimiento avanzado, categorizada en términos fraccionarios que fracasan una y otra vez ante la inmensidad de la Vida.
Posiciones enfrentadas ante unas catástrofes que solo ponen en evidencia nuestras pocas ganas de superación y trascendencia hacia la Divinidad.
En este panorama el Caballero Andante no se rinde, ni debe caer ante la llamada de la muerte, de los datos, de las catástrofes y de todo lo que se aleja de la rectitud que han marcado nuestros mejores siglos.
La Caballería Andante hace una llamada a la responsabilidad de cada uno de nosotros, en cada pensamiento y en cada acto con el que dirigimos nuestras vidas.
Tiempos de sangre y coraje con uno mismo para soportar la fatiga y no quebrarse en las pruebas que muchas generaciones y otras civilizaciones han tenido que soportar.
¡Tanto nos han hablado del Amor Universal, y de los buenos valores!, y aún así los negamos hasta que la verdad nos corta y nos despoja de nuestras máscaras, y cuando llega el mínimo soplo de viento nos borra del mapa entre la vergüenza y el escándalo de ser depredadores entre nosotros mismos.
¡Y al final, qué corta es la vida, y cuántas cosas se quedan en el camino!

-Apunta todo esto, Escudero, en el Gran Libro de la Caballería Andante, que hay que dar ejemplo y en este ejemplo encontraremos a nuestras damas.

Trato de hablar por teléfono con usted y no lo consigo.
Llámame cuando pueda, ya que me gusta oír su voz suave y cálida.
Y como Caballero Andante a su Dama paseando con ella, mientras le lanza ardientes palabras, miradas fogosas y requiebros de amor.
Cosas estas que aprecian mucho las Dueñas de los corazones de sus amadores que oyen complacidas los cumplidos de éstos, y se sienten como quinceañeras con minifalda que impelidas por el ardor juvenil se entregan en los brazos de los Caballeros Amados a todo tipo de besos, caricias y dulces palabras de amor que colman de gozo a las Damas y a los Caballeros.
No hay nada más hermoso y envidiable que el juego amoroso de un joven apuesto y una bonita mujer. Hasta los astros se detienen admirados y complacidos al verlos. Así habló el Caballero Andante a su amada Doña Dulcinea, y llenos de gozo se entregaron generosamente a las delicias del amor. Y así les dieron las horas y las horas entre envite y envite....

La vida ofrece muchas cosas no elijamos la cultura de la muerte.

Por el Gran Maestre don Antonio Escudero Ríos y Alberto Kadan Navarro Mora.

ANNO TEMPLI CMIII
BRUNETE-MADRID.
Julio de 2021 – AV 5781

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