Diario Judío México -

Todos somos concientes que Irán está liderando una severa amenaza de vida contra el mundo occidental, los cristianos (de occidente y del mundo), los judíos (de Israel y la Diáspora), los budistas (de Bali, Tailandia, etc.), los hindúes (de Cachemira e India), los musulmanes herejes (véase la tragedia cotidiana en medio oriente), los drusos, “los ateos” (humanistas y laicos); los musulmanes que no aceptan la Yihad, las mujeres emancipadas del mundo y el Estado de Israel.

¿Hasta cuándo esa triste, repetida y nada perdonable escena de las sucesivas inauguraciones de la Asamblea General de la ONU? – donde el Presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, tiene ese raro deshonor de manifestarle a la nada honorable asistencia y al mundo todo su odio y malos augurios y como broche de oro un lamentable público que se pone de pie para aplaudir obsecuentemente tan espantoso discurso.

En estos tiempos que transcurrimos en nuestra querida se habla mucho de la memoria, de ese preciado atributo que permite a nuestra limitada mente, retener las experiencias e informaciones del pasado, organizarlas, almacenarlas y evocarlas de acuerdo a las demandas internas y externas de lo que nos acontece.

Lógicamente, se asocia a la memoria un término inevitable: la justicia. Sabemos que sin memoria es imposible arribar a esa justicia pero la paradoja se acentúa dramáticamente si intentamos conservar la memoria pero nos resulta imposible alcanzar la justicia.

Un 18 de julio de 1994 se produjo el trágico y todavía impune atentado a la sede de la AMIA, Buenos Aires, , con sus 85 asesinados y cientos de heridos. Ahora se cumplió el décimo octavo aniversario del “más sangriento atentado terrorista perpetrado en la historia ”.

Una prolongación indefinida de la memoria sin justicia a través de los tiempos, abre las compuertas a una situación desesperante y violenta como si se preservara para siempre la tragedia que dio lugar a dicha memoria.

Ha transcurrido el tiempo, los medios de difusión sigue inundando nuestros oídos y nuestras mentes de divagaciones y conjeturas. Un extenso y desafinado coro de políticos y funcionarios públicos nos hacen declaraciones rimbombantes prometiéndonos investigación, milagros y justicia. Mientras tanto la impunidad y la indiferencia continúan reinando sombríamente, acompañadas de sus serviles cómplices, la injusticia e la hipocresía.

La Justicia ha acusado formalmente a Irán y a la milicia chiíta Hezbollah y ha solicitado la captura de Ahmad Vahidi, junto con otros cuatro jerarcas iraníes a quienes se acusa de decidir, planificar y organizar el atentado de AMIA, el 18 de julio de 1994 cuando un suicida de Hezbollah ejecutó la trágica catástrofe.

El gobierno de Irán rechazó sistemáticamente estas acusaciones mientras el prófugo ministro de Defensa de Irán, Ahmad Vahidi, participó hace poco de un acto oficial en Bolivia pero no pudo ser detenido por la inmunidad diplomática de la que goza.

Las evidencias responsabilizaron al Gobierno de Irán por el ataque, pero la causa judicial está prácticamente estancada, sin detenidos ni acusados…. dieciocho años después….

Mientras tanto se produce un significativo aumento de las relaciones comerciales entre Irán y que llegó a 1.197 millones de dólares comparado con los 30 millones de dólares de 2007. Irán adquirió recientemente 4.425.627 toneladas en productos agrícolas argentinos, transformándose en el segundo comprador de los 60 mil toneladas de aceite de soja, el mayor comprador de maíz argentino y cuarto entre los principales clientes de productos del agro, detrás de China, India y la Unión Europea.

En diciembre de 2011 causó una desagradable sorpresa en la Asamblea General de la ONU cuando el embajador argentino Jorge Argüello rompió con la tradición y permaneció sentado mientras el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad proclamaba sus deseos de destrucción y muerte hacia otros estados miembros contrastando con los años anteriores donde el asiento argentino había quedado vacío ante circunstancias similares.

Entre las graves secuelas que deja este trágico atentado queda una comunidad impotente, confusa y desesperanzada y sobre todo penosamente dividida por intereses e internas políticas totalmente ajenas a esta tragedia que transcurre suspendida eternamente en el tiempo.

Mientras tanto estamos perdidos en el oscuro laberinto de la memoria sin justicia donde tendemos a confundir a hermanos con enemigos, porque:

Muchas veces nos perdemos y no podemos encontrar el camino de vuelta a casa.

El laberinto mental donde nos internamos se torna a menudo, demasiado confuso e intrincado.

Entonces comenzamos a ver visiones y espejismos y nos ponemos a pensar que nuestro hermano, que a veces piensa diferente o a menudo ve los objetos de otro color, es nuestro enemigo.

Y de pronto comenzamos a mirarlo como a un enemigo y le decimos que es nuestro enemigo y accionamos contra él como El Gran Enemigo.

Ya estamos definitivamente prisioneros en las rejas del laberinto imaginario, convertido en una lúgubre cárcel interna, con subjetivas rejas y fantasmales puertas blindadas.

¿Pero, qué ocurre entonces con nuestros verdaderos enemigos?

Estos verdaderos enemigos desaparecen por arte de magia de nuestras mentes pues el árbol de la intolerancia ocultó definitivamente el GRAN BOSQUE DE LA REALIDAD.

Las opiniones expresadas aquí representan el punto de vista particular de nuestros periodistas, columnistas y colaboradores y/o agencias informativas y no representan en modo alguno la opinión de diariojudio.com y sus directivos. Si usted difiere con los conceptos vertidos por el autor, puede expresar su opinión enviando su comentario.

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Soy un ciudadano israeli, nacido y educado en la Republica Argentina. Estoy escribiendo para Ustedes en mi lengua madre, el español, desde la Tierra de Israel.

Del 25 de setiembre de 2002 hasta fines del 2003: Aliah a Israel y lugar de residencia en Kiriat Bialik, al norte de la Ciudad de Haifa. Cursos intensivos de idioma hebreo, Curso de perfeccionamiento en el Laboratorio de Bioquímica del Hospital Rambam de Haifa y reválida del titulo de Bioquímico ante el Ministerio de Salud de Israel.

Desde el primero de febrero de 2004 y hasta la actualidad: Bioquímico del Laboratorio de la Kupa Jolim Clalit en la ciudad de Haifa.Desde el 2006 y hasta la eternidad, autor de las conocidas y prestigiosas " Cartas desde Israel".