Diario Judío México - Estimados lectores, tengo este espacio en Diario Judío para compartir un mensaje contra el odio. El detalle es que ya desde que mencioné que escribo en algo “judío” me vuelvo para muchos un objetivo de odio, envuelto de subjetividad, desinformación y cien argumentos más donde tanto el título de esta opinión, como el diario donde escribo, o su humilde servidor, nos convertimos en blanco de ataques para omitir los hechos, los datos, el sufrimiento y la hipocresía; para contradecir, supuestamente desMENTIR, y sobre todo omitir que verdaderamente muchos que me leerán hoy son antisemitas.- Disculpe usted, para no meterme en la primera discusión ¿gusta mejor que le llame “antijudío”?.-

En fin, desde años atrás he escrito en varias ocasiones acerca de la necesidad de abrirse a entender la agresión contra los demás grupos que integran la sociedad global. Por ejemplo, hemos reconocido el sufrimiento de los musulmanes en países como Myanmar  y Yemen, o también en la misma Palestina, con tantos civiles que se encuentran entre casos de excesos realizados  por algunos de los militares del ejército israelí (muchos documentados por las mismas Fuerzas de Defensa de ) como también de los que se encuentran amenazados por los grupos terroristas que no únicamente atacan israelíes, sino también palestinos, y créanme que muchos ahí siguen prefiriendo la paz. También hemos abordado el sufrimiento de la comunidad LGBT y su reconocimiento no únicamente en la comunidad judía, sino también en la sociedad en la que vivimos. Asimismo, hemos tratado acerca del racismo contra los afroamericanos por parte de los “supremacistas”, y continuaremos analizando estos temas que plenamente son coyunturales, como el que quisiera usted omitir (en caso de que si es antisemita o antijudío, o como quiera llamarle) y que le presentó hoy.

El ha asesinado, desplazado y torturado a millones de seres humanos desde la caída de Jerusalén por parte del Imperio Romano hasta nuestros días, pasando por la época medieval, los pogromos en el Imperio Ruso y el Magreb. Desde luego, si usted es  antisemita (o antijudío o como quiera llamarle) dudaría mucho que contradijera  el hecho y los datos que están plenamente documentados. Pero eso quizás no lo vivió, como también supongo que no vivió la Shoa (el holocausto), que tanto los antisemitas tratan de desMENTIR, y que si por ellos fuera la mínima diferencia de 1 o 5 personas asesinadas en los crematorios o en las cámaras de gas,  festejarían por su acierto y se olvidarían de todos los demás, haciendo una cosa tan diminuta la matanza de bebes, niños, ancianos y cualquier ser humano que fue destruido por la idea de una “raza superior” o un invento que usted quizás sigue creyendo (insisto si es antisemita, antijudío o como quiera llamarle, y no ha tenido amistad alguna con una persona de origen judío).

La cosa no paró ahí en el Siglo XX, pero quizás usted no nació cuando mataron a los atletas en las Olimpiadas de Munich en los setenta, tampoco cuando las sinagogas fueron atacadas en París, en Missouri, o en Viena, durante la década de los ochenta. Quizás usted era muy niño para haber visto el atentado terrorista contra la Agencia Mutual Israelita Argentina, dejando 85 muertos y más de 300 heridos, en 1994, en el Argentina, si en nuestra América Latina.

Ya estamos en el siglo XXI y el odio del se ha esparcido por las redes sociales, por “bloggers” y “pseudo líderes de opinión” que fomentan un odio con seguidores borregos y ciegos de criterio en una falta de datos y empatía humana, creyendo que estas personas han hecho verdaderamente una investigación de su veneno, sin salir de sus oficinas y con el desconocimiento de personas constructivas (que tanto sobran). Lamentablemente no basta el en la red, este odio se ha traducido por cifras alarmantes y de acción en los últimos años. Los casos de mayor atención es el que se registró recientemente por parte del Ministerio  del Interior de Francia con un crecimiento del 74% de actos antisemitas en el año pasado, y por otro lado, el reporte del 2017, al contabilizar un crecimiento del 57% de la misma clasificación en los , con 1,986 casos reportados.

En el 2014, recuerdo haber leído una opinión de Enrique Krauze, quien decía que América Latina no era (aún) antisemita. Hoy por hoy, puedo debatir a Krauze (y con todo el respeto que me merece) para decir que ya no es tan mínimo ese odio. Es decir, en ese entonces Krauze compartió datos muy precisos de la historia del y de la percepción; sin embargo, ya pasaron 5 años y hemos visto como las redes sociales han radicalizado y viralizado jóvenes que ignoran el pasado. Puede ser que algunos no lo compartan abiertamente debido a que la realidad virtual es un mundo paralelo  donde un ser humano puede llegar a tener un doble discurso y un odio permitido y aplaudido (por los likes), pero basta con ver una nota periodística internacional dentro del espacio de comentarios para darnos cuenta del efecto que se ha tenido. El mismo Krauze ha sido blanco de esas subjetividades nulamente razonables. Nuevamente se me olvida, que si esto lo lee un antisemita y un “hater” de todo lo que escribe Krauze, le puedo comentar que hay opiniones del autor con las que simpatizo y otras con las cuales no, pero eso no me da derecho para odiar ni a él ni a otro autor por su credo, origen étnico, sector social u orientación.

Por último,  les voy a comentar a todos y en especial a los antisemitas, lo siguiente:
Alguna vez dijo Charles de Gaulle: “el patriotismo es cuando el amor por tu pueblo es lo primero; el nacionalismo, es cuando el odio por los demás pueblos es lo primero”, – ¿de ahí cuál escoge usted? -, porque creo entender que en nuestra patria debe de haber personas de origen judío (o diferentes a nosotros) que podemos juzgar sin realmente conocer. Por otro lado, comentarles estimados antisemitas que espero un día puedan tratar con una persona de origen judío, o dos, o tres, o diez; para conocer que hay distintos puntos de vista en los temas que les ponen etiqueta. Es mejor dialogar que odiar y para ello estoy seguro que más de uno de ellas o ellos estará dispuesto a hablar CONSTRUCTIVAMENTE en temas que a usted le conciernen como la , el conflicto árabe israelí o la situación política en el país, quizás hasta puedan llegar hablar de deporte, cultura, comida, hasta de coexistencia y amistad.

Gracias por su atención y espero su respetuosa opinión en el espacio de Diario Judío o en la cuenta de twitter de un servidor:  @PabloQZepeda

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1 COMENTARIO

  1. Iba a la Gimnasia, regreso por mi llave y las escucho hablar mal de nosotros los judios! Aunque muy pocos en el mundo levantamos olas, creo que si pasaramos sin ser vistos, notorios, la envidia seria menor. Esa ha sido mi experiencia de casi 68 años de vida ! Felicidades Maestro Pablo, afino casi un 99% con tus conceptos, claros, contundentes y sin rodeos.
    Felicidades a Diario Judio, mi Diario favorito por ser No.1 en la red informatica.
    Muchas Gracias Pablo, Isaac, par de geniecillos.

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Licenciado en Relaciones Internacionales por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente. En cuanto a experiencia internacional ha tenido estudios de intercambio con la Universidad de San Diego, California; y la Universidad Alberto Hurtado en Chile. Estudió el idioma alemán en la ciudad de Münster, Alemania y trabajo para el Consejo de Promoción Turística de México en la ciudad de Frankfurt. En aspectos relacionados con el judaísmo ha colaborado con el Proyecto Shagriria de Argentina (Jóvenes Embajadores de Israel en la Diaspora), con el Proyecto Judische Stammtisch en Münster, Alemania; con Jewish Experience y Honestly Concerned en Frankfurt, Alemania. También ha participado en diálogo entre árabes e israelíes en la organización YaLa Young Leaders, parte del Shimon Peres Centre for Peace Institute. En medios de comunicación ha trabajado en funciones administrativas y de producción para Radio Fórmula Guadalajara, en conducción y análisis de temas internacionales para Megaradio, y ha colaborado con Diario Judío como columnista y periodista desde Agosto del 2015, cubriendo temas de: política internacional, inclusión, innovación, juventud y negociaciones de paz entre Israel y los países árabes. Además ha trabajado en la cobertura en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.