La salida de del partido Likud al cual adhirió desde su temprana juventud trae consigo por lo menos dos resultados: el fortalecimiento de los grupos de la derecha israelí y el declive – cuando no la desaparición – del partido Laborista- Mapai que modeló y presidió el país en sus primeras dos décadas.

Sorprende el apoyo inmediato que, conforme a desiguales encuestas, el público ofrece a Saar desde su resuelta decisión. Ganaría de 18 a 20 representantes parlamentarios en el caso de que las elecciones tengan lugar el próximo abril a expensas de la formación capitaneada por Netanyahu y de la agrupación Azul y Blanco de Gants. No pocos votos en su favor se derivarían de los moradores de Judea y Samaria, territorios que Saar aspira a anexar con o sin el consentimiento de las nuevas autoridades en Washington.

En estas circunstancias el Likud se inclina a postergar la fecha del nuevo torneo electoral hasta mediados del año, después de la aplicación masiva de la vacuna contra el covid y la recuperación relativa de la y del mercado laboral. Pero Azul y Blanco se resiste a menos que su líder tenga la seguridad de sustituir a Netanyahu el próximo noviembre, conforme a los acuerdos que habían suscrito. Tal garantía no se ha reiterado hasta este momento.

Ciertamente, la apertura de relaciones diplomáticas y comerciales con Marruecos favorece, de un lado, a Netanyahu; pero de otro, ya se vislumbra el arranque del juicio que le quitará estatura, al menos en los tramos iniciales.

Situación singular que pone en riesgo la estabilidad del país en vísperas de los cambios que habrán de verificarse en la Casa Blanca desde la última semana del próximo enero. ¿Atinará la presente y desgajada coalición gubernamental a superar estas incómodas circunstancias?

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Invitado por la UNAM llegué a México desde Israel en 1968 para dictar clases en la entonces Escuela de Ciencias Políticas y Sociales ( hoy Facultad). Un año después me integré a la CEPAL con sede en México para consagrarme al estudio y orientación de asuntos latinoamericanos. En 1980 retorné a Israel para insertarme en las universidades Tel Aviv y Bar Ilán. En paralelo trabajé para la UNESCO en temas vinculados con el desarrollo científico y tecnológico de América Latina, y laboré como corresponsal de El Universal de México. En los años noventa laboré como investigador asociado en el Colegio de México. Para más amplia y actualizada información consultar Google y Wikipedia.