Diario Judío México - A lo largo de nuestra vida seguramente recibiremos más de una crítica y no siempre serán bien intencionadas ni amables; otras veces estaremos en desacuerdo con estas críticas y otras veces las pasaremos por alto sin hacer algo productivo.

Pero en esta llovizna de críticas nos llegarán también críticas constructivas.

Muy importante: que nos las hagan con respeto y con aprecio y que tienen el fin de ayudarnos, las que debemos recibir y aceptar de buena manera, transformándolas en positivas y productivas, para que nuestro trabajo mejore y evolucione. Y no sólo el trabajo si no críticas acerca de nosotros como personas. Esto no es fácil de aceptar para mucha gente.

“Un reciente estudio descubrió que del 100% de las personas que reciben una crítica, el 70% se siente herida, el 20% la rechaza o la niega y sólo un 10% reflexiona, la interioriza y recapacita para mejorar.”
Una buena manera o camino para “escuchar” las críticas con oído atento, ósea con oído dispuesto a aceptar lo que se nos dice con buena intención (ojo: no una crítica mala) Es:
Aceptar las críticas de manera productiva
No responder a la crítica
Recibirlas serenamente (las más veces posibles)
Y escuchar no sólo con el oído sino con la mente abierta a lo que dice el interlocutor.
Tratar de recibir “el mensaje y la enseñanza” si cumple con las condiciones de respeto y de aprecio. Para luego tomar lo bueno de la crítica constructiva.

Es muy fácil perder los estribos y reaccionar negativamente ante una crítica constructiva, porque por lo general la consideramos: negativa.

Esta respuesta de resistencia es “natural” pero si reaccionamos inmediatamente defendiéndonos, es poco probable que nos lleve a algo bueno y solo denotará nuestra vulnerabilidad y flaqueza, además del hecho de no sabemos recibir una crítica.

En estos casos es mejor dar tiempo al tiempo para observar si realmente es algo que podemos cambiar y es algo para nuestra mejora personal.

Porque si es algo positivo, significa que es para nuestro propio bien. Y es ahí donde se verá si sabemos mantener la calma, escuchar, y sobretodo querer mejorar y desarrollarnos cómo personas.

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Estudié la carrera psicología para poder ayudar a las personas, siempre he tenido un sentido de vocación hacia los demás y creo estar en un punto de mi vida en el que puedo hacerlo. Además de que me gusta mucho el aspecto espiritual ó profundo del ser humano.Quiero ayudar a las personas a que alcancen su potencial, asesorándolos en lo que necesiten. Apoyando sus fortalezas. Me gusta la idea de ejercer mi profesión donde se conjugue el gusto por la gente. Puede ser por medio de: seminarios, talleres, pláticas, artículos, etc. para que las personas en lo personal y/ó en el trabajo logren sus objetivos y se superen.