Diario Judío México - Un nuevo libro sobre la vida de Sammy Davis Jr. revela, entre otras cosas, que el cantante y comediante estadounidense fue desairado por el presidente John F. Kennedy, sobre su batalla para superar el racismo y la intolerancia para cantar y actuar, además de los detalles de cómo se convirtió al judaísmo.

Con una carrera que abarcó seis décadas e incluyó 40 álbumes, shows en Broadway y 23 películas, Sammy Davis Jr., uno de los amigos más cercanos que tuvo Frank Sinatra, está considerado una de las grandes estrellas de Hollywood.
La hija del artista fallecido en mayo de 1990, Tracey Davis, hace una serie de revelaciones sobre su padre en el libro que editará en los próximos días, “Sammy Davis Jr.: A Personal History with My Father”, basado en las conversaciones que mantuvo con el artista en sus últimos días.

Sammy estaba en la cumbre de su carrera en 1961 cuando, junto a su amigo Sinatra, hicieron campaña a favor de la elección de JFK como presidente.

Cuando Kennedy asumió en la Casa Blanca, rechazó a Davis Jr. para que actúe durante la asunción, relató la hija del artista negro, nacido en Harlem.

El libro escrito por Tracey Davis -hija que el bailarín y cantante tuvo con su esposa sueca, la actriz May Britt-, relata que Davis Jr., con apenas tres años, se unió a su padre y a Will Mastin, para actuar en escenarios de vaudeville como parte del Will Mastin Trio.

Su padre lo vestía de traje y aseguraba que el pequeño era un enano de 44 años, conocido como Silent Sam, ya que era ilegal que menores de 16 actuaran en espectáculos pagos.

Debido a su color de piel, los negros que actuaban en vaudeville eran obligados a dormir en casas rodantes pintadas de colores cuando estaban de gira, pero su padre le dijo que eso ocurría porque los demás estaban celosos de sus actuaciones.

“De alguna manera, en un mundo naive, yo lo creía”, dijo Davis Jr. “Lo único que sabía era que cuando el Will Mastin Trio subía al escenario, la gente reía y aplaudía”.

“El talento era mi única arma”, subrayó el artista.

El libro recuerda que la amistad entre Davis y Sinatra comenzó desde el momento en que se conocieron en 1941, en el Teatro Michigan de Detroit, donde el Will Mastin Trio actuó como acto de apertura de la Orquesta de Tommy Dorsey y Sinatra.

Davis recordó que “Sinatra nunca fue un tipo racista; por el contrario, él se preocupaba por todo el mundo en igualdad de condiciones”.

Si bien Davis y su esposa Bitt se separaron tras siete años de matrimonio, su hija asegura que la sueca fue el gran amor de su vida.

El libro cuenta además cómo Davis perdió un ojo y se convirtió en judío.

En 1953 Davis entabló amistad con el comediante y presentador Eddie Cantor, quien le regaló una mezuzá (pergamino con versiones del Torá). Pero en lugar de colocarlo en la puerta de su casa, el actor lo llevó alrededor de su cuello como un amuleto de buena suerte.

La única vez que olvidó hacerlo fue una noche, en 1954, cuando se estrelló con su vehículo de camino a un concierto en California. El actor sufrió varias fracturas y perdió su ojo izquierdo.

Tras varios exámenes de conciencia, y aprender a hacer equilibrio en el escenario nuevamente, decidió convertirse al judaísmo.

Desde entonces comenzó a bromear con que era el único artista “negro, judío y tuerto”. YFA-ADG/MRZ


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