Un actor expresa emociones, aunque muchas veces no propias, como en la mayoría de las actuaciones. Hay actores como Mr. Bean, Chespirito, Chaplin, Woody Allen y Mario Moreno Reyes “Cantinflas”, entre otros grandes que sí expresan lo propio en ellos. Así como nosotros, los escritores, expresamos nuestro total sentimiento, aunque muchos de ellos solamente escriben de manera comercial lo que la gente guste leer sin que ellos estén plenamente convencidos de eso que expresan, o tal vez incluso contrarios a esos ideales. Así políticos y demás.
Pero el baile folklórico es en especial una expresión ya que más que un baile es una representación sentimental que viene arraigada a la sangre natal de la tierra que nos ha cobijado. Claro que muchos bailarines lo hacen sólo por el gusto de bailar sin sentir nada en ello. Yo creo que con el tiempo sí lo llegan a sentir. Y eso se nota en la calidad del baile, así como un futbolista que ama su camiseta, su equipo y sus colores que representa en ella tanta gente. Alguien así, seguro sera un excelente futbolista o lo que sea que represente que haga.

Debería ser así también, y no dudo que haya casos como esos, en los políticos. Una cosa es la labor persé y otra muy diferente optar, elegir defender la patria.
En el caso de los actores, muchas veces actúan estar actuando. No me refiero a actores en escenarios, televisión o cine, sino actores en general incluyendo políticos. Muchas veces nos hacen creer que aman a su país, a su gente y que pretenden defender a toda costa sus límites territoriales y sus leyes. Sin embargo vemos como juran cumplir y hacer cumplir o que el pueblo se los demande y en ese momento notamos un patriotismo cual soldado en el ejército al punto de entregar la vida en ello. Con el tiempo vemos que no es así. Y en eso no se distinguen corrientes políticas de derecha, izquierda, centro, capitalistas, comunistas, socialistas, progresistas, liberales, libertarios y demás,sino que en todos los casos la puede ser fingida.
A veces es tan real que no la creemos, la creemos fingida por no estar acostumbrados a tanta realidad.

Vale la pena preguntarnos si esos malvados elefantiásicos como Putin se creen verdaderamente lo que hacen o estén actuando. Creo yo que nunca lo sabremos. Tal vez tampoco nos interese tanto mientras veamos los resultados. Si mi equipo ganó, qué puede importarme si el jugador es o no fanático de los colores que representa, lo hace por interés económico o por lo que sea. Lo que sí estoy convencido es que aquel que realmente siente lo que hace, seguro lo hace bien.

1 COMENTARIO

  1. Respecto a ésta publicación solo puedo decir del comediante presidente que tiene una gran boca y un cerebro muy mínimo sigue y sigue invitando a la guerra. Veo con mucha tristeza que varios países “ayudan” a esa guerra perdida, para ellos, millones y millones de dólares y sigue y sigue el dolor y el sufrimiento. Ahora vemos que TODO el mundo está en crisis económica y social gracias a la gran boca del comediante presidente… No le queda ya mucho tiempo a este hermoso hogar cósmico… ¡Y NO HAY LUGAR A DONDE IR DESPUÉS DE QUE LO DESTRUYAMOS!

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Mi nombre es Gabriel Zaed y escribo bajo el seudónimo de Rob Dagán. Mi pasión por la escritura es una consecuencia del ensordecedor barullo existente en mis pensamientos. Ellos se amainan un poco cuando son expresados en tinta, en un escrito. Más importante es expresarse que ser escuchado o leído, ya que la libertad no radica en hablar, sino en ser libre para pensar, analizar.